domingo, 18 de abril de 2010

VISITANDO EL SUR CERCANO: BARRACAS, AVELLANEDA Y QUILMES

Casa construida con botellas de vidrio en la Ribera de Quilmes
Piletas en el Pejerrey Club de Quilmes. Un viaje en el tiempo a la "Belle Epoque"
Casa histórica de Santa Coloma - Bernal
Museo del Transporte - Caballerizas de Carlos Hillner Decoud
Los amigos en el restaurado viejo Puente Pueyrredon

No todo es campo y tierra en la vida del cicloviajero. Ale sugirió una salida urbana, opción acertada para los días de otoño e invierno en los que el sol se esconde tempranito y el frio se empieza a sentir.

A las 10 de la mañana nos encontramos en la Estación Constitución del FFCC Roca, el que escribe, Alepol, Omar, Sergio y Oscar para emprender una recorrida por el Sur de la Ciudad de Buenos Aires y los partidos de Avellaneda y Quilmes.

Barracas es un barrio con mucha historia y ofrece al ciclista un montón de imágenes interesantísimas, referencias de un pasado de intensa actividad, barracas y trenes.

Cruzamos a la provincia de Buenos Aires por el viejo Puente Pueyrredon –inaugurado en 1931-, recientemente restaurado e impecable. Como si fuese un túnel del tiempo, el puente nos depositó en la Av. Mitre, empedrada a esa altura, rodeada de edificios de principios del siglo XX en el que se destaca el Teatro Colonial de Avellaneda. Su interior se encuentra decorado por magníficas mayólicas y esta todo impecable. Si no fuese por el bingo que está en la misma cuadra, el entorno sería copadísimo.

Esquivando bondis y automovilistas alienados, bordeamos el Viaducto Sarandí hasta llegar a la localidad homónima. Seguimos por la Av. Mitre hasta llegar al Parque Domínico y siguiendo la línea a La Plata del FFCC Roca (ex ferrocarril “Buenos Aires a Ensenada”) visitamos la estaciones de Wilde y Don Bosco.

Los barrios cercanos a las vías son muy lindos, calles de irregular trazado, muy arboladas, otras angostitas pero todas muy tranquilas, con ese aire de barrio que se ha perdido en gran parte de la Capital Federal, al menos en mi barrio.

Si bien se anunciaba lluvia para ese sábado, el clima nos acompañó salvo un breve chaparrón entrando a Bernal.

La barranca del Rio de la Plata que habíamos visto por última vez en Barracas reapareció en Bernal y justo en el borde de la misma se asienta un lugar muy interesante: la Casa de Santa Coloma, una de las construcciones más antiguas de Quilmes, asentada en terrenos que pertenecieron al español Juan Antonio Santa Coloma y en el que construyó una enorme casa de la que hoy solo queda la galería y unas pocas habitaciones. Se dice que en 1807 pasaron por allí las tropas inglesas que luego se dirigieron a la Ciudad de Buenos Aires. El lugar ha sido declarado sitio histórico nacional.

Una cosa que pudimos ver durante el recorrido, es que funcionan varias ferias –otra modalidad de comercialización desparecida en la Ciudad de Buenos Aires- en las que se puede conseguir de todo.

Luego pasamos por el Museo Histórico Regional "Almirante Brown" en el que pudimos apreciar objetos de los aborígenes conocidos como los Kilmes o Quilmes, pertenencias de Brown y artículos de la historia institucional y artística de Quilmes.

Cruzamos las vías del tren hacia el rio Llegamos al centro histórico de Quilmes. Esta ciudad hizo un trabajo muy piola con sus plazas las que se lucen muy cuidadas y llenas de gente que las disfruta. Lo que parece no resistió el impulso de la topadora fueron las casas viejas ya que todo el centro fue avanzado por construcciones modernas y edificios levantados en el calor de la demanda inmobiliaria. Se destaca el edificio de la Municipalidad y las señas del otrora paso del tranvía.

Bajamos hasta el rio y visitamos lo que popularmente se conoce como “El Rio de Quilmes” –uno de los primeros centros balnearios del país-, su paseo costanero, y el antiguo club “El Pejerrey” fundado en 1938. Para conocer algo más de su historia –con detalles sorprendentes- se recomienda visitar el sitio del club: http://www.pejerreyclub.com.ar/historia.html

Internándonos en el barro que reina en las calles de la ridbera de Quilmes llegamos a la casa del autodenominado “obrero del arte”, Rubén Tito Adolfo Ingenieri quien levantó su casa utilizado botellas de vidrio y otros materiales de descarte. El lugar es impresionante y vale la pena visitarlo.

Volvimos al centro de Quilmes bajo la tortura de los aromas que salían de distintas parrillitas y restaurantes, encaramos la subida de la barranca con la fuerza que brindan las ganas desaforadas de comer.

Pero antes de morfar visitamos el Museo Municipal de Fotografía “Gerónima Giles y Gaete de Mayol” que cuenta con una colección muy buena de cámaras fotográficas y otros mecanismos de ese arte.

Almorzamos en la pizzería “La Piedrita” y luego pasamos por la fábrica de cerveza y llegamos al barrio La Argentina y el Parque Cervecero. Internándonos en Quilmes Oeste –en dónde pasamos por el Polideportivo Municipal y la cancha de uno de clubes decanos del fútbol argentino, el Quilmes Atlético Club- llegamos a un lugar impresionante: el Museo Histórico del Transporte Carlos Hillner Decoud. En las hermosas caballerizas se puede ver una importante colección de carruajes, monturas. Súper recomendable.

