sábado, 28 de enero de 2012

DESTINO MAR DEL PLATA. 407 KM A TODO PEDAL.


Saliendo tempranito. Ruta 210 y Ruta 6


El equipo en plena Ruta 2

Norberto tiró la idea y prendió en el grupo de amigos que terminamos completando quien escribe, Carlos y Silvia. El plan, que se viene concretando año a año, es unir nuestra Gran Ciudad con la de Mar del Plata en dos jornada a todo pedal. 
La época del año -enero- te tira ya que soñas con llegar a la playa y disfrutar a pleno Mar del Plata pero suma calor y tránsito intenso en las rutas lo que hace un poco stresante el trayecto.
Por otro lado, el viento, en enero, sopla generalmente hacia el sur y ayuda, pero no fue el caso de nuestro ansiado fin de semana.

Primera jornada. Destino Dolores.
El viernes, a la hora del amanecer, partimos de Alejandro Korn siguiendo la traza de la Ruta 210, hasta llegar a Brandsen. Allí tomamos la ruta 29 y en hilera de a uno avanzamos unos kms hasta tomar un camino de tierra que corre paralelo a las vías del FFCC Roca. Así es que pasamos por las estaciones Jeppener, Altamirano y Gándara.
En Gándara nos dio mucha pena ver sin movimiento a la fábrica láctea que hizo conocido el nombre de la localidad a lo largo y ancho del país. Pensar que de ahí salieron los postres Sandy que tanto me gustaban de chico. Pero por suerte llegamos a la Estación y la vimos impecable, realmente un orgullo para los que nos gustan los trenes. Y por si faltaba algo se escuchó un lejano silbato y vimos pasar con todo a la formación Talgo con destino a la Perla del Atlántico.
Estación Gandara

Seguimos viaje por camino de tierra y desembocamos en Chascomús. En la Ciudad compramos lo necesario para una sanguches que comimos en la orilla de la laguna y continuamos camino bordeándola para tomar finalmente la Autovía 2.
Poner una rueda en la RP 2 es todo un tema. Los autos que pasan a todo lo que da hacen un ruido ensordecedor lo que te aliena un poco y por efecto del asfalto el calor es enorme. Tal era el calor que a poco de salir de Chascomús Carlos fundió una cubierta que terminó toda deformada e inutilizable. Por suerte tenía otra.
Circulando por la banquina y con lindo viento a favor -lo que nos permitía ir a 30 km/h-, pasamos Lezama y llegamos hasta los puentes -y restos de algunos que ya no están en pie-  que cruzan el rio Salado.
Sobre la orilla Sur se puede ver el casco de estancia de Villa Raquel. Como era tanto el calor no dudamos en tirarnos a nadar un cacho en el Salado. Fue reconfortante.
Pero cuando salimos notamos que algo había cambiado: el viento. Se nos puso cruzado y por momentos en contra. Un bajón pero pilas pilas y seguimos adelante esquivando chaparrones que se veían a lo lejos. 
Señales de lluvia que no nos afectaron

Pasando Castelli y Sevigne, llegando al Cana N°9 la autovía se empieza a elevar y de algún modo rodear a la Ciudad de Dolores. Allí tomamos la vieja traza de la ruta 2, un tramo fantasmal con restos de las viejas parrillas y estaciones de servicio abandonadas, hoy solo pobladas por jaurías de perros que se nos vinieron encima.
Acoso de perros entrando a Dolores

Entramos a Dolores cansados pero enteros. Nos acomodamos en el hotel y fuimos a cenar a La Farola, un lugar impresionante para comer y hacer una linda sobremesa intercambiando vivencias y sensaciones de los pasados 185 km. Tras un helado a dormir.

Segunda jornada. El tramo más desafiante

Amaneció nublado y por suerte no pintaba tanto calor como el día anterior. Pero el viento no se nos quería poner de aliado. Así con mucho esfuerzo -pero ya sin tantos autos ya que muchos doblan en la RP63- le pegamos de un saque a General Guido, dónde entramos solo unos minutos para ver la Estación y el desvío del que sale el Ramal a Pinamar.
En este tramo y hasta el final del recorrido reina la soledad. No hay tantas ciudades y pueblos y se hace más duro el pedaleo desde el punto de vista psicológico. Así fue que el tramo hasta Maipú fue también muy duro por culpa del viento. Pero con unos compañeros como Carlos, Silvia y Norberto se sacan pilas de todos lados y se avanza.
Paramos un toque antes de llegar al km 300 para ver unas mulitas que estaban cerca de la ruta. Se ve que estaban tan aturdidas como nosotros por el escandaloso ruido que generan los neumáticos con el asfalto que pudimos agarrar una -un bebe- y ponerla lejos del peligroso asfalto (Nunca viene mal saber algo de nuestra fauna y en particular de las mulitas:
 http://www.patrimonionatural.com/HTML/especies/mamiferos/mulita/descripcion.asp). 
Fue un lindo golpe anímico llegar a Las Armas ya que allí esta el km 300 de la Ruta 2, a solo 100 km de Mar del Plata! Las Armas es muy lindo. Compramos comida y entramos a la estación presurosos ya que estaba por producirse el cruce de un servicio regular de Ferrobaires con la formación Talgo.  Llegamos justo y así pasó la hermosa locomotora con destino al mar. 
Cruzada de trenes en Las Armas

