domingo, 31 de mayo de 2009

SAN ANDRES DE GILES - ESPORA

Foto grupal


"I don't want to be buried in a Pet Sematary ..." (The Ramones)


Al fondo el cementerio abandonado de San Andrés de Giles.




Barro a full (Foto Luciano)




Brindis en Giles (Foto Luciano)


Estación Espora y la zorrita de los Amigos de la Trocha Angosta


Sobre la trocha métrica -cerca de Espora-, al fondo uno de los "túneles" verdes propio de nuestras vías.





Recorrido en el Google Earth



Una recorrida por la zona de San Andrés de Giles pasando por la estación ferroviaria de Espora (Compañía General) y el cementerio abandonado de la primera localidad.



Muchísimo barro al final de la jornada y un combo “frio y lluvia” que nos acompañó en toda la jornada, salvo al momento del almuerzo y los brindis en una generosa parrilla de San Andrés de Giles, cuna del Presidente Héctor José Cámpora.





Compartimos la salida Fernanda, Jackie, Matías, Luciano, Marcelo y yo.




Jorge

domingo, 24 de mayo de 2009

ALBERTI - MECHITA - BRAGADO - PALENTELEN - PLA

Vieja balanza en panadería de Pla

Caballo cerca de Pla


Viejo cartel anuncia entrada a Palentelen


Estación Bragado


Mural en la estación Bragado


Estación Mechita con el tren que hace el servicio local a Bragado


El Salado




Mapa (Google Earth)


Aprovechando un viaje a Alberti (BA) por motivos académicos, me propuse visitar algunos pueblos de la zona atravesando los ya conocidos caminos de arena, típicos de la cuenca del Río Salado. El trayecto programado era cubrir aproximadamente 70 km pasando por Mechita, Bragado, Palentelen y Pla.


El plan incluía, también, probar mi nueva bicicleta por las duras condiciones que propone la tierra arenosa ya que solo la había hecho girar por el amable asfalto de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires con los Olleros bikers.


Salí de la ciudad de Alberti pasadas las 14 hs a un ritmo de 25/27 km/h en sentido hacia la ciudad de Bragado. La idea era no aflojar el tranco ya que en esta época del año oscurece temprano y no es cuestión de quedarte de noche en el medio del campo sin GPS (lo perdí en una salida por Open Door). El trayecto programado era cubrir aproximadamente 70 km pasando por Mechita, Bragado, Palentelen y Pla.


Al rato pasé por la localidad de Mechita, hermoso pueblo siempre apegado al tren y todo lo que éste representa. En la estación de Mechita pude ver una pequeña formación ferroviaria: coche pasajeros clase turista y una locomotora Brissonneau & Lotz que presta el servicio local Mechita – Bragado (próximamente se extenderá a Alberti).


Pasando Mechita, en paralelo a la vía del ferrocarril, bordeando la laguna de Bragado, entré a la ciudad homónima y aproveché para recorrer su hermoso trazado de calles anchas. Super recomendable visitar el parque y la plaza principal con sus históricos edificios engalanados con banderas argentinas con motivo de las fiestas mayas.


Después de tomar algo salí para el lado de la ruta 46 y al poco de cruzar la RN 5 agarré un desvío de tierra con destino al pueblo de Palentelen.


El trayecto a Pelentelen lo hice a full ya que la arena estaba asentada y permitía alcanzar los 30 km/h sin mayores esfuerzos. El paisaje muy lindo matizado con los atractivos colores del otoño.
Palentelen es un caserío que creció a la vera de la estación de tren del FFCC Compañía General. No vi a nadie y parece estar medio abandonado todo. La estación esta descuidada y ocupada parcialmente. Hoy por hoy funciona como un improvisado palomar ya que los techos están invadidos por palomas.


Bordeando el trazado del viejo FFCC y con creciente arena en el camino llegué al pueblo de Pla, pueblo que está muy activo gracias a la actividad de los silos que se levantaron al lado de la vieja estación del FFCC Compañía General. Entré a una vieja panadería que se encuentra frente a la estación, la cual conserva el viejo mobiliario de principios del siglo XX y tiene una balanza impresionante que aún se la utiliza.