Como se hacía de noche retomamos para Capital a todo pedal. Nos detuvimos para ver un llamativa “chimenea” de ladrillos, la que resultó ser una especie de respiradero de una de las cloacas máximas que llegan al “Establecimiento Wilde” inaugurado en 1886 –actualmente explotado por AySA- en donde reciben tratamiento los líquidos cloacales de los privilegiados habitantes –no todos lamentablemente- que contamos con cloacas en el área metropolitana.

A eso de las 19 hs y tras haber recorrido casi 60 kms, llegué a Retiro dónde tomé el tren a mi barrio. El Sur me depararía otras gratas vivencias en lo que restaba del sábado pero eso escapa al objeto de este blog.

Pese a los golpes diarios que recibimos los que vivimos en la ciudad de Buenos Aires -peripecias con el transporte, ruidos, polución, anomia, etc.-, no puedo dejar de decir que cada día la quiero más, lo digo de onda, de corazón, no como un slogan de partido político.

Gracias Ale por la salida!

Jorge

Links interesantes:

Fotos: http://picasaweb.google.com/jorgelusona/CERCANOSUR2010#

Sitio del Municipio de Quilmes: http://www.quilmes.gov.ar/cultura/museos.php#historico

Datos del Establecimiento Wilde de Aysa: http://www.aysa.com.ar/index.php?id_seccion=90

lunes, 29 de marzo de 2010

DOBLE BRAGADO TERRA 2010

Diploma
Marcelo recién llegado
Después de la llegada

Otra edición de la Doble Bragado Terra organizada por el Club Ciclista Nación y en esta fuimos de la partida quien les escribe y Marcelo Haylan Miguez.

Costó levantarse el domingo 28 de marzo a las 6 AM ya que veníamos con el cansancio de la salida de los Megabikers por el Delta del Paraná hacía apenas unas pocas horas. Pero el día estaba buenísimo, estaba fresco y con la ayuda de los mates nos vimos sobre la senda de la RN 5 con destino a la ciudad de Alberti, localidad cabecera del partido homónimo y punto de largada y llegada de la competencia, una de las más importantes del calendario del rural bike de nuestro país.

En Alberti estacionamos bajo la sombra de un árbol en el parque municipal y fuimos a buscar el número. Note que la cosa estaba demorada pero bueno, todo genial. Con el número nos entregaron una bolsa con presentes y un diploma recordatorio.

Con casi una hora de atraso se largó la carrera con 470 participantes. Yo llevaba el N°186 de la categoría Master A2. Por suerte el tiempo estaba bueno y si bien pegaba el sol ni a palos teníamos el calor del año pasado.

Respecto del recorrido lo ya relatado en la anterior entrada (http://biketripargentina.blogspot.com/2009_04_01_archive.html) quizás menos manchones de arena pero el clásico arenal pasando la RP46 estaba a pleno. Una lástima que en esta edición no se haya entrado a la ciudad de Bragado (se la rodeó por un camino de tierra). Nuevamente faltó agua. Se afirmó que iba a haber puestos cada 20 km. En el primer puesto, a eso de los 20 km., cuando llegué no había más agua y el próximo puesto recién fue saliendo de Bragado. Igual no me afectó ya que administré bien el líquido que llevé en mi caramañola. Al igual que en la edición anterior y, a diferencia de otras carreras, por la dureza del camino mucha gente terminó arriba de una ambulancia o tirada al costado del camino.

Esta vez pude notar el fruto de las prácticas con los Olleros y lo aprendido en las carreras corridas a lo largo de 2009 y 2010, ya que esta vez completé la carrera en 3 hs 5 min, una hora menos que el año pasado. Si bien me pegó el bajón saliendo de Bragado cuando me perdí una rueda que venía siguiendo y vi que iba a tener viento en contra hasta Alberti, pude mantener un promedio de poco más de 24 km/h. Por suerte pasando Mechita y gracias a la onda de los vecinos y los chicos que alentaban y daban agua, me puse una pila y salí a poner lo poco que me quedaba hasta cruzar la meta.

Medalla, refrigerio y a encarar el otro desafío de la jornada: el tráfico en los accesos a Buenos Aires un domingo a la tardecita.

Jorge

Link Infobiker: http://www.infobiker.com.ar/noticias.php?idnoticia=8076

miércoles, 24 de marzo de 2010

NUEVA FECHA DEL BARADERO X 7 - IRINEO PORTELA

Después de la carrera con Marcelo y Néstor

Antes de salir, impecables

Cruzando la meta (Foto de la organización)

Chaparrón de la largada

Me cago de risa, ajeno a cualquier carrera armamentista y de competencia insana, anotándome en carreras de rural bike para pasarla muy bien y tratar de andar cada vez mejor pero sin matarme. En mi caso, no queda otra que cagarse de risa ya que no puedo aspirar a grandes metas a esta altura de mi juventud y con el tren de vida que llevo.

La buena onda que reina en las carreras de rural bike, sin perjuicio de las salidas de cicloturismo con los amigos y los Mega, y particularmente en las de los muchachos que hacen el Baradero x 7, hicieron que fuera con mis amigos Marcelo y Néstor hasta la localidad de Irineo Portela a participar de una nueva fecha del citado calendario.

Salimos de Bs. As. con el tiempo joya pero llegando a Baradero empezaron a verse nubes cargaditas. Para cuando nos anotamos en la prueba de 40 km –dos vueltas a un circuito con un tramo importante de asfalto- la inminencia de la lluvia era un hecho.