Preparando el almuerzo en la Estación Las Armas

En la estación dimos con el jefe y nos facilitó una mesa y sillas para que podamos almorzar a la sombra de frondosos árboles. La estación es hermosa y difiere de otras del mismo ramal. Se destaca un singular baño de hierro fundido con detalles en azul de principios del siglo XX o más viejo que se ve que era desarmable. A la salida del mismo se podía leer una leyenda que reza: "Abróchese antes de salir". 
Lo que siguió fue duro. Pasamos Gral. Pirán y paramos luego un toque en Gral Vidal. Descansamos un cacho y estiramos en lo que fue una clase improvisada de enlongamiento dictada por la profe Silvia.
Animados y "estirados" seguimos -ya a esta altura sin sentir las nalgas- hasta que vimos la Iglesia abandonada que se encuentra en la Estancia "La Micaela". Esta en el km 360 aprox de la Ruta 2. Es impresionante y poco pude averiguar de su historia. Será cuestión de volver.
Iglesia abandonada cerca de Vivorata

Llegamos a Vivoratá, nombre que viene del vocablo "vil-voro-ta" que significa lugar lleno de osamentas. Esta el enorme frigorífico y Carlos pudo divisar el terraplén que cruza la ruta 2 y en el que se asentaban las vías que iban a Juancho.
Caía la tarde y las fuerzas. Algún gel, frutas secas y mucho líquido ayudaban a seguir. La ruta es recta y monótona, salvo los cruces de los arroyos Vivoratá y Los Cueros y el recorte del lejano perfil de las sierras a la derecha, no hay nada. Paramos en Cobo a buscar algo de tomar cuando ya estaba cayendo la tarde. En ese momento cambiaba mi bici por un Baggio si es que no aceptaban pesos.
Tomamos el acceso a Santa Clara del Mar y tras unos 12 km ... finalmente el MAR! Fue muy lindo ver el mar y a lo lejos la Ciudad de Mar del Plata. Tomamos una linda bicisenda que une las dos ciudades y entrada la noche y con un viento a favor piola, llegamos a destino.
Bicisenda que corre entre Santa Clara del Mar y Mar del Plata
Hermosa la torre de Agua en Mar del Plata

Una linda experiencia que espero repetir y en la que lo fundamental, más allá de la bicicleta, el clima o el viento, son los amigos y compañeros de ruta, el verdadero motor que te lleva a donde quieras.
Jorge
Más fotos:
https://picasaweb.google.com/104851215607600944369/BUENOSAIRESMARDELPLATAENERO2012?authkey=Gv1sRgCP-OkpqVwd3sdA

jueves, 12 de enero de 2012

LOS CAMINOS A LAS ALTAS CUMBRES. DESDE CURA BROCHERO HASTA EL CONDOR.


El viejo y el nuevo Camino de Altas Cumbres, al techo vial de Córdoba.

Soy un ser de llanura. Donde vivo y ando en bicicleta casi todo el año es un llano, salvo los pases por las Barrancas de la zona norte, todo es plano y lo peor que nos puede pasar arriba de la bici es un viento en contra. 
Por eso, el ir a correr todos los años el Rio Pinto y participar de otras competencias en zonas serranas, constituye todo un desafío para los que vivimos en Buenos Aires.
Pese a ello, le pongo pilas y si pinta subir a algún lado voy. Y estando en las sierras cordobesas no podía dejar de hacer el camino de las Altas Cumbres, tomando como punto de destino el paraje El Cóndor a más de 2000 mts sobre el nivel del mar.
A la cima se llega por el camino "nuevo" de asfalto o por el viejo de tierra, piedra, arena y qué se yo qué más. Decidí subir por el viejo y bajar -si llegaba- por el nuevo. La decisión fue buena y mala, ya verán por qué.
Estos carteles a los que llegas fusilado, los ves y decís: "Recién estoy acá???"
Un poco de historia. Infaltable el Cura Brochero.

En 1883 se empezó a gestar en la cabeza del Cura Brochero la construcción de un camino que vinculara a través de las Sierras Grandes, la zona de Traslasierra con la Ciudad de Córdoba. Brochero hizo incansables gestiones para que se haga la obra y finalmente se iniciaron los trabajos en 1915 siguiendo el sendero que ya habían empezado a marcar los pobladores con sus caballos y burros y enseres.
Como todo camino de montaña posee maravillas de ingeniería y los que pudieron empezar a circularlo en 1918 dieron cuenta de ello. Es un camino complicado, cerrado, jodido, pero que con paz se lo puede transitar disfrutando de hermosos paisajes. 
El transito creció y se decidió construir una nueva ruta, el nuevo "Camino de las Altas Cumbres" que corre "paralelo" al viejo. La construcción arranca en la década del '60 del siglo XX y se termina en los '90.
Hoy ya no circula mucha gente por el viejo camino ya que esta lejos de brindar las prestaciones que otorga el nuevo y además el viejo esta hecho pelota (se lo usa para correr dos etapas del rally mundial). 
Pero una cosa son los autos y otra lo que andamos en MTB, a los últimos nos gusta que las horquillas y las cubiertas laburen ya que las pagamos bien pagadas para eso, precisamente.
La subida. Un dolor de bolas pero qué lindo!.
Salí de la plaza del pueblo de Cura Brochero y encaré el viejo camino de las Altas Cumbres hacia el tramo que bautizaron "Camino de los Artesanos". 
Qué loca es la cabeza ya que a los primero dos kilómetros estaba muerto y arrepentido de haber salido. Y pensando que todavía restaban 40 km de subida intensa y pesada.
Era psicológico ya que al toque estaba pilas y si bien el terrono arenoso y suelto no ayudaba, subía y subía y pispeando para atrás descubrías que habías subido una bocha. 
Lo mejor es no pensar. Solo trepar en busqueda de mejores paisajes y si recorriste mucho o poco ni lo sabes. En el camino no hay señales que marquen distancias -salvo en la primera etapa- así que solo hay que pedalear.
Pasas el Puente del Cura y al toque llegas al hermoso pueblo de Villa Banegas. Qué lindo lugar. No vi a nadie pero calculo que avanzada la jornada cobraría vida. 
Villa Benegas y su capílla.

