domingo, 13 de septiembre de 2009

CARRERA RURAL BIKE HOWARD JOHNSON SAN PEDRO - 06/09/09

Atardecer sobre la barranca de San Pedro con vista al Paraná
Foto obtenida por Claudio Decuzzi (ver link más abajo)

Guille, Jorge y Jorge


Quien les escribe, Guillermo y Jorge participamos de la carrera de Rural Bike que se desarrolló el pasado 06 de septiembre en la localidad de San Pedro, Provincia de Buenos Aires.
El recorrido de la carrera se desplegó por las afueras de San Pedro con marco natural espectacular, rodando entre medio de plantaciones y árboledas.
Nos fue a todos muy bien y aprovechamos, además de la carrera a recorrer San Pedro, ir en búsqueda de ensaimadas y disfrutar de un refrigerio en la confitería La Perla con empanadas incluidas.
Los resultados de los amigos que participamos de la carrera fueron los siguientes:
(Nro / Nombre / Categoria / Posicion Categoria / Tiempo / Posicion General)
186 Jorge Isidro José Lusona Cab Master A 9/13 01:39:31 27
196 Guillermo Pablo Koch Cab Master B 5/13 01:38:54 26
197 Jorge Alberto García Martinez Cab Master B 7/13 01:40:50 29
Link con las fotos de la carrera y la recorrida por San Pedro:
Link con la cobertura del portal Infobiker:
Link con las fotos de Claudio Decuzzi:

UNA NUEVA VISITA A PLA

Camino de Pla a Alberti con el visible viento en contra

Primeras señales de primavera en Pla

El fin de semana del 28 / 29 de agosto tuve oportunidad de visitar la ciudad de Alberti y aproveché para llevarme la bici y pedalear por la zona.

El sábado 29 amaneció con un fuertísimo y constante viento del NO algo caluroso para la esa época del año.

Como tenía la mañana libre me fui hasta el pueblo de Pla, lugar donde la gente de Alberti MTB organiza una carrera de Rural Bike para el próximo 28 de octubre.

Así como fui cómodo no pensé que la vuelta iba a ser tan difícil con ese viento en contra que impedía ir a más de 15 km/h.

Las fotos dan cuenta de lo que era el viento y la arena presente en el camino hacía que las masas de aire en movimiento se hiciesen visibles.

Link para ver todas las fotos:


lunes, 20 de julio de 2009

CAÑUELAS – ABBOTT – URIBELARREA

Estacion Uribelarrea

Restaurante en Uribe

Viejo camión de soda

Estación Abbott

Recorrido en el Google Earth

El sábado 18 de julio empezó con un panorama climático de terror para internarse en bicicleta por caminos de tierra. Además del frío típico de ésta época del año, llovía fino pero llovía al fin.

Nos encontramos el que escribe, Marcelo, Jackie, Elsa, Ana y Omar en la estación Cañuelas del FFCC Roca y pasadas las 10.00 hs partimos en dirección sur hacia la localidad de Abbott -Partido de Monte- a través del camino de tierra que corre paralelo entre la Ruta Nacional N°3 y las vías del ya mencionado ferrocarril.

A los pocos kilómetros la tranquila senda se acopla al trazado de la ruta 3 –que en ese tramo es autopista- lo que nos obligó a transitar unos quinientos metros por la banquina de la autovía y pasar al lado de la estación de peaje.

Internándonos nuevamente en la tierra tuvimos que hacer poco menos de 20 km hasta llegar a la localidad de Abbott. El tramo fue duro ya que teníamos viento cruzado y en algunos tramos una persistente llovizna. En toda esa zona es fuerte la producción de ganado, de hecho nos cruzamos con varias tropillas sobre el camino, lugar a donde los dueños de los bichos los llevan a pastar aprovechando las hierbas que crecen –gratis- en la banquina.

Llegamos a Abbott pasadas las 12.30 hs. y nos dirigimos a la estación de trenes que se encuentra en perfecto estado. Si bien ya no pasan trenes de pasajeros la vía –explotada por la empresa Ferrosur Roca- se encuentra muy activa por la cantidad de formaciones de carga que van y vienen de la zona de canteras de Azul – Olavarría.

Abbott, por cierto, es un pueblo “taurino” muy lindo que fue fundado formalmente el 1º de mayo de 1892 (aunque los primeros asentamientos en la zona se remontan hacia el 1800). Visitamos la iglesia, y divisamos las instalaciones de una vieja almacén (“El Cañon”) y una cancha de pelota paleta –estructura deportiva presente en muchos pueblos de la provincia- que aún se utiliza. Saliendo del pueblo por un pintoresco y angosto pasaje que cruza por medio de las casas pasamos por el Abbot Lawn Tennis Club, club en la que se podría filmar una película sobre los orígenes del deporte blanco sin recurrir a escenografías de época.