Ya formados para salir se largó un chaparrón que cubrió la tierra de agua y formó una capa de barro al toque. Y así bajo una fuerte lluvia largamos. A los 200 mts. ya había gente en el piso y si bien no me caí noté lo difícil que se me hacía pedalear ya que las cubiertas semislick y con mucha presión (60 PSI) patinaban como en el hielo.

El primer tramo del circuito fue sufrido ya que los barriales existentes antes de la lluvia se potenciaron con el chaparrón de la largada. Todos los participantes –a cinco minutos de la largada- parecían luchadores de barro (no es una comparación con las luchadoras que tanto nos gustan). Se trataba de avanzar por dónde se podía: el pasto, por las huellas. Por momentos se avanzaba bien pero al toque más barro y charcos.

Cuando llegamos al asfalto me enteré que la prueba se cortaba en la primera vuelta lo cual fue un alivio pero por otro lado me dio bronca ya que había ido tranquilo guardándome y pensando en tirar otros 20 km.

Los últimos kilómetros fueron rápidos -38/40 km/h- pese a que en la bici llevaba tres kilos de barro y la transmisión estaba cubierta de un compacto ladrillo de adobe. Crucé la meta escuchando los desaforados gritos de aliento de Marcelo.

Al toque en Irineo Portela se desató un diluvio de proporciones bíblicas. Con varios pibes nos fuimos a lavar en una ducha improvisada bajo el impresionante chorro que salía del tanque de agua de la estación de trenes (perteneciente al FFCC Belgrano).

Dentro del galpón de la vieja estación la organización armó una cantina y un espacio destinado a entrega de premios. Pese a la lluvia la onda era la mejor. Todo el mundo se cagaba de risa. Un verdadero logro de la organización.

La próxima fecha del Baradero X 7 es el 18 de abril.

Link de Baradero x 7 y fotos: http://ruralbikebaradero.blogspot.com/

lunes, 15 de marzo de 2010

FINAL CAMPEONATO LUJANENSE DE RURAL BIKE

Puntos recorridos
Guillermo antes de salir, calentando motores
Llegando a la meta (foto de Guille)

Este es un relato de la prueba final del 4to. Campeonato Lujanense de Rural Bike que se disputó el domingo 14/3 en la Ciudad de Lujan como cabecera, pasando por las localidades de Open Door, Torres, Carlos Keen, Cortinez, Olivera, San Eladio, y Jáuregui.

Tuve el placer de compartir la competencia con mis amigos Guille Pablo Koch y Néstor Ceyba. Guille venía participando de todas las fechas de la competencia y terminó con un gran resultado. Néstor, local en Lujan quien me re ayudó pasando días antes data sobre el recorrido, culminó la prueba con todo y todos contentos.

Yo me mandé a la prueba de 140 km, medio por capricho y para ver qué pasaba ya que sabía que no ganaba ni esa ni la de 90 km, así que decidí tirarme a la más larga.

Siendo las 09.30 salimos del Polideportivo de Luján, y tras parar frente a la basílica y cruzar el rio Lujan, arrancamos junto con casi 300 ciclistas para el lado de la RN 7. Ya en el camino rural -pasadas las 10 hs- empezaron a largar las distintas categorías. Yo estaba en la A2 – Recorrido Largo y éramos poco más de 10.

Como nunca había corrido una carrera de esa distancia no tuve mucha planificación. Arranqué tranqui pero a los 30 km de recorrido –tras que me pasara Guille- me enganché en un pelotón de unos seis ciclistas con los que fuimos tirando a 28/30 km/h. Así hasta pasar Carlos Keen. Tras haber pasado el pueblo el grupete se desmembró y solo seguimos cuatro de los que solo yo y otro flaco hacíamos el recorrido largo.

Para cuando llegamos a Olivera (casi 80 kms recorridos) habíamos hecho un promedio de 26 km/h. En Olivera se separaban los recorridos. Los de la carrera de 90 km giraban hacia Lujan y nosotros cruzamos la RN 5 y nos adentramos en la pampa profunda.

Para ese momento la cadena estaba sequísima. Hacía un ruido como de fierro oxidado que me partía la cabeza (la próxima llevo aceite). Las cubiertas sugeridas por Omar andaban geniales y la calza –recomendada por Nico- venía cumpliendo sobradamente las expectativas.

En cada puesto de control –donde marcaban el paso del competidor asentándolo en una planilla y marcando con una fibra el número identificador- y había agua y Powerade, frutas, dulce de membrillo y buena onda. Yo no comí nada ya que estaba con el estómago cerrado pero si fui por el líquido.

Entrando en el tramo del recorrido largo que llevaba a San Eladio notamos que el grueso de la gente hacía el recorrido de 90 km y estábamos más solos que la mierda. Eso me tiró abajo ya que venía bien pero al no ver a nadie y a eso sumarle caminos largos, sin referencias, con viento en contra muy fuerte y en el mejor de los casos cruzado, la cabeza me hizo un click y bajé el ritmo. Además los caminos de ese tramo –huellas para ser más preciso- son poco transitados por lo que estaban cubiertos de pasto en largos tramos y hasta arena.

Pasé por una estación con la clásica factura del FFCC Compañía General que luego advertí se trataba de “La Verde” y yo pensaba que era finalmente San Eladio. Me quise matar ya que estaba cansado de tanto viento. Seguí unos km más y finalmente el puesto de control de San Eladio atendido por gente copada bajo un monte de eucaliptos, en medio de la nada. En la estación de San Eladio había muchos jinetes participando de una carrera de sortija quienes me facilitaron el paso al grito de “Bicicleta!!!”.