Tras la villa el camino era de terror. Arena y piedra suelta que comen piernas a lo loco. Hacen más duro el camino que la propia pendiente. Crucé una cuadrilla de vialidad que estaba trabajando con una Champion y tirando tierra en algunas partes del camino. Los que lo visiten en unos días posiblemente encuentren mejor al camino.
Los muchachos de la cuadrilla me dieron ánimo cuando vieron como derraban las Michelin de mi bici en la piedra suelta. Fue un lindo empujón anímico al grito de "Vamos! Vamos! Fuerza!".
No suelo sudar copiosamente pero en medio de la trepada noté como corrían por la cara gotas de sudor. Pero saqué pilas y no paré -salvo para sacar fotos- hasta llegar al páraje Giulio Cesare.
Los paisajes del trayecto son imponentes. Las sierras son realmente altas y el clima cambia notablemente. Los últimos metros hasta llegar a Giulio Cesare fueron piolas ya que cuando divisé la ruta nueva me dio un golpe de adrenalina y hice los últimos km como el final de una carrera.

Uno de los tantos puentes. Este se encuentra llegando a Giulio Cesare.

El tramo final. Giulio Cesare a El Condor.

La trepada es realmente dura pero, como todo, se llega. Ahora bien, llegué y ¿qué me encontré? Nada. Tan solo un cartel que dice Giulio Cesare. Capaz no vi bien pero no había nada. Ni almacén ni otra cosa. Pero bueno, de pueblos fantasma ya tenemos un posgrado.
Sin detenerme me subí al asfalto del "nuevo camino" de las Altas Cumbres y avancé -con subidas incluidas y un fuerte viento en contra- por unos 11 km hasta el paraje El Condor.
La Pampa de Achala, el sector más alto del camino pese a que no se ven picos o cuestas.

Paraje El Condor. En plena Pampa de Achala.

Recordatorio al Cura Brochero en La Posta.

Llama la atención que en la Pampa de Achala -reserva hídrica de la Provincia de Córdoba- la temperatura baja mucho. Sentí algo de frío pese al intenso calor que hizo en el valle y mientras subía.
En el parador El Condor te atienden muy bien, se comen unos sanguches muy ricos y tienen cosas dulces muy tentadoras. Además, te atienden de primera. El parador es como una convención interprovincial. Lleno de gente que va y viene de un lado u otro de la sierra desde todos los puntos del país. Paran a descansar santiagueños, porteños, cordobeses, chubutenses, jujeños, etc.
Un lindo lugar para llegar después de una gran subida.

El retorno al valle por el "Nuevo -y terrorífico- Camino de las Altas Cumbres".

Fue un error volver al valle de Traslasierra por el camino asfaltado. Sería la época del año que hace que el tránsito se incremente mucho o justo estaban todos locos pero la vulnerabilidad del ciclista en una ruta como esa es ENORME.
Los autos pasan a mil, haciendo maniobras de sobrepaso en lugares prohibidos, prohibidas por la ley vial y por EL SENTIDO COMÚN. No hay banquinas y en muchos tramos a pocos centímetros de la raya blanca se encuentra el abismo.
Todo para abajo!

Después de Giulio Cesare arranca, efecto, una bajada infernal hasta Mina Clavero. Una pendiente que te permite ir a 55 km/h sin esfuerzo pero hay que tener en cuenta lo siguiente: cuando los autos -y ni hablar los camiones- pasan generan una corriente de aire que te desestabiliza, hay curvas muy muy cerradas que cuando las tomas te encontrás con un viento en contra grosso. Para ir disfrutando de la velocidad y en bici deberías ir por el medio de la calzada. No se puede. Y como vas por el borde tenes que tener en cuenta que si mordés el talón de la cinta asfáltica a esa velocidad te vas al carajo.
 La verdad es que no la pasé bien. En varios tramos tuve que bajar de la bici y ver si no venía nadie de frente o por detrás ya que muchos conductores son muy imprudentes. Te la pasas puteando. 
Los motores -salvo excepciones- son fieles y responden a todos nuestros caprichos y muchas veces perdemos la noción de si estamos manejando bien o mal. Por eso es bueno que quienes podamos estar manejando como el orto sepamos que hay alguien en el mundo -distinto a su inseparable y siempre fiel motor (en tanto los alimentes con nafta y lubricante, claro)- que opine que el que conduce es un forro total.
Una hermosa quebrada. Más abajo Mina Clavero.

Ya llegando a Mina Clavero, y ni bien encontré un camino de ripio, lo tomé. Y así entre calles apacibles volví a Cura Brochero. 
La experiencia fue muy linda. Los paisajes te dejan sin palabras. Pero hubiese sido mejor volver por el mismo lugar en que subí. 
Entre la trepada y la bajada sumé 100 km clavados. 