Salí raudamente de Pla, ya que se estaba haciendo de noche, con destino a Alberti. Por obra de los camiones que trasladan cereal, la traza estaba muy movida y la arena exigió peaje a las piernas que venían tirando más de sesenta kilómetros sin parar. Duro el tramo final.

Pasé el puente sobre el Salado, el cruce de la RN 5 y entré a Alberti finalizando la salida.



¡NUEVA BIKE!



Mi nueva bici, la Tassajara de Gary Fisher, en el living de mi casa. Anda 10 puntos. Mi Vairo sigue en carrera.
Jorge
Link: http://www.fisherbikes.com/bike/model/tassajara

lunes, 6 de abril de 2009

DOBLE BRAGADO TERRA 2009

Medalla
Cena al final del día en Chivilcoy



Antes de partir en el Parque Municipal de Alberti


Fue mi primera carrera de rural bike y no creo que sea la última. Fue una experiencia hasta ese momento para mí desconocida, una mezcla de improvisación –de parte mía-, dolor, sed, cansancio, esfuerzo, alegría, reiterados golpes y emoción.

Cuando Marcelo Adam me dijo de participar pensé que me estaba cargando, no solo estaba debidamente preparado sino que mi bici no se encontraba en condiciones de ponerla en carrera. Finalmente me anoté por internet, corrí a la bicicletería a comprar cubiertas nuevas y acondicioné la máquina.

La premisa era llegar descansado al día del evento pero ya nos habíamos comprometido a asistir a una cita ineludible: la primera salida del año con los Mega. Fue así que el sábado 28/03 tiramos con Ale Pol y amigos más de 85 km por el Delta y si bien los hice tranquilo me dejaron un leve cansancio que se hizo sentir al día siguiente, en la “Doble Bragado Terra”.

Salimos para la localidad de Alberti –punto de partida de la carrera- Marcelo, Nico, Dany y yo y llegamos a eso de las 11.30 hs. Allá nos esperaban Omar, Lionel, Grace, entre otros.

Tras habernos acreditado y almorzar frugalmente, le pusimos los números de identificación a las bicicletas y fuimos para la plaza de la ciudad de Alberti. Cuando llegamos vimos que toda la gente daba vueltas por la ciudad haciendo un enorme círculo y de ese modo “calentar” las piernas para la inminente llegada. Advertí en ese momento que la gran mayoría de la gente ya tenía experiencia en este tipo de eventos y que casi todos montaban unos fierros impresionantes. Mi Vairo 4.0 no se iba a quedar atrás pero el nivel de bicicletas era muy bueno. Antes de salir tuve la precaución de tomarme un litro y medio de líquido pero esa actitud previsora al poco tiempo despertó al necesidad de evacuar la vejiga para lo cual me separé del grupo de corredores que daban vueltas a la plaza como si fuese la Meca y entonces encaré para el cuartel de bomberos de Alberti. Al tratar de subirme a la vereda se produjo la primera caída de la tarde: mordí mal el cordón y di de lleno contra la vereda. Me pegué un golpe enorme y me raspé el brazo. Así arranqué: golpeado y con un hilo de sangre cayendo por el brazo. Un campeón.

A las 14.00 y tras colocarnos en la “manga” salimos al ruedo. Al toque la tierra, gente pasando a mil y nubes de polvo. Arranqué tranquilo: 22 km/h pero como el camino era angosto y la densidad de ciclistas altísima traté de pasar a algunos pero era casi imposible.

A los 20 km me puse de acuerdo con una competidora que conocía muy bien los caminos y tirando un rato cada uno me alertó de lo que se venía en materia de arena. A los pocos kilómetros se me alejó y no la pude alcanzar. Seguí pedaleando, esta vez a la par de un flaco que me volvió a repetir lo mismo: “Después del cruce de la ruta 46 se viene el arenal, no te quemes”.