De San Eladio a la próxima posta: NADA. Cuando divisé la RN 5 se me escapó un lagrimón y tomé la colectora –tras un click mental positivo- a 38/40 km/h pese a tener más de 130 km acumulados. Crucé la autopista y entré a Jáuregui para seguir a la misma velocidad hasta las puertas del polideportivo de Lujan.

Allí estaba Guille y fue copado llegar entero. Mi compu marcó 143 km recorridos (carrera + transición) que cubrí en un tiempo de 5:58:14.

Una muy buena experiencia compartida con amigos que espero se repita!

Jorge

Resultados finales, ranking del campeonato, Guillermo Pablo Koch en el top ten de la categoría. Los resultados acá:

http://spreadsheets.google.com/pub?key=rOQYDpR60obOwBFeTaezFWA&gid=5

Links:

Sitio carrera: http://www.ciclismolujan.com.ar/2009/torres/index.htm

Video de Guille: http://www.youtube.com/watch?v=ZsE6aSZyIB0

domingo, 28 de febrero de 2010

SALIDA DE RECONOCIMIENTO LUJAN – CARLOS KEEN – VILLA RUIZ – AZCUENAGA – CAMINO REAL. PUENTES Y PALOMARES.

Viejo Molino con "piso" intermedio que funcionaba como mirador. Azcuénaga.
Bicis sobre el puente metálico que cruza el arroyo Giles
Avanzando entre la soja (Excelente foto obtenida por Darío, gracias!)

Sin mucha planificación y sin un plan que condicione mucho la recorrida Ale Polvorines propuso visitar en plan “explorer” la ya visitada zona de Luján, pasando por las localidad de Carlos Keen y Azcuénaga del ramal del FFCC Mitre Luján – Pergamino, y Villa Ruiz del FCGU –ramal F. Lacroze San Andrés de Giles-.

El día acompañó, estuvo muy bueno y se notó que a esta altura del verano, el calor cede un poco a las temperaturas más templadas que ayudan al ciclista.

Salimos junto a Darío de la Estación Luján del FFCC Sarmiento siguiendo la irregular traza de la calle Udaondo. Ale nos contó que sobre dicha calle corría un ramal ferroviario que corría desde la precitada estación hasta la vieja –y desaparecida- estación Basílica, el que permitía que la gente que llegaba a Luján vía tren tuviese la oportunidad de acercarse a la zona de la Basícilica de Nuestra Señora de Luján.

Actualmente el lugar donde se asentaba la estación Basílica está destinado a un parque muy bien cuidado en el que se deja ver restos de material ferroviario –vías y durmientes-.

Salimos de Luján con dirección NO, cruzamos la RN 7 hasta llegar a las vía del FFCC Gral. San Martín. Allí tomamos un precario camino –superpoblado de mosquitos- que corre paralelo al terraplén de las vías que en esa parte se eleva para pasar por encima del camino de acceso a C. Keen y las vías del Mitre que llevaban trenes de Lujan a Pergamino y más allá.

En la intersección de las vías del San Martín y la ruta a C. Keen existe un edificio viejísimo –seguramente un viejo almacén- y en sus fondos un viejo palomar –cuadrado este- que engrosa el extenso catálogo de palomares que lleva nuestro amigo Alepol.

Cruzamos las vías del Mitre y tomamos otro camino de tierra hacia C. Keen. La senda se fue complicando ya que se hacía cada vez más cerrada, con altos pastos, casi intransitable. A unos dos kilómetros de Keen divisamos el otro palomar que buscaba Ale y al que solo pudimos acercarnos ya que estaba en un predio privado. Este palomar era realmente grande, de forma octogonal y en perfecto estado de conservación.

Entramos a Carlos Keen, nos abastecimos de agua, recorrido todos sus rincones, visitamos una vieja cancha de pelota paleta –siempre presente en los pueblos de la pampa- y seguimos por la tierra hasta Villa Ruiz.

En esta localidad fuimos directo al Almacén de La Nena –famosa por sus empanadas de carne- donde almorzamos, bebimos y charlamos largo y tendido.

Partimos al rato y tomamos un camino de tierra en perfecto estado que corre casi en paralelo a las desactivadas vías del Mitre hasta llegar al pueblo de Azcuénaga cuya estación fue inaugurada en 1880.

Visitamos el viejo edificio conocido como Casa Terrén -en donde funcionó un almacén de ramos generales-, el Club Recreativo Apolo, la hermosa Capilla Nuestra Señora del Rosario y el viejo molino que se encuentra en los fondos de la Cooperativa de Electrificación y Tecnificación Agropecuaria Solís y Azcuénaga Ltda. (CETASA).

Aprovechando que habíamos llegado hasta Azcuénaga nos tiramos por el llamado “Camino Real” –vieja ruta que llegaba hasta Rosario (Santa Fe) y actualmente denominada Camino Juan M. de Rosas- con sentido hacia San Antonio de Areco. Llegamos hasta un hermoso puente metálico con muchos detalles para que sean apreciados. En ese punto el camino cruza el Arroyo Giles en el que se encontraban muchos pescadores probando suerte.

Es de destacar que a lo largo de todo el recorrido advertimos que los arroyos –incluso el rio Lujan- se encontraban muy cargados de agua y todos con presencia de pescadores.

Ya de vuelta en Azcuénaga descansamos un rato en el parque lindero a la capilla y retomamos al punto de partida con una fresca brisa que nos jugaba en contra para facilitar el pedaleo pero que brindaba un alivio aéreo después de tantos kilómetros acumulados.