Jorge

miércoles, 11 de enero de 2012

LOS CAMINOS DEL CURA BROCHERO EN TRASLASIERRA. UNA VUELTA SERRANA POR NONO, ALTAUTINA, VILLA DOLORES Y LAS CALLES.


Los colores del atardecer en Traslasierra. Camino a Nono pasando por la Comuna de Las Calles.


Los Caminos del Cura Brochero.
La hermosa zona cordobesa de Traslasierra tiene una larga historia desde los Comenchingones hasta la irrupción del Cura Brochero, quien con su incansable labor -no solo pastoral- transformó el valle dotándolo de infraestructura para sus pocos pobladores. 
El Cura José Gabriel del Rosario Brochero nació en Córdoba en 1840 y en 1869 fue designado como párroco en las sierras grandes donde desplegó toda su actividad pastoral por más de 45 años.
Hoy las viejas sendas de Brochero, en las que solo transitaban caballos, burros y algún que otro carro, sobreviven muy bien y constituyen una linda alternativa para conectar los distintos pueblitos y puntos de interés del cada vez más visitado valle cordobes.
Algunos senderos hoy se han convertido en rutas, y otros siguen siendo sendas muy apropiadas para los que gustan del trekking o el MTB. Hay una asociación -Movimiento Transerrano Senderos del Cura Brochero (http://www.cabalgatabrocheriana.com)- que mantiene señalizados los caminos, señales amigas que me gustó encontrar cuando pedaleaba en medio de la nada.
Estos son los carteles que se encuentran por toda la zona. Acompañan las sendas de Brochero.
Acá el sendero llega -tras una importante trepada a pie- a la traza del nuevo camino de las Altas Cumbres.

Uno de los senderos más atractivos que pude hacer -a pie- es el que conecta Los Algarrobos (Nono) con la cumbre de las Sierras Grandes, llegando a la traza de la nueva ruta o camino de Altas Cumbres. Tras superar la cinta asfáltica en dos tramos y después de una bajada importante se llega al rio Chico de Nono y podes disfrutar de hermosos pozos y ver miles de bichos. Impresionante.

Todos los recorridos que hice en la bici tuvieron como objetivo seguir las sendas trazadas por los Comechingones y el Cura Brochero.

Subiendo y bajando por Nono, la Ciénaga de Allende, Altautina y su cuesta, Villa Dolores y Las Calles.
Tuve la suerte de parar en un lugar genial, el camping Casas Viejas, en Los Algarrobos, subiendo 8 km hacia la sierra desde Nono. Atendido por Manuel y Luciana, el lugar tiene su onda, un maillin, su arroyo y paisajes y vistas preciosas en todo momento del día. También -al estar arriba en la sierra- moran en él varios lagartos y cientos de insectos y pájaros extraños en BsAs. Además en el camping paraba gente muy copada , lo que lo hacía mejor aún.
Cerca de las 11 hs -un error- salí hacia el pueblo de Nono, crucé el arenoso lecho del rio Los Sauces -de donde se ven bien los cerritos en forma de tetas que le dan nombre a la localidad- y me interné en un caminito lleno de arena -lo que hizo que me caiga en dos oportunidades- y en franca subida, que te deja en medio del valle, una zona árida y muy despoblada. Tras unos km llegué a un paraje llamado Pozo del Algarrobo, del que salía un caminito que no figuraba en el GPS. No encontré a nadie para preguntar y me mandé. No le erré y así llegué al cementerio de la Ciénaga de Allende -típico de Córdoba, chiquitito y alejado de los pueblos-, lugar en el que podría haber terminado si es que no estaba nublado ya que la temperatura era muy alta y no quiero imaginarme lo que sería con el sol del mediodía.
En el pueblo no había nadie. Un lindo lugar, su típica capilla y una canilla pública con agua que resultó ser salvadora. Por ahí pasa una ruta -de tierra- que al igual que muchos caminos de las sierras, están decorados con pequeñas ermitas con virgenes y santos, cientos. No se si es que recuerdan a alguien en particular o son expresiones de fe.


A lo largo del camino decenas de ermitas, de todo tipo y material. Talladas en piedra, de ladrillo  ...  todos los santos y vírgenes. Y el Gauchito Gil no podía faltar.

A medio camino hacia el pueblo de Altautina -el plato fuerte de la salida- vi un llamativo cartel que señalaba la entrada a un monasterio Purísima Madre de Dios de los Monjes de la Santa Cruz. Unos carteles con unas letras estilo gótico señalaban el camino hacia el enigmático lugar, camino que se hacía cada vez más salvaje y que en un momento se convertía en sendero. No pude seguir ya que tenía mucho más por delante. Por suerte se pueden ver fotos en internet del lugar ( http://www.monjesdelasantacruz.com.ar/MonasterioPurisimaMadredeDios.html ) y algún día voy a ir.
Pedaleando en un camino arenoso, todo es esfuerzo y no me di cuenta que de algún modo estaba subiendo. Así llego a ver un cartel que dice "Cuesta de Altautina" y a la margen del camino un paisaje que dejaba ver un valle allá abajo, lejos. La famosa cuesta es un hermoso "camino de herradura" que fue delineado por el Cura Brochero en 1870 y fue habilitado en 1892. Una bajada que deja atrás la Sierra de Pocho en medio de un frondoso bosque de algarrobos del que salen al cruce lagartijas corredoras y pájaros muy vistosos.