Para ese momento la necesidad de agua se me hizo insoportable. Ya había pasado a mucha gente que buscaba líquido por todos lados. Vi ciclistas golpeando la ventanilla de una ambulancia reclamando agua, otros entrando a campos a buscar ayuda en las casas. Un panorama por momentos dantesco.

Finalmente llegó el médano famoso. Criminal. Imposible pedalear, tras una caída tuve que renunciar al pedaleo y seguir caminando, arrastrando la bici como podía. Así fue hasta llegar a Bragado: parte caminando y parte pedaleando. En total me habré ido a la arena unas siete u ocho veces. En el peor momento de la carrera –sed, calor- apareció una ayuda inesperada en el medio de la nada: unos muchachos que estaban con un camión de soda me dieron un cubito de hielo.

La entrada a la ciudad de Bragado no fue muy feliz ya que al padecimiento de la sed –insoportable- se le sumó los malos olores provenientes de un frigorífico. Casi vomito.

Ya en el ejido urbano llegó la salvación gracias a los vecinos que le proporcionaban a los ciclistas agua y un manguerazo salvador. Todo fue mucho mejor después de ese gesto.

Atravesamos la ciudad bajo el muy bien organizado control de tránsito a cargo de policías y boy scouts. Desde la hermosa plaza principal de Bragado bajé hacia el lado de la laguna a más de 30 km/h y entré al Acceso Juan D. Perón. La gente al costado del camino aplaudía y alentaba, fue muy copado.

Pasé el esperado –y ya tardío- puesto de hidratación (a 50 km de la largada) y encaré el tramo final de la competencia con muchas más pilas.

Entré pila pila al camino que corre en paralelo a las vías del FFCC Sarmiento con sentido a Mechita. Allí vi una cosa que me llamó la atención: un competidor tirado en el piso, re duro y asistido por una ambulancia. La bicicleta tirada a un costado. Un pibe que venía delante de mí se acercó y yo pensé que era para ver o brindar ayuda pero no! Agarró la caramañola del convaleciente y se tomó el contenido. A lo que lleva la desesperación…

Uno de los momentos más lindos de la carrera fue entrar a Mechita. La gente en la calle saludando, brindando su colaboración con botellas de agua para los ciclistas. Pasé el pueblo a toda velocidad -ya que el estado de las calles lo permitía- con destino a la abandonada estación Larrea del FCO.

Por más que quería no podía superar los 24 km/h y venía solo. Por suerte a unos pocos km de la llegada se me acerco un grupo de ciclistas y arreglamos en ir tirando 500 metros cada uno y llegar en banda a Alberti. Así llegamos a la ciudad con un promedio de 27 km/h.

Al toque divisamos el Cementerio de Alberti y el asfalto. Ahí tiré lo más que pude: 30/32 km/h. Unas cuadras de tierra por adentro de la ciudad, el parque municipal, una vuelta y a lo lejos el arco de llegada. Una emoción total sentir los aplausos de la gente y a unos cincuenta metros de cruzar la meta oír tu nombre en los altoparlantes. Crucé la línea con todo y lo primero que busqué fue agua o cualquier cosa para tomar. Sin que me diera cuenta me colocaron una medalla en el cuello y le sacaron el número identificatorio (el 209) a la bici.

Llegamos todos los de la banda que partimos de Buenos Aires y eso, en definitiva, fue lo mejor: que la hayamos terminado todos.

Para la próxima espero estar mejor preparado, tomar referencias del camino, cuidar lo de la hidratación y lograr que algunos padecimientos no se lleven el protagonismo de la competencia.
Muy buena la nota aparecida en la página http://www.infobiker.com.ar/, a la que remito ver: http://www.infobiker.com.ar/noticias.php?idnoticia=7406

Hasta la próxima.

Jorge

Fotos: mías y de Marcelo Adam

sábado, 14 de marzo de 2009

Fotos salida Pilar 14/03/2009









Posted by Picasa

UNA VUELTA POR PILAR: BARRO, CAIDAS Y ROSETAS

El sábado 14 de marzo salimos con Marcelo, Andrea y Omar a dar unas vueltas por la zona de Pilar, Provincia de Buenos Aires.