Ya sin llovizna y con viento a favor en algunos tramos partimos para el pueblo de Uribelarrea –más conocido como “Uribe” por sus pobladores, amigos y asiduos visitantes­-. Rodando poco más de 20 kms llegamos al acceso de la Estancia “La Figura” y tomamos al acceso “asfaltado” a “Uribe”. Pasamos esquivando pozos por la Escuela Agrotécnica Salesiana Don Bosco en la que compré quesos, salames y dulce de leche. Ya dentro del ejido del pueblo paramos a comer en La Uribeña, local en el que hacen cerveza artesanal y en la que nos sirvieron generosa picada y exquisitos sorrentinos con estofado.

Al salir de Uribe, tras pedalear unos metros sobre las vías (ramal Cañuelas - Lobos del FCS o Roca), pasamos por el tambo caprino "Valle de Goñi" en donde compartimos una merienda espectacular con los chicos del grupo de cicloturismo Horizontes. Allí también pudimos ver cómo se es el proceso de ordeñe de las cabras y disfrutar los subproductos de la leche caprina (quesos y dulce de leche).

Se nos estaba haciendo de noche y por lo tanto salimos raudos para Cañuelas por un camino que corre en paralelo a la Ruta 205. Fueron casi 15 km rodados bajo una copiosa llovizna y una oscuridad total que nos obligó a utilizar las luces delanteras pese a lo cual no pudimos evitar comernos algunos pozos llenos de barro.

Mi GPS marcó un recorrido total de poco más de 80 km cuando llegamos a la estación Cañuelas lugar en el que dimos por cerrada una salida espectacular que espero podamos repetir otra vez.

Jorge


domingo, 12 de julio de 2009

BARTOLOMÉ BAVIO – ROBERTO PAYRÓ – HIPÓLITO VIEYTES

El cheff Marcelo cortando el chorizo

Arroyo entre Bavio y Payró

Estación Vieytes

Cartel de la estación

Estación Payró

Recorrido en google earth

De esta salida, caracterizada por el frío intenso y el viento en contra que nos robó más de un lagrimón, participamos quien escribe, Marcelo, el Tío Alberto y Jackie.
Salimos bien temprano por la mañana del sábado 11 de julio para el pueblo de Bartolomé Bavio, Partido de Magdalena. Allí paramos en la quinta del tío de Marcelo quien nos recibieron muy bien. Tas haber armado las bicis y tomado unos mates salimos hacia el sur, bordeando las vías desactivadas del ramal La Plata – Las Pipinas, con viento a favor y todos contentos.

El camino que agarramos, al igual que todos los de la zona, permite pedalear a muy buena velocidad gracias a que están bien asentados y con gran contenido de conchilla, lo que hace que la circulación sea lo más parecida a hacerla sobre el asfalto.

Al poco de salir de Bavio, en sentido al sudeste divisamos un cabín de señales y los restos de una construcción ferroviaria, allí se encuentra el desvío de las vías que iban hacia Magdalena y Atalaya, ramal también desactivado para variar.

Seguimos en paralelo a la vía principal y tras haber recorrido 11 kms aproximadamente desde Bavio llegamos a la estación Roberto Payró. El pueblo es muy tranquilo y se encuentra detenido en el tiempo. Lo recorrimos un poco pero apuramos la partida para escapar del intenso frío.

Siempre pedaleando en paralelo a las vías del ramal a Las Pipinas llegamos finalmente al pueblo de Hipólito Vieytes. Se trata de una localidad muy pintoresca perteneciente al partido de Magdalena que fue fundada el 23 de diciembre de 1892. Seguramente el día de la inauguración
no hacía el frío que reinaba a las 12.00 hs de ese 11 de julio de 2009. Pese a la contrariedad climática buscamos un lugar en los viejos terrenos ferroviarios para comer. Había varias mesitas con sombrillas de paja –innecesarias en semejante clima que invita a convocar todo el sol posible- en las que nos sentamos a comer los espectaculares chorizos secos y salamines que nos regaló el tío de Marcelo. Complementados con pan de la zona y queso disfrutamos de un almuerzo sencillo pero espectacular.

Tras recorrer el pueblo y sus muy bien cuidados edificios (se destaca la estación de trenes –que está ocupada- y los viejos edificios levantados a la vera de la parada de tren) partimos por la Ruta 20 (camino que une Magdalena con Chascomús) con sentido al Río de la Plata.

Tras cruzarnos con un grupo de ciclistas giramos hacia el norte agarrando un camino muy lindo, angosto, cruzado por arroyos pero con muchísimo viento en contra. Los intensos vientos parecen ser una característica siempre presente en esa zona bonaerense, quizás por efecto de la cercanía al gran Río de la Plata.