La bajada hay que hacerla con prudencia ya que el camino no esta muy bien mantenido y hay mucho terreno suelto lo que obliga a ir aplicando freno en todo momento.
Se llega finalmente a Altautina. Un hermoso pueblo con su posta, los burritos cordobeses, una hermosa capilla que fue levantada en 1896.
Capilla de Altautina. Se viene la lluvia!

Cabe aclarar que desde que había salido de Nono hasta Altautina no me había cruzado a nadie, ni a pie ni en auto. En el pueblo me abrieron el almacen y pude comprar una bebida ya que estaba con poca agua. El dueño del almacén, muy gamba me contó de la historia y actualidad de la zona. 
De ahí al proximo destino -Villa Dolores- es un paso ya que el camino va en suave descenso. Lo malo es que ese camino -naturalmente precioso- se convirtió en un vertedero ilegal de basura: animales muertos, desechos patológicos, cubiertas de auto, un asco. No entiendo por qué nadie controla eso. En ese contexto corté la cadena. Por suerte la arreglé y seguí camino.
Llegué a Villa Dolores, una ciudad enorme, y me fui derecho a la estación de tren, a la que había llegado hace ya 22 años en plan de mochilero. Un edificio hermoso contruido por el BAP (hoy FFCC San Martín).
Estación Villa Dolores del FFCC San Martín. Allí estuve cuando había trenes -y vías- con  amigos hace 22 años.

Se hacía tarde y tenía por delante 41 km de pura subida, con chaparrones aislados y sobre una ruta muy angosta y peligrosa con gran movimiento de camiones y omnibus que pasan a todo lo que da. Pasas por lindos pueblos como Villa de Las Rosas, Los Hornillos, Las Rabonas pero el esfuerzo que hay que hacer es enorme. 
Ni bien encontré un camino de ripio que entraba a Nono lo agarré con tal de reducir los riesgos de morir bajo las ruedas de un automotor. Entré así a las hermosísima comuna de Las Calles, me compré una tarta de frutillas (llegó destrozada al camping después de 8 km de camino de montaña) en Eben Ezer, lindo lugar que funciona en un edificio de 1831 que fue pulpería sobre el viejo camino a Córdoba.
Parada obligada para probar unos licores y comprar tarta de frutilla. Eben Ezer en Las Calles.

Llegué al camping a las 22,00 hs después de haber pedaleado poco más de 120 km con todos los ingredientes, habiendo utilizado todas las relaciones de mi bici pero muy contento por haber conocido con mucho sudor esos rincones tan lindos de Traslasierra.
Jorge 

lunes, 28 de noviembre de 2011

TRAS LOS RASTROS DEL FFCC MIDLAND Y LOS RAMALES DEL FCO. SUIPACHA - SAN SEBASTIAN - LA RICA - GOROSTIAGA - ROMAN BAEZ. TOMAS JOFRE A GONZALEZ RISOS Y APEADERO KM 79.



DIA 1: Suipacha - San Sebastián - La Rica - Gorostiaga y Román Baez.

Me acomodé en Suipacha con la finalidad de arrancar con un recorrido por distintos pueblos  de los alrededores, la mayoría de ellos en el partido vecino de Chivilcoy. 
Suipacha es una reconocida zona lechera y eso se nota en la calle y en los caminos rurales por el incesante paso de camiones lecheros que mantienen activa una importante industria que pelea mano a mano con las grandes empresas del sector.
 Puente sobre Arroyo Las Saladas
 Viejo cartel
Fábrica Láctea "Silvia" y su reserva de leña para hacer funcionar sus máquinas

Saliendo de la Ciudad de Suipacha y cruzando la RN 5, tomando un viejo camino de tierra encaré para San Sebastián. Tan viejo que me encontré con un clásico cartel que quien sabe hace cuántos años está allí señalando el sentido hacia Suipacha y 25 de Mayo (PARA SABER MÁS DE LOS CARTELES LLAMADOS "SEÑALES DE COQUET" ver el interesatísimo blod "Rumbo al Sud": http://www.rumboalsud.com.ar/10.htm y http://www.rumboalsud.com.ar/12.htm ).

En el camino me crucé con varios camiones de leche que iban a la vieja fábrica de leche de Lacteos Silvia (Ver: http://lalocomotoradeloeste.blogia.com/2010/121601-lacteos-silvia-la-fabrica-que-le-dio-vida-a-san-sebastian.php ). Antes de llegar a San Sebastián vi una columna de humo y luego descubrí que la fábrica de leche hace funcionar sus maquinas quemando leña, producción a la vieja usanza. Muy lindo el pueblo de San Sebastión, su estación con el sello del Midland y viejos edificios.
El camino que luego tomé con destino a La Rica fue terrible por el polvo y el calor infernal. La senda acompaña la traza del FFCC que todavía conserva alcantarillas y se va elevando en llamativo terraplén hasta cruzar las vías del FCO - Ramal Gorostiaga - Anderson.
De hecho en La Rica conviven dos estaciones: la del FCO y el Midland. Del Midland no queda nada, hoy el cuadro de la estación esta afectado a uso público y la estación del FCO esta destinada a uso de un particular, en muy buen estado de conservación.

En La Rica pude almorzar gracias a la buena voluntad del almacenero que me abrió las puertas del negocio pese a que ya había cerrado hace un buen rato.
 Foto panorámica de San Sebastián
 Estación San Sebastián
Buena visibilidad desde la bici.