La premisa era volver temprano para ocuparse cada uno de obligaciones impostergables (¿?).

A las 09.00 hs salimos de la estación Pilar del Ferrocarril Gral. San Martín (trocha ancha).

Saliendo de Pilar agarramos para la autopista RN8 y entramos a la zona del Parque Industrial de Pilar por uno de los accesos en el que encontramos enorme cantidad de camiones que tornan muy peligroso el trayecto.

Dejando atrás el Parque Industrial el camino -hasta ese momento asfaltado y que te lleva hasta la localidad de Los Cardales- se torna de tierra una vez que se cruzan las vías del Ferrocarril General Belgrano (trocha angosta).

Debido a las fuertes lluvias que tuvimos en la semana nos encontramos con sectores de mucho barro en los que nos costó cruzar debiéndolo hacer a pie en algunos casos, pedaleando gloriosamente bajo el agua (Marcelo) o accidentadamente (yo y creo que Omar en uno de los fangales).

Tras cruzar la Ruta 6 vimos que el GPS anunciaba la presencia de una estación –sobre la trocha del Belgrano- que nunca habíamos sentido hablar: Estación Carlos Lemee.

Por una senda de tierra llegamos a la traza ferroviaria y decidimos mandarnos por las vías para llegar a la precitada estación. Después de 500 mts de ajetreo entre durmientes, balasto y pasto llegamos por un túnel vegetal a los restos de la estación en la que pudimos detectar un pequeño edificio y restos del anden. Ni cartel ni nada. Todo cubierto de maleza.

Cabe aclarar que la vía esta activa por lo que tuvimos atención a la posible pasada de un tren.
Tomamos la desacertada (¿?) decisión de seguir por las vías hacia el norte hasta el paso a nivel de un camino que nos llevaría hacia el Oeste y pegar la vuelta para Pilar.

Al poco de rodar notamos que todas las ruedas estaban llenas de rosetas, miles de pinches que atentan contra la tranquilidad del ciclista. Tratando de zafar llegamos al cruce y nos dirigimos hacia las vías del FFCC Urquiza (trocha media) avanzando en paralelo a ellas con destino hacia Pilar.

Cruzamos la RN 8 y entramos al Barrio Sakura. Saliendo del barrio agarramos la Ruta 6 por un kilómetro para adentrarnos en un camino de tierra que nos llevaría a la pintoresca localidad de Fátima.

En pocos minutos estábamos entrando al Pueblo de Pilar, pinchados, embarrados pero por sobre todo contentos.

martes, 10 de febrero de 2009

SALIDA LIMA - ATUCHA - BARADERO - ALSINA - LIMA

Cuando Marcelo Adam me propuso la salida sabía de antemano que no iban a faltar las notas salientes de las salidas que arma mi amigo: había que levantarse temprano (“Salimos 07:30 hs”), caminos muy buenos, buenos almuerzos, buena onda y siempre un kilometraje que no baja de las tres cifras.

Esta vez fueron casi 105 kilómetros recorriendo las localidades de Lima, Atucha, Alsina y Baradero, todas ellas en la Provincia de Buenos Aires.

Para mí la salida tuvo un ingrediente especial: el recorrido corrió en paralelo a la vía principal que une las ciudades de Rosario con Buenos Aires del Ferrocarril Mitre. Una doble trocha que prometía tránsito asegurado de trenes de carga, mis favoritos.

Arrancamos saliendo de la Ciudad de Buenos Aires. El viaje hasta la localidad de Lima se hizo corto ya que no había mucho tránsito. Amenizamos el trayecto con mates y facturas.

Llegamos a Lima a eso de las 09.00 y dejamos la camioneta en la Plaza del pueblo. Armamos las bicis y salimos con destino a la estación de trenes. La estación de Lima posee la típica arquitectura del Mitre. Con esos detalles que podes apreciar en cualquier escala urbana del FFCC Mitre.