Entramos a Lujan bajo una hermosa luna llena, siendo las 19 hs, completando un recorrido total de 100 km y ocho horas de buena vida.

Jorge.

Link de Ale y los palomares:

http://www.alepolvorines.com.ar/Miscelaneas/Palomares.htm

domingo, 21 de febrero de 2010

Se vienen más fechas!!!

Flyer de la próxima fecha
Cruzando la meta
Antes de cruzar las vías del querido FFCC Mitre

Empieza marzo y se vienen las salidas de los Megabikers, la final del Lujanense, la fecha del Baradero x 7, y la Doble Bragado Terra.
Ahora publico algunas fotos más que sacaron los chicos de la organización Baradero x 7 durante el desarrollo de la fecha en Alsina. Pongo aquellas en las que salí yo, claro.
Jorge

domingo, 14 de febrero de 2010

PRIMERA FECHA CAMPEONATO RURAL BIKE “BARADERO x 7” – 14/02/2010

Tras el podio
En la costanera de Baradero
Estación Alsina (FFCC Bme. Mitre)
Antes de la salida

Participamos con Grace en la primera fecha del campeonato de rural bike “Baradero x 7” que se disputó en el pueblo de Alsina (ver más información en http://biketripargentina.blogspot.com/2009/02/fotos-salida-lima-atucha-baradero_8347.html) y la verdad es que nos fue rebién. No solo porque nos divertimos sino también por haber terminado la competencia y haber alcanzado ambos el podio en nuestras respectivas categorías.

Desde el día anterior a la carrera estábamos expectantes del estado del tiempo ya que amenazaba con llover. Contra los pronósticos de los diarios y el wind gurú, el tiempo estuvo bueno y se puedo llevar adelante la competencia.

Llegamos con la fresca a Alsina y nos inscribimos en la delegación municipal de Baradero. Con el número recibimos una remera muy copada.

Como vimos que los caminos no estaban con mucho barro colocamos las cubiertas semislick y a eso de las 10.30 –previo sociales con algunos habitúes de las competencias- nos dispusimos para largar.

Grace estaba en la categoría Damas Master (20 km) y a mí me tocó Caballeros Master A2 (40 km de recorrido –dos vueltas al circuito-).

El circuito tenía unos pocos km de asfalto y todo lo demás tierra, con sectores muy poceados, carrera por el pasto, cruce de vías y acentuado viento en contra en algunas partes. Lo hice escuchando un disco pila pila, que a más de treinta años de su grabación, sigue siendo a mi parecer, el mejor disco en vivo de la historia del rock: It’s Alive de Los Ramones.

Tras finalizar nos entregaron una bolsa generosa en calorías e hidratación. La organización genial, muy buena onda y disposición para escuchar y satisfacer a los participantes.

Las próximas fechas del evento: Fecha 2: 21 de Marzo PORTELA; Fecha 3: 18 de Abril; Fecha 4: 13 de Junio; Fecha 5 4 de Julio; Fecha 6: 1 de Agosto; y Fecha 7: 2 de Octubre.

Jorge

Link: http://ruralbikebaradero.blogspot.com/

domingo, 31 de enero de 2010

FOTOS DE LA SALIDA DE TANDIL - GARDEY - PABLO ACOSTA - AZUL

Allá a lo lejos, tras esas sierras, Tandil. Foto obtenida cerca de Pablo Acosta
Cerro Leones. Mural en la puerta del Colegio.
Obra integrante del conjunto "El Malón" de Carlos Regazzoni
Refugio Boca de Sierra
El recorrido en Google Earth

TANDIL - GARDEY - PABLO ACOSTA - SIERRAS DE AZUL

Cruzando el vado del Arroyo de Los Huesos
Estación Gardey
Monasterio Trapense
Entrada a Estancia Santa Teresa - Tandil
Viejo dique de la fábrica de pólvora y explosivos

Salida de Tandil.

Con pocos días de vacaciones decidí desplazarme para algún lugar cerca de la Ciudad de Buenos Aires. Pensé en Entre Ríos, Uruguay pero terminé inclinándome por las sierras bonaerenses, puntualmente las del sistema de Tandilia, el resabio de las montañas más viejas del mundo.

El denominado sistema de Tandilia –que cruza la provincia desde Mar del Plata a Olavarría- no se limita a la ciudad de Tandil y alrededores. Ofrece un montón de paisajes, pueblos, caminos y rincones dignos de visitarlos y si es con la bici, mejor.

Mil historias se cruzan por los caminos recorridos –viejos pueblos, misteriosas minas y fábricas de explosivos, un monasterio, chatarra convertida en arte en el medio de la nada-, cuentos que empatan en número con los accidentes naturales y artificiales que ofrece la zona: caminos rurales, subidas importantes, bajadas muy divertidas, polvo a morir (producto de la piedra caliza que aflora en lo alto de los cerros), vados y canteras.

El primer día lo dediqué a Tandil y alrededores. Linda ciudad, caminos y senderos muy copados pero la onda era salir más allá de los límites de la Ciudad, siguiendo la línea de las sierras hacia la ciudad de Azul.

Los pueblos de Gardey y Pablo Acosta.

En la mañana del martes 19 de enero llovía en Tandil por lo que dudé en salir pero un llamado a Azul en el que se me anunció que por allá estaba despejado me empujó a correr el riesgo y partir. Como la idea era pasar un par de días afuera, no llevé más que unos pocos efectos personales y repuestos en una mochila que no jode para pedalear, nada de alforjas.