Luego llegué -soportando mucho calor y polvo- a Gorostiaga. Un lindo pueblo con una estación preciosa que esta rodeada por un parque muy lindo y que invita al descanso. En la hora que estuve allí tirado vi llegar varias tandas de ciclistas que vienen en plan de entrenamiento desde Chivilcoy.
Todos los ciclistas llegaban muertos de calor. Y la pregunta era: dónde comprar bebida. A las 15 hs estaba todo cerrado. Una señora -en la puerta de su kiosco momentaneamente "cerrado"- que barría la vereda "no supo" decirme dónde conseguir bebida. No sea cosa de que se beneficie la competencia. Mala onda. Conseguí una botella de pomelo en una parrilla sobre la RN 5. La puse bien visible sobre el manillar y pasé por frente de la señora quiosquera silvando alegremente.

 Estación Gorostiaga

Como tenía resto y había aflojado el calor fui a la búsqueda de la Estación Román Baez (Ramal del FCO entre Suipacha - Bayauca). Román Baez tiene todo: capilla, cancha de pelota paleta, fábrica de leche, estación ferroviaria, bar y colegio. Lo que no tiene es gente que use todo eso. Salvo el colegio todo lo demás esta desactivado. Una verdadera pena. 
Muy buena onda con la persona que habita en la Estación pero se hacía de noche y debía volver a Suipacha. Retomé a la Ciudad entrando por un camino de tierra que tenía un viejo puente que para que no sea usado por camiones la municipalidad parece tuvo la buena idea de tirarlo abajo. La destrucción como solución final.
 Cancha de pelota paleta en Román Báez

Un vuelta muy interesante, visitando hermosos lugares, disfrutando de la abundante fauna pampeana (pájaros, liebres, cuises, patos) que totalizó 110 km.

DIA 2: Uniendo el CGBA y el Midland. Tomás Jofré a Gonzalez Risos y Apeadero KM 79.

Se ha escrito mucho de la guerra entre dos empresas ferroviarias que tenían en común su trocha angosta:  la Compañía General de Ferrocarriles en la Provincia de Buenos Aires (CGBA)  y el FFCC Midland. Es que iban en paralelo a muy poca distancia una de otra. El Midlan arrancaba en la Provincia de Buenos Aires, al ladito de la Capital, en Puente Alsina y de allí al lejano Oeste. Hoy casi nada queda de él, salvo el tramo que va desde Puente Alsina a la Estación  Marinos del Crucero General Belgrano (Para saber más: http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_Midland_de_Buenos_Aires ).
 Llamas en Mercedes
Estación González Risos

Desde Tomás Jofré y sabiendo que debía estar de vuelta al mediodía para almorzar con unos amigos partí hacia la Estación González Risos del FFCC Midland. Una serie de caminos conectan a Jofré y G. Risos. Es una zona muy inhóspita, no hay dónde reponer agua ni conseguir comida. 
Hacía calor y fui con viento -muy fuerte- a favor lo que me permitió llegar a la Estación González Risos (Partido de Las Heras) que esta muy bien cuidada. No se puede acceder ya que esta alambrada y aparentemente ocupada. Frente a la estación hay una escuela rural que parece estar activa.
Desde Risos tomé un camino que cruza la Ruta 47 y que sigue por lo que fue la traza ferroviaria en búsqueda del Apeadero KM 79, del que nada queda, ni los restos, bueno, al menos no los vi yo.
La vuelta fue terrible ya que el viento era realmente muy fuerte, que al menos aplacaba el calor.  Los caminos al ser poco transitados estan cubiertos de pasto y la rodada sobre él te saca piernas como la arena.
La recompensa por el esfuerzo: un rico almuerzo de pastas y picada con unos muy buenos amigos en Silvano, restaurante pionero de Tomás Jofré.
Este día fueron 64 kms con la bicicleta, varios litros de bebida y unos cuantos gramos de fiambre, ravioles con estofado y postre.
Jorge

Link para más fotos: 

https://picasaweb.google.com/104851215607600944369/SUIPACHASANSEBASTIANLARICAGOROSTIAGAROMANBAEZTOMASJOFREGONZALEZRISOS

viernes, 11 de noviembre de 2011

DESTINO CHASCOMUS. RAMALEANDO POR LA VIA A MAR DEL PLATA Y EL EXTRAÑO RAMAL DE LA PLATA A LEZAMA. EST. ADELA, MONASTERIO, PESSAGNO Y LIBRES DEL SUD

Un pedacito de Mar Caribe en la pampa? Un cenote hacia el mar? Impresionante tanque australiano.
Monumental estación Libres del Sud en medio de la nada.
Por acá pasaba el tren, de hecho lo que se ve es una vieja alcantarilla cubierta por durmientes
Postal pampeana
Casa La Querencia en el Paraje Monasterio