Desde la estación agarramos un camino de ripio que bordea las vías del FFCC, alejándose un poco a la altura de Alsina y más adelante cerca de Baradero.

Al poco tiempo de arrancar se sintió el glorioso sonido de un poderoso motor diesel: apareció un tren con contenedores en sentido Retiro tirado por una GR 12 del NCA (Nuevo Central Argentino). Esos trenes son hermosos ya que con los distintos colores de los contenedores le dan un toque pintoresco al paisaje, realmente fantástico.

Llegamos a los restos de lo que habrá sido la estación Atucha del Mitre. No se vio casi nada, salvo unos restos tapados por malezas y acacios.

El clima a esa hora de la mañana estaba espectacular: sol pero no mucho calor. El viento: EN CONTRA Y CON BASTANTE INTENSIDAD HASTA BARADERO!!!

En toda la zona hay estancias muy lindas y varios emprendimientos turísticos que apuntan al turismo rural de alto poder adquisitivo.

Por lo visto había llovido por la zona y sobre las huellas del camino encontramos charcos con barro. En un momento quedé atrapado en una huella muy profunda y me caí. Por suerte solo fue hacia un tupido pasto sin mayores consecuencias que embarrarme el flanco derecho.

El paisaje es muy lindo saliendo de Atucha ya que empiezan a aparecer ondulaciones en el terreno y se advierte el comienzo de la bajada de la barranca del río Paraná. En efecto, empezamos a bajar hasta encontrarnos en una zona de puentes destruidos (los de madera a punto de caerse y los de hormigón partidos al medio) que atraviesan el arroyo Cañada Honda. Ese arroyo se acopla al río Baradero unos pocos kilómetros al este. Una cosa que descubrí con el Google Earth es que el río Areco –que pasa por San Antonio de Areco y que lo hemos cruzado en anteriores salidas- desemboca en ese arroyo Cañada Honda.

Después de cruzar los puentes tuvimos que volver a subir la barranca, no es muy pronunciada pero se siente en las piernas.

Pasamos el acceso al pueblo de Alsina y encaramos, con mucho viento en contra, el tramo final hasta Baradero.

Antes de entrar al pueblo y pasando unos doscientos metros el acceso a la planta química de Atanor, hay una calle de ripio de doble mano que tras unas vueltas y una bajada impresionante (la barranca que habíamos subido unos kilómetros atrás) te deja en el camino costero que te lleva hasta el puerto de la ciudad de Baradero.

El camino costero está muy bueno. Tiene zonas parquizadas donde la gente pasa el día, puede hacer asados y pescar en el río Baradero.

Por el camino de la costa llegamos al pintoresco puerto de la Ciudad de Baradero, primera colonia agrícola del país. En efecto, uno nota que la ciudad –a diferencia de otras ciudades que nacieron gracias a los trenes- es más antigua que el ferrocarril ya que el centro no se encuentra sobre la estación, sino cercano al puerto, barranca arriba, como el Buenos Aires colonial.

Recorrimos la zona de la costa, el puerto en el que han reciclado las instalaciones portuarias y hoy tiene zonas muy piolas de esparcimiento. Parece muy lindo el camping municipal con su pileta de agua de río y playa de arena.

Enfrente del puerto, en donde está la oficina de turismo –en la que brindan muy buena información-, hay varios restaurantes. Nosotros fuimos a uno que se llama La Pulpería del Puerto. Comimos dorado con distintas salsas –a la pizza para Adam y al roquefort para mi- y papas fritas. Liviana comida para el calor de la vuelta.

Terminamos de comer y recorrimos el pueblo. Recomendable el parque Sarmiento con sus tupidos árboles y vistas hermosas. El parque fue creado en 1905 y fue diseñado por el paisajista Carlos Thays (ahhh, si lo diseñó Thays tenemos que ir a verlo … fuck!!!).