La vuelta con semejante viento en contra fue demencial pero gracias al aporte energético de los chorizos secos y salamines llegamos a Bavio en buena forma, moqueando y congelados, pero contentos.

Cerramos la tarde como debe ser: facturas, cremona y mates. Pegamos la vuelta a Buenos Aires con un presente de la familia de Marcelo, ideal para estos días de gripe y pestes: kiwis. Asimismo compramos dulce de leche Vacalin, que se elabora en la planta industrial de Bavio y que se recomienda.
El recorrido total fue de 69 kilómetros.
Jorge
Link a Picasa con las fotos de la salida:
http://picasaweb.google.com/jorgelusona/BAVIOVIEYTES

lunes, 15 de junio de 2009

BRAGADO – GRAL. O’BRIEN – SAN EMILIO – LOS TOLDOS – C.M.NAON – OLASCOAGA - BRAGADO

Geometría Aérea, un tajo en el cielo

Estación C. M. Naon


Mural en la Estación Olascoaga


Monumento al Indio - Los Toldos



Estación Los Toldos

Impecable Estación San Emilio


Estación General O'Brien


Recorrido en Google Earth



Nuevamente algunas obligaciones me llevaron a la RN 5 y sus localidades linderas, las cuales son generosas en atracciones naturales y culturales y, particularmente, en trenes o en lo que queda de ellos.
Si bien no había planificado nada y tampoco llevé alforjas me tiré a hacer una salida de dos jornadas atravesando los partidos bonaerenses de Bragado, General Viamonte y 9 de Julio.
Llegué a Bragado cerca del mediodía del sábado y tras conseguir un lugar para dejar el auto arranqué para el lado del NO con destino a la localidad de O’Brien. El camino que tomé era de tierra desde ya y corre más o menos paralelo a la RP 46. La característica del camino es la ya conocida: mucha arena.
El primer tramo fue complicado por el intenso tránsito de vehículos que levantaban gran cantidad de polvo. Además hacía frio y el viento se presentó casi en contra lo que me impedía ir a más de 20 km/h y en algunos tramos sin superar los 14 km/h.
Entre Bragado y O’Brien no hay nada, ni pueblos o caseríos, señal de que en la pampa argentina, donde no hay trenes no hay nada, salvo una escuela, la N°26, la que estaba rodeada de vacas, como si fuesen alumnos en medio de un recreo pastoril.
Los últimos kilómetros antes de O’Brien fueron un suplicio, el viento estaba de frente, era fuerte, frio y levantaba nubes de polvo que no lograban parar las gafas. Consecuencia: lágrimas. Antes de llegar al pueblo me crucé con una tropilla de ganado que se desbandó ante mi paso lo que obligó al baqueano a poner en acción a su caballo para reagruparlas.
General O’Brien es un pueblo que fue tiempo atrás colonia irlandesa, tiene la estación del FCO –ramal Suipacha/Bayauca- que esta impecable y en la que funciona un museo que estaba cerrado. Allí hablé con una persona que fue jefe de estación hasta el cierre del ramal. Se destaca en el pueblo su iglesia, los clubes con su cancha de pelota paleta (vi banderas del país vasco y en Los Toldos vi programas de torneos de esa disciplina). Comí un sanguche en la estación de servicio y me despedí hasta la próxima.
Saliendo hacia el sur, llegué al pueblo de San Emilio el que tiene una hermosa estación que pertenece al FCO ramal Bragado – Lincoln. En ella funciona un museo muy bien atendido, el que se ha nutrido con el aporte de los vecinos y los alumnos de la escuela. El tren de pasajeros circula por ese ramal y más allá de eso, la estación esta como nueva.
San Emilio se encuentra en el Partido de General Viamonte y se vincula con la ciudad cabecera, Los Toldos, por un camino de tierra que corre paralelo a las vías del tren. El pueblo está muy cuidado y la gente es muy copada. Se destaca la capilla, el club con su cancha de bochas, los ranchos centenarios y el aljibe de la estación. En la zona tienen una costumbre ya conocida en Chubut: la caza de liebres con galgos. Vale la pena visitarlo.
Cuando salí de San Emilio ya estaba cayendo el sol alarmantemente entonces le pegué a full a Los Toldos.
Llegué a la ciudad que vio crecer a Evita cuando ya no había sol. La llegada se anuncia con un enorme cartel que indica que Los Toldos es el pueblo de Eva Duarte de Perón. Pasé por la estación para la foto de rigor y me alojé en el hotel Italiano. A la noche fui a comer a un restaurante Hipólito, muy bien atendido, porciones abundantes y precios súper accesibles.
A la mañana salí temprano para visitar el museo casa natal de Evita. En el solar que está muy bien conservado se crió Evita. Ella en