Como Tandil es una ciudad enorme, hasta que salís al campo pasas por sinuosos caminos y barrios. Claro que la salida conlleva un esfuerzo para superar las distintas subidas, ello así toda vez que Tandil se encuentra rodeada de sierras.

A media hora de la partida llegué al barrio que se conoce como Cerro Leones. Del cerro casi no quedan rastros ya que la actividad minera se lo está comiendo crudo. Al ritmo de explotación y mientras queramos bonitas mesadas de granito en nuestras cocinas, el cerro desaparecerá en pocos años más. En la escuela del barrio, un edificio muy lindo, se leen pintadas denunciando la depredación incesante de lo que queda del cerro.

La actividad minera en la zona es muy importante. Carteles que advierten del peligro de circular en áreas de extracción, camiones llenos de piedra y caminos con un polvo muy fino -como un talco- que te hace perder el equilibrio, dan cuenta de ello.

Todo el camino hasta las sierras de Azul es muy entretenido, con permanentes subidas –algunas largas para sudar a lo loco- y bajadas en las que se lucen la horquilla y los frenos a disco. Pero el mayor entretenimiento se lo llevan los ojos con esos campos multicolores llenos de girasoles, el yuyo (soja), pasturas y afloramientos de piedra que se parecen a Stonehedge, el monumento megalítico de Inglaterra.

Habiendo recorrido poco más de 25 km llegué al pueblo de Gardey, hermoso pueblo que creció con la estación inaugurada en 1885. Muy cuidado, rodeado de cerros y con edificios muy lindos. Disfruté de una grata charla con Walter, el carnicero del pueblo y vecinos, y me tomé una gaseosa en la plaza que tiene una pileta para que usen los chicos de la zona.

Salí del pueblo con destino a mi próxima parada: Pablo Acosta en el Partido de Azul. Crucé un puente que pasa sobre el arroyo Chapaleufú Chico y tomé unos caminos muy pintorescos y agrestes. Por momento llenos de piedra, polvo en parte y tierra en las zonas más bajas. Siguiendo distintas sendas hacia el oeste, acercándome a la traza de la ruta provincial N°80 (ripio) llegué al acceso de una de las estancias más importantes de la provincia: “Acelain”. La propiedad del campo (tiene pista de aterrizaje, un castillo impresionante, laguna, montes, y cientos de hectáreas) se la atribuyeron a varios políticos del país, el que más suena es Duhalde, pero también se la atribuyeron a “Méndez”. Lo cierto es que es de la misma familia de siempre.

Después del acceso a la estancia como que el camino se cortaba y solo seguía una huella. Hacía un calor terrible y no me quedaba mucha agua y sería un garrón tener que volver atrás si es que esa huella se cortaba en medio de un campo y no me dejaba en la ya mencionada Ruta N°80. Me tiré el lance y fue genial. La huella se cerraba cada vez más lo que provocaba picantes roces con los cardos y encuentros con charcos bien barrosos. Fueron 5 km muy copados que me dejaron donde esperaba.

Siguiendo esta vez por la RP 80 llegué al arroyo De los Huesos, el que se atraviesa por una vado bien largo, de unos 20 metros y con una profundidad de poco más de medio metro. Aproveché para bañarme en el arroyo, el que crucé tras sacarme las zapatillas y medias.

A diez minutos del vado y tras pasar por una vieja estancia, llegué al pueblo de Pablo Acosta (Pdo. de Azul), poblado con una sola esquina, una embotelladora de agua mineral y los restos de una estación que se fue destruyendo poco a poco. En el lugar fui atendido por el dueño del restaurante que funciona los fines de semana y me clavé dos litros de Sprite de un saque. Unos chicos vinieron a ver la bici y me contaron de las bandas de jabalíes que recorren la zona, precedidos por “padrillos” casi mitológicos.

A partir de Pablo Acosta la RP 80 corre sobre una cinta asfáltica. Todo bien, cero tránsito, pero hay que empezar a trepar la sierra. Los paisajes son muy pero muy lindos.

Pablo Acosta era un señor dueño de muchas hectáreas por la zona. Su estancia fue bautizada “Los Ángeles” y tiene un casco espectacular que se divisa desde la ruta. Hace ya muchos años donó tierras a los monjes trapenses, quienes siguen la Regla de San Benito, quienes en 1958 levantaron una iglesia y monasterio entre medio de los cerros. Los monjes que llegaron a Azul desde Massachusetts – USA bautizaron al Monasterio con el nombre del lugar que se ubica más cerca. Por el nombre de la estancia a la que pertenecían las tierras, bautizaron al monasterio “Nuestra Señora de los Ángeles”. El monasterio se encuentra a unos 8 km de Pablo Acosta.

Siguiendo con la trepada que obligaba a pedalear a no más de 15 km/h, divisé unas figuras muy raras en medio de un predio al costado de la ruta. Era un grupo de esculturas del conocido artista Carlos Regazzoni quien trabaja con chatarra y que anduvo haciendo de las suyas por Azul. Lo que se ve al costado del camino es una obra inconclusa que se llama “El Malón”, quedó a medio hacer pero pese a todo la municipalidad se encuentra acondicionando el lugar para recibir a visitantes.

Unos km más adelante otra sorpresa: los restos de una vieja mina y un dique inconcluso que remiten a las construcciones del proyecto Dharma de la serie Lost. Se trata de instalaciones pertenecientes a FANAZUL -Fabrica Nacional de pólvoras y explosivos- de Fabricaciones Militares. La misma se ubica en terrenos que fueron asiento del arsenal de la Armada (si, la Armada a casi 200 km del océano). Fabrican explosivos con fines militares y productos para la minería. Dos veces por semana hacen pruebas y tiembla toda la zona. Lamentablemente no se puede ingresar a las instalaciones.