Llegando a la estación vimos venir un tren –en realidad estaba haciendo maniobras sobre el cambio de vías- presidido por una ALCO RSD 16 de la empresa ALL que conserva los colores y diagrama de Ferrocarriles Argentinos (nota: los trenes de carga se privatizaron hace ya casi 20 años, van atrasados con la pintura, pero igual no calienta: da gusto ver ese amarillo y rojo tan entrañable). Esa máquina, la N°8507, tiraba un tren de vagones tolva. Se ve que le dejaba la vía libre a Retiro a otro tren (que vimos pasar más adelante con contenedores).

La estación es muy linda pero está un poco descuidada. Se conserva muy bien una mesa giratoria ubicada dentro del predio ferroviario.

Dejando la estación pasamos por aeroclub de Baradero. La pista estaba debidamente tapada por plantas de soja, bien a la moda.

Agarramos nuevamente el camino que nos llevó a Baradero y esta vez con viento a favor. Hicimos casi 15 kilómetros a 30 / 35 km/h, a full. Llegamos al acceso a Alsina en un santiamén.

Alsina es un pueblo precioso. La estación se conserva en perfectas condiciones. Tiene edificios viejos muy bien conservados y una avenida con un boulevard lleno de palos borrachos que vale la pena visitar. Tomamos unas gaseosas en un kiosco y dimos una vuelta por el ejido.

Encaramos el tramo final con mucho calor, por suerte el viento a favor hacía más fácil la vuelta. Tuvimos que hacer varias paradas técnicas para reponer líquidos y evacuar otros. Los dorados con sus poderosas salsas y las papas fritas no provocaron, pese al sopor reinante, indigestión alguna. Moraleja: lo que indigesta no son las cremas ni las frituras sino la mala onda.

Mientras estábamos en parada técnica se sintió un sonido maravilloso: el de los 1950 HP de la ALCO que habíamos visto en Baradero. Pasó en sentido a Retiro a unos 40 km/h.

En otra parada a la sombra de unos árboles sobre la entrada de una quinta, vimos acercarse desde dentro del predio a un flaco con boina que portaba poderosa cuchilla en su cinto. Para mí fue una forma de decir: “muchachos, los que pasan el alambrado se la ven con este fierro”. No se puede entender que a menos de diez km de una ciudad circule gente con semejantes cuchillos. No es tradición ni nada parecido, es un peligro. Imaginemos un cóctel de alcohol, unas palabras mal entendidas y ese cuchillito. Todo termina mal.

La boludez más grande del viaje me la mandé yo. Canchereando pasé por un charco de barro a toda velocidad. Salí lo más bien. Pero desparramé una gran cantidad de barro que dio de lleno en las, hasta ese momento, inmaculadas piernas y bicicleta de Marcelo. Fue impresionante el enchastre que ligó por culpa mía.

Al rato llegamos a Lima. Desarmamos la bicis y fuimos a una heladería que está ubicada en una de las esquinas que da a la plaza. Muy recomendable el dulce de leche y la crema de higos.

Choque de cinco por la buena salida, por los 105 km recorridos, Panamericana y FINAL.
Nota: más allá de las fotos que se publican en entradas a este blog se publican todas en la siguiente dirección: http://picasaweb.google.com/jorgelusona/LIMABARADERO

martes, 27 de enero de 2009

FOTOS SALIDA ALBERTI - PLA - GDOR. UGARTE - ACHUPALLAS PARTE I

CARTEL ESTACION PLA

CERDO MUERTO FRIÉNDOSE

ESTACION GOBERNADOR UGARTE (FCO)

CAMINO DE ARENA

SALIDA ALBERTI - PLA - GDOR. UGARTE - ACHUPALLAS

Fines de diciembre: sinónimo de fiestas y cercanía de la partida mi viaje al Sur pero también de exámenes en la Universidad y dolores de cabeza intensos aguantando orales interminables con un calor insoportable.

Esta vez viajé a Alberti, Provincia de Buenos Aires a tomar examen en la sede de la Facultad de Derecho. Como la mesa arrancaba a las 09:00 hs del sábado 20 de diciembre tuve que salir de Buenos Aires a las 06:00 AM y no fui solo, me llevé mi bici con el plan de recorrer la zona (ya recorrida con Alepol y los amigos de los mega en un espectacular viaje de dos días con alforjas) después de cerrar la mesa, llenar las actas y despedirme de los chicos de la universidad.