Temprano por la mañana y tras desayunar en el parador Atalaya de la Laguna de Chascomús, si el de las clásicas medialunas, partimos bordeando la costanera, visitamos la estatua de bronce del Presidente Raúl Alfonsín del escultor Luciano Garbati (http://www.youtube.com/watch?v=NYgfb_Cci6w), pasamos por los distintos balnearios y clubes de pesca y llegamos a la Autovía 2. ¿El viento? En contra por los siguiente 65 km, ¡adelante!.
Tomamos la autovía circulando por la banquina a paso firme cuidándonos de mantenernos lejos de los autos que pasaban cagando.
Pasamos la laguna Chis Chis, cruzamos la autopista y entramos al hermoso pueblo de Adela. El pueblo tiene su pulpería histórica y tan solo una calle alfombrada de cesped que te lleva a la Estación. Allí fuimos amablemente atendidos por el auxiliar de la estación quien nos mostró cómo funciona el sistema de señales y particularmente el sistema de Palo Staff. Pero no fue cualquier explicación: justo venía una formación Talgo desde Constitución en pocos minutos y pudimos ver el intercambio del aro con el famoso "palo". Fue una experiencia genial. Ser atendidos de ese modo y ver pasar la formación Talgo IV con la GM319 a la cabeza es más de lo que un amante de los trenes puede esperar.
Volvimos a la ruta 2, y esquivando en la banquina innumerables restos de correas y restos de gomas que habrán emputecido el viaje a ilusionados vacacionantes, llegamos al paraje Monasterio.
Hace muchos años la vieja ruta 2 pasaba por lo que hoy es la única calle del paraje Monasterio. Es hermoso ese lugar, su almacén y el restaurante La Querencia con su clásica cancha de paleta. Un lugar con mucha vibra en la que nos abastecimos bien para encarar el resto del viaje. Visitamos el salón de la sociedad de fomento y la capilla de San Martín de Porres.
Salimos hacia el Este, destino Estación Atilio Pessagno. Impresionante camino rural, con muchas lagunas y miles de bichos: culebras, mulitas, pájaros de todos los colores, además de vacas, caballos y ovejas. Divisamos también varios puntos de geodesia del ex IGM, mi nuevo fetiche en las salidas rurales.
Atilio Pessagno no es un pueblo, es solo es la estación y un enorme portal que señala el ingreso a la Estancia San Roque, cuyo dueño era, justamente, el mencionado Atilio quien donó las tierras para que se levante la parada ferrroviaria.
Almorzamos unos sánguches de mortadela a la sombra de unos añosos eucaliptos y con todas las pilas nos subimos al terraplén donde alguna vez se asentaron las vías y que hoy sirve de improvisado camino hacia el próximo punto: Estación Libres del Sud.
La senda sobre el terraplén te hace correr a mil, es de conchilla, cruza algunas arboledas -verdaderos aires acondicionados naturales- y te permite tener una visión inugualable del paisaje. Pasamos por un dique o defensa de uno de los tantos canales (¿el 18?) del sistema del Salado y divisamos la enorma arboleda que cubre a la increíble estación Libres del Sud.
Ves la estación y no la podes creer. Un edificio impresionante para nadie. Casi no hay pueblo. Pocas estaciones del área metropolitana tienen semejante edificio. Dentro del cuadro de la estación hay precarias construcciones de chapa (ex vagones) y algunas de material que sirvieron de vivienda a trabajadores ferroviarios, hoy todo muy abandonado y librado al azar.
El nombre de la estación recuerda a los revolucionarios del grupo llamado “los Libres del Sur”, que habían insurreccionado contra Rosas en Chascomús librándose una batalla el 07 de noviembre de 1839 (http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Chascom%C3%BAs).
A partir de Libres del Sud todo fue un paseo hasta Chascomús gracias al intenso viento a favor. Paramos a pegarnos un chapuzón en un tanque australiano y re frescos completamos un total de 100 km. Cerramos la jornada con unos buenos mates de cara a un impresionante atarceder que nos regaló el sol en sociedad con su amiga la laguna.
Gracias Norberto, Black y Tano por la salida!
Jorge
Link con fotos de la salida:

DESTINO CHASCOMÚS (DIA 1).

Formación Talgo IV Virgen del Pilar en el playón perteneciente a Talleres EMEPA
Monumento a Raúl Alfonsín, hijo ilustre de Chascomús
Edificio Municipal. Obra de Francisco Salamone.
Hermosa capilla de los Negros.
Esperando una ilusión en la inconclusa estación ferroautomotora

Se dice que los problemas, los fracasos, las crisis entre otros contratiempos son la puerta a lindas oportunidades. Me invitaron los amigos de las Aguilas del Sur a un pretendido encuentro de cicloturismo organizado por alguien de Chascomús y ese concilio nunca se dió o todo fue un desastre, no se. Gracias a que se frustró el encuentro, hicimos la nuestra y todo salió 10 puntos.
El sábado llegamos temprano en la mañana a la Ciudad de Chascomús y tras acomodarnos salimos a la búsqueda de los anfitriones -ausentes sin aviso, re fantasmas-. Felizmente nos encontramos con el grupo "Cicloturismo Calzada", con quienes recorrimos la Ciudad y nos tiramos el lance de ir hasta la Estación Libres del Sud, lo que no se pudo concretar ya que era tarde y la distancia hacia ese destino era mayor a la esperada.
Aprovechamos y estuvimos en la vieja estación ferroviaria (que al igual que la de Dolores tiene ese andén curvo que la hace tan pero tan linda!!!), las ruinas del "Castillo de la Amistad", la Costanera, la Capilla de los Negros (un lugar precioso y con muy buena energía), el reloj de los Italianos, la plaza principal y el casco histórico de la Ciudad. Llamativo el edificio municipal, de estilo neocolonial, llamativo por lo bonito y por el hecho de que la obra es del afamado arquitecto Francisco Salamone, el arquitecto de las pampas.
También fuimos a ver la estación ferroautomotora -nunca inaugurada para el servicio de trenes- ya que nunca terminaron la "variante Chascomus", plan piola y muy muy simple de hacer pasar las vías del FFCC por afuera de la ciudad y evitar congestiones y accidentes (Interesante carta de lectores al diario La Nación escrita por Raúl Alfonsín en la que habla de la inconclusa estación http://www.lanacion.com.ar/568467-cartas-de-lectores). Asimismo descubrimos trabajos recientes que dan cuenta de que sobre la traza proyectada se tiraron unas vías que hoy son el acceso ferroviario a los talleres de EMEPA (http://www.emepa-sa.com.ar/site/index.php) en la que estan acondicionando las formaciones estrella de los caminos de fierro a Mar del Plata: los trenes Talgo IV.
A la noche cenamos abundantemente y decidimos qué hacer al día siguiente y mal no nos fue.
Jorge