A pocos km llegué al Refugio Boca de las Sierras, un predio hermoso, atendido muy pero muy bien por sus dueños Sergio y Gustavo, y destino de muchos cicloturistas a lo largo del año. El refugio –que se asienta dentro del predio de FANAZUL- consta de amplios dormitorios y un copado salón comedor en construcciones del viejo obrador del dique antes señalado. También tiene amplias zonas para acampar y un arroyo que lo atraviesa de lado a lado. Me trataron súper bien, me dieron de comer, tomé un buen vino, generosos desayunos, pero por sobre todo el trato y la data que me pasaron fueron insuperables. Y todo a un precio recontra accesible, un verdadero regalo.

A la tardecita, tras haber recorrido poco más de 90 km desde Tandil, me puse a leer bajo un árbol y tras unas empanadas con vino me fui a dormir.

Recorriendo la zona.

Al día siguiente me propuse recorrer la zona. Desayuné, pasé por el viejo dique y me metí en el monasterio. Allí fui atendido por uno de los monjes, nacido en USA, con quien charlamos largo y tendido. Compré alfajores y recuerdos en una tiendita que tienen y me invitaron a participar de la “Sexta”, la oración del mediodía, la que se anuncia puntualmente a las 12.00 hs mediante campanadas que convocan a los monjes que están trabajando por los alrededores.

La iglesia, al igual que el resto de las edificaciones, más allá de la majestuosidad del paisaje y entorno, son muy austeras. Todo el monasterio tiene una paz impresionante. Tras los cantos me retiré hasta un pinar cercano en donde me puse a leer y me dormí una disimulada siesta para no faltar el respeto al lugar y quienes lo hacen.

Saliendo de la RP 80 hay caminos de ripio muy piolas para la bici, en los que se corre una carrera que todos los años sale del refugio.

Tras una copada merienda servida por los chicos del refugio y posterior cena -muy buena y abundante- me dispuse a dormir en la paz total que me brindaron las oraciones del monasterio y el triunfo de River sobre Boca.

Vuelta a Tandil.

A la mañana, bien temprano, tras desayunar y despedirme de los amigos del Refugio partí para Gardey pero variando los caminos. Todo el trayecto fue con un viento a favor muy poderoso. Tal es así que no paré en 60 km de recorrido, iba solo.

Me detuve en Gardey para reabastecer agua y tomé una variante para entrar a Tandil circulando en paralelo a las vías del FFCC Roca –ramal que sale de Gardey y llega al Pdo. de Necochea-.

Crucé el arroyo Chapaleoufu Grande por un puente metálico adoquinado muy pintoresco. En el trayecto pasé por el acceso a una estancia llamada Santa Teresa, el cerro de la Virgen, subidas varias y de vuelta a Tandil entrado a 45 km/h.

Con la recorrida por Tandil fueron casi 250 km que espero repetir.

Azul.

Tras guardar la bici en el auto tomé la RN 226 y me fui a la ciudad de Azul, ciudad cervantina de América Latina. La designación, se debió a que la ciudad cuenta con una colección de ejemplares del Quijote en la biblioteca popular Bartolomé J. Ronco. El ya citado Regazzoni hizo el Grupo Escultórico “El Quijote” compuesto por un gran Quijote acompañado por Sancho con su burro, Dulcinea y el perro.

También se puede visitar el Paseo Bolivar con sus hermosas casas, el teatro Español y las obras de Francisco Salamone: la Plaza San Martín, el impresionante portal del cementerio, el matadero municipal y el acceso al parque municipal Domingo Faustino Sarmiento. El parque es un espectáculo, y ni hablar de la costanera del arroyo azul.

A la tardecita visité la estación ferroviaria en la que funciona una escuela de platería. Ya cerrando la jornada cené en un lugar espectacular, único, llamado La Fonda.

Azul da para volver y quedarse un par de días, impresionante ciudad.

Jorge

Links interesantes:

Monasterio Trapense: http://www.trapenses.com.ar/

Fábrica de explosivos: http://www.fanazul.com.ar/fanazul2007/centro.html y http://www.fmazul.fab-militares.gov.ar/

Refugio Boca de Sierra: http://www.refugiodelasierra.com.ar/

Turismo en Azul: http://www.azulesturismo.com.ar/ y http://www.turismoenazul.com.ar/

Regazzoni: http://www.regazzoniarts.com/

Salamone: http://www.salamoneba.com.ar/ y http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Salamone

viernes, 22 de enero de 2010

UNA “AVENTURA” POR MERCEDES, ESPORA Y FRANLIN

Carrera con el ternero
Método "Espora" para obtener señal

Siesta en Espora

Fin de jornada

Zorra de los amigos del Belgrano (Trocha Angosta)

El sábado 10 de enero salimos con Marcelo y Nico a poner a prueba las horquillas de nuestras bicis por la inacabable zona de Mercedes.
Fue una vuelta de poco más de 75 kms en la que no solo se destacaron los paisajes, caminos y esfuerzo físico frente al calor de enero, sino las experiencias humanas, pequeñas historias que van a quedar siempre en el recuerdo y que hacen que una salida sea realmente única e irrepetible.
Hace poco leí en una vieja revista Selecciones las siguientes palabras: “¿Qué es una aventura? No es por fuerza, una escalofriante escapada de una muerte que parecía inevitable, ni el horror de un asalto a medianoche en una calle desierta y tenebrosa. Hay aventuras de otro género que nadie cita.” Agrega a modo de ejemplo: “Ved al vendedor de diarios que corre desolado en pos del caballero que le ha dado, por error, unos centavos de más; (…) experimenta la paz y la fruición deleitosa de las horas pasadas junto al fuego, con amigos, mientras afuera sopla el viento y hace frio; (…) mira un perro que renguea y te tira una mirada de forma suplicante; recuerda la sorpresa y la grata impresión que te deparó una presentación casual en plena calle. Estos y otros mil sucesos igualmente pequeños son aventuras. Quienes abran su corazón al encanto que ellos guardan, conservarán hasta la muerte, en alma y cuerpo, el eco y el perfume de su delicada emoción.” El texto pertenece a G. Chesterton y bien vienen a cuento para rememorar algunos momentos, que por su simpleza y gracia, se destacan en esta salida bien “aventurera”.
Saliendo de Mercedes agarramos de una las vías de trocha angosta del FFCC Belgrano con sentido al norte, mientras superábamos algunos guardaganados y reparábamos la única pinchadura del día pasó rauda una zorrita de los amigos de la trocha angosta hacia el lado de Tomas Jofre. Luego atravesamos pedaleando sobre los durmientes el puente sobre el río Luján. A partir de ahí todo fue genial ya que la traza permite circular sobre las vías a buen ritmo esquivando circunstanciales alcantarillas y metiéndonos en “túneles” vegetales cerradísimos.
Así llegamos, previo paso por la parada La Valerosa, a la estación Espora e inmediatamente vimos que en la Escuela N°13 distante a unos 500 mts de las instalaciones ferroviarias había mucho movimiento. Se celebraba una fiesta para obtener fondos para la cooperadora. Había venta de carne, comidas, bebidas y se proyectaba baile y corridas de sortija. Nos apuntamos y compramos un kilo de vacío genial que comimos con improvisados sánguches. Más tarde volvimos por más carne y empanadas. En Espora nos refrescamos con agua que surgía fresca y milagrosamente de una vieja bomba manual.
Lamentablemente el tiempo desmejoró, se largo a llover y la fiesta en beneficio del colegio se levantó. El traspié climático nos empujó a una siesta y al rato partimos siguiendo, esta vez por camino de tierra, hacia la estación Tuyuti. Antes de llegar desviamos al Sur ya que las precipitaciones habían complicado el estado del camino generando barro bien patinoso.
Me tocó caer a mí y por efecto dominó cayó Marcelo que venía atrás. Los mosquitos no permitieron quedarse sacándose el barro y seguimos. Al rato se nos acopló en el pelotón un ternero que en vez de correrse al costado del camino, empezó a correr junto a nosotros en una estampida desesperada. Descubrí que un bicho de su tipo corre a más de 30 km/h.
Las nubes se disiparon y con un calor infernal llegamos a la estación Franklin del Ferrocarril San Martín. Unos chicos nos indicaron un lugar dónde poder tomar algo. Se trataba de un pretendido bar que funciona en un viejo edificio ferroviario hoy a cargo de una hija de ferroviario. El boliche contaba con lo justo: dos mesas, mazos de cartas, unas bebidas explosivas y cocacola. Optamos por la coca la que nos fue servida en una mesa que nos armaron afuera a la sombra de un árbol y se nos acopló el nieto de la dueña, de apenas 7 años, a charlar como uno más. Antes de irnos nos dieron agua con hielo. La gente del lugar muy generosa. Los precios súper populares.
Partimos y tuvimos con Marcelo el honor de presenciar la más graciosa e impresionante caída de la historia del cicloturismo: Nico cayó en una profunda zanja llena de agua que no vio dando pasos atrás hasta obtener un buen ángulo para sacarnos una foto.
Ya encarando para Mercedes, pasamos por el paraje San Jacinto y entramos a Mercedes por una cómoda ciclovía. Ya en el pueblo con toda la mugre encima hicimos heladería, luego bar y cerramos con pizza bien entrada la noche. Toda una aventura.
Jorge

miércoles, 30 de diciembre de 2009

BAVIO – ATALAYA – MAGDALENA - ARDITI

Arditi
Estación Magdalena
Entrada sur a Atalaya
Se aprecia en el viejo mapa el ramal recorrido

Salimos con Marcelo, Ana, Jackie y Ariel desde Bavio hacia la zona de Atalaya, localidad perteneciente al Partido de Magdalena con asiento sobre la costa del Rio de la Plata.

Lo mejor de la zona ya fue resaltada en otras entradas: los caminos de conchilla que facilitan el avance con la bici incluso tras las intensas lluvias caídas antes de la salida.

En la salida visitamos todas las estaciones del ramal ferroviario que sale en el Km 82 del ramal a Pipinas del FFCC Sud (Roca) hacia la costa bonaerense: Arditi, Magdalena, Atalaya y Empalme Magdalena.

Lo mejor fueron los paisajes y los arroyos y cursos de agua bien cargados por las lluvias de las últimas semanas, las empanadas de Atalaya (Marcelo se las perdió), los helados de “Artesano” de Magdalena (donde más de un cuarto sale más barato que un cuarto). Lo peor: el trato al visitante en el balneario de Magdalena (precios abusivos en la parrilla en que comimos y cobro de entrada para ver el rio –que no pagamos por estar en bicicleta-), la mugre en la plaza de Magdalena.

Otra cosa genial es recorrer el pueblo de Arditi, detenido en el tiempo, con una paz total, el dulce de leche de Bavio y la atención, como siempre, de la familia de Marcelo.

La zona da para más por lo que espero podamos volver.

Jorge