A las 14 hs. terminamos de tomar examen y descubrí al salir del aula que el calor orillaba los 38 grados. Demasiado. Mis amigos Popy y Chato me invitaron a su casa a comer unas porciones de pizza muy copada preparada en el magnífico por el famoso “Varela”, eximio panadero y conocedor de la zona.

Esas porciones poderosas me llenaron de hidratos de carbono necesarios para emprender la recorrida y así fue. El calor era insoportable así que esperé hasta las 15 hs charlando con los amigos y decidí salir. Compré líquido (el que fue insuficiente) y previa carrera de bici con el primo de Popy que manejaba su playera a 34 km/h con solo unos pocos años, agarré el acceso a Alberti con destino a la Ruta Nacional N°5.

Crucé la ruta y agarré el camino de tierra (¿?), mejor dicho arena tipo Sahara, hacia la localidad de Pla, pueblo buenísimo con su estación de arquitectura francesa, la que pertenecía al Compañía General.

Los caminos estaban imposibles de arena, perdías la estabilidad y por momentos las piernas no daban más.

En Pla busqué el cruce entre las vías del Cia. Gral. y las del Midland pero no vi nada, ni siquiera el terraplén de ese segunda línea. En el pueblo no vi señales de vida humana. Si unos caballos a la sombra y nada más.

Vi mi GPS y según el Sr. Garmin existe un camino que te lleva desde Pla hasta uno de los puntos de la recorrida: Achupallas. Agarré el camino bajo un sol picante. Al toque sentí un ruido como el de una milanesa friéndose y efectivamente era un chancho muerto al costado del camino que estaba literalmente friéndose por el calor. Un asco pero llamativamente no largaba olor.

El camino a los pocos kilómetros se cortó, jamás llegaría a Achupallas o a otro lado por esa senda.
Volví a Pla y agarré para Gobernador Ugarte, hermosos caminos pero arena a full. Según un amigo de la zona los caminos están ablandados por la cantidad de camiones que habían pasado con motivo de la cosecha de trigo. En algunos campos estaban regando y estaba re tentado de ponerme bajo ese chorro de agua y aliviar el calor.
En ese tramo estaba casi sin agua. Necesitaba llegar a algún lado (en Pla no había nada) para comprar algo de tomar y no terminar como el cerdo en el camino muerto de sed.

Después de hacer unos kilómetros por la arena llegué a la ruta 51. Podría haber hecho por la ruta asfaltada 3 km y entrar al pueblo por el acceso asfaltado pero vi en el GPS que existía una alternativa de seis km paralelos al acceso. ERROR. No es posible describir lo que era ese camino, un verdadero arenal. En alguna parte casi me pongo loco, realmente jodido y además me había tomado el líquido que tenía. La arena es un factor que hay que tener muy en cuenta en esa zona.
Llegué finalmente a Gdor. Ugarte, con su linda estación perteneciente al desactivado ramal del Ferrocarril Oeste (Sarmiento) a La Rica.

Esa parte de la provincia arde con ferrocarriles –casi todos parados- y pensaba lo que debía ser la zona con ese ramal andando y al mismo tiempo el Midland y el Cia. Gral., tantos ramales activos en tan pocos kilómetros a la redonda.

El pueblo Gdor. Ugarte es piola, con mucho movimiento y almacenes en donde me hice de varias gaseosas y agua (me tomé tres litros de Seven up).

Estaba tan agotado por el calor y la arena que me tiré en la plaza a dormir una siesta y otro ERROR, ya que no me di cuenta y me levanté a las 20 hs. y estaba a 40 kilómetros de Alberti!!!

Debí renunciar llegar a Achupallas ya que me iba a caer la noche y no tenía luz delantera ni ganas de caerme o que no me vean o no dar con el camino y pasar la noche con el chancho muerto.