Link a fotos del día 1:

martes, 19 de julio de 2011

RAMALEANDO POR VERÓNICA, LAS TAHONAS Y MONTE VELOZ. EL SAMBOROMBON. LOS RAMALES A LAS CANTERAS DE CONCHILLAS Y EL BAPI.

Punta de la pista de aterrizaje de la Base Aeronaval de Punta Indio. Por acá pasaban aviones.
Terraplén ferroviario arrasado por el agua o por alguien, no se sabe. Por acá pasaban trenes.
Impresionante puente para un ramal de carga y solo para buscar conchilla.
Hoy no levantan un puente así ni para la conectar dos ciudades.
Impresionantes tanques en la Estación Monte Veloz. Parecen los aparatos de la película Guerra de los Mundos.
La estación Las Tahonas no tiene edificio propio pero provisoriamente y finalmente de forma definitiva, se reconvirtieron vagones de tren como el de la imagen para que funcionen como edificios. No se ve pero este vagón conserva las ventanas en sus laterales.

Qué zona tan enigmática que es el triángulo que se dibuja entre Magdalena, Las Pipinas y Punta Piedras. Es la pampa pero al mismo tiempo sientes aires de mar, pero te asomas y el agua es bien marrón. Hay faros en medio de la nada, vacas, viento a mil, caracoles que habitaron hace miles y miles de años el mar por todos lados y por si faltase algo hay, perdón, hubo trenes.

El punto de encuentro fue en Verónica, los amigos fueron llegando durante la jornada del sábado así que aprovechamos para pedalear el pueblo de Verónica, reunión de gente que no tiene siquiera 100 años y que se llama así porque ese era el nombre de la mujer del dueño de las tierras. Hoy el pueblo no lleva solo en nombre sino que su ejido luce cuatro diagonales que dibujan dos V. Es muy linda ciudad. No tiene edificios muy antiguos y se destaca la estación ferroviaria, hoy convertida en sede de oficinas municipales y estación de ómnibus.

A la tarde fuimos a visitar la Estación Las Tahonas, con sus pintorescos edificios otrora vagones de tren y de ahí de vuelta a Verónica y a buscar el “Corral del Indio”, recodo natural que forma –como todo rio de llanura- el curso del Samborombon y que se dice fue usado por los indios para encerrar al ganado. Se va por un camino de conchilla rapidísimo que se va poniendo terroso llegando al arroyo llamado De Los santos.

A la noche fue todo genial, cenamos y sufrimos con la eliminación de la selección argentina en la Copa América.

El domingo arrancamos temprano y salimos a la aventura. Mucho frio, sufriéndolo pero el camino hacia la estación Monte Veloz llena de palmeras, vegetal que se asocia a climas más piolas para pedalear. Antes de llegar a Monte Veloz, linda estación a la que pudimos acceder previa solicitud de permiso, vimos una llamativa curva en el camino, un giro no habitual para los caminos rurales, y claro, ya que ese desplazamiento fue alguna vez asiento de un ramal ferroviario.

Es que de Monte Veloz salía un ramal que luego se bifurcaba hacia otros destinos para buscar un recurso natural amigo del ciclista: la conchilla, material natural (caparazones de moluscos que se sedimentaron y que hoy se usa para aportar calcio a la industria alimentaria y como material de construcción) que es uno de los principales recursos de la Bahía de Samborombon.

Nos internamos en lo que fue la traza de los viejos ramales que se dejaban ver por la aparición –cada tanto- de un poste telegráfico, alcantarillas, durmientes y, cómo no, impresionantes puentes en medio de la nada.

Fue una experiencia inolvidable, avanzando a campo traviesa, sorteando obstáculos de todo tipo, en los que las tranqueras eran como saltar el cordón de la vereda. Así y tras horas de pedaleo y decenas de rayones en las piernas, llegamos a la Ruta 11 -que por esa zona es de conchilla- tras un breve descenso desde una altura que nos mostraba a nuestro Rio de la Plata en todo su esplendor. Almorzamos en la entrada del faro de Punta Piedras. El faro parece una antena de celular pero en estos lugares no hay lugar para la comunidad movistar y es un faro.

Seguimos hasta Punta Indio, entramos a recorrerla rapidito ya que se venía la noche. Retomando la ruta 11 giramos a la derecha y dimos con un lindo camino que nos llevó a la Base Aeronaval Punta Indio, con toda su historia –a mi modo de ver poco feliz- y su desactivado ramal ferroviario que la conectaba con la Estación Verónica.

Tuvo tal importancia esa base aeronaval –diseñada originariamente para remontar dirigibles y globos- que tenía ramal propio con pintorescas paradas intermedias.

Cansados de tanta aventura entramos a Verónica con el último rayo de sol y todos contentos.

Jorge

Link con más fotos:

https://picasaweb.google.com/jorgelusona/VERONICAMONTEVELOZPUNTAINDIORAMALEADA