Salí de Ugarte y agarré el acceso a la Ruta 51 –asfalto- y sobre la banquina vi algo re loco. Una mujer, linda, bien vestida, de blanco estaba parada al costado de la senda con pose de "hacer la calle" pero estaba muy bien vestida y no daba con el perfil de mujer a la que llaman “calle” como dice la canción de Manu Chao, además no pasaba nada ni nadie. Tampoco parecía alguien que estaba esperando a un conocido (por la forma en que estaba parada). Nos saludamos y después me quedé pensando si no se trataría de un fantasma, jajajaja.

La vuelta fue lo mejor, asimilada la 7up, la temperatura bajo y el campo explotó de vida, zorros, zorrinos, pájaros, los colores del atardecer, un espectáculo para Animal Planet. Y eso que uno piensa que en la pampa no hay mucha biodiversidad. Miles de pájaros y una brisa reparadora.
Tras cruzar el rio Salado y ver como los peces se acercaban a la superficie a respirar (¿?) o boquear, que se yo … llegué a la RN 5 y entré a Alberti cuando ya era de noche.

Pasé por lo de mis amigos y decliné quedarme a cenar para no tener que viajar de noche con el auto, cansado (no de pedalear bajo un sol demoledor casi ochenta km, sino algo mucho peor: tomar 20 exámenes por la mañana).

Algo curioso de Alberti, ciudad a la que asisto regularmente y que me gusta mucho por su tranquilidad, su parque, las obras del arquitecto Salamone, etc., es que todos los sábados de verano los bomberos ponen a circular al "chancho movil". Una motobomba va con un “trailer parrilla” en el que se cocinan dos lechones. A partir de las 18 hs empiezan a vender números para rifar, recién a las 22 hs y con los bichos “a punto”, los lechones ya cocinados.

A las 23 hs agarré la 5 y llegando al cruce de la 51 me decidí entrar a Achupallas ya que me habían quedado ganas de ver el pueblo. Muy bueno (me habían dicho en Alberti, y lo comprobé, que pusieron un restaurante en Achupallas muy bueno), un pueblo que invita a entrar. Tiene una entrada muy linda, camino mejorado y carteleria abundante. Entré a las 23.30 y vi el restaurante y en el medio de la calle una larga mesa llena de gente haciendo un asado. Pasé por al lado y me miraron como bicho raro (solo, en un auto, con una bici atrás, a medianoche, jajaja) y los saludé.

Pegué la vuelta por la plaza y los pasé por al lado de nuevo, pero esta vez un perro me obligó a pagar ya que se había interpuesto en el medio de la calle y les explique el motivo de mi presencia. Criticaron a sus vecinos de Ugarte –típica la de tirar palos a los del pueblo vecino- y hasta me invitaron a comer. No podía. Del medio de la mesa saltó un conocido de Alberti, Angel, (ex alumno y funcionario municipal) y le llamó la atención mi presencia en medio de la noche. Charlamos y todo 10 puntos.

Achupallas era una estación del Compañía. El edificio (lo vi de noche iluminándolo con las luces altas del Gol) está muy bien conservado. Me lo imagino recibiendo los trenes. El papá de mi amiga Popy me contó que cuando vivían en Achupallas tenían un entretenimiento: a la noche en la cama hacían una apuesta con la mujer. Sentían llegar al tren con su vapor a full y hacían apuestas si pasaba o no el puente sobre el Salado ya que a veces no le daba la fuerza para subir la cuesta y a veces sí, si no llegaba volvía para atrás y retomaba con todo para pasar.

Me fui al rato y llegué a Buenos Aires a las 02.30 de la madrugada, destrozado de sueño.

viernes, 23 de enero de 2009

Fotos tramo Gaiman - Rawson 4 - Llegada al mar. Fin de viaje!

Ultimos metros del rio Chubut (Puerto de Rawson)
Desembocadura del rio en el mar.
Llegada a la playa.

Fotos tramo Gaiman - Rawson 3 - Ciudad de Trelew

Tipicos pasajes de la Ciudad de Rawson
Vieja estación de trenes de Trelew (actualmente Museo Regional)
Plaza
Viejo edificio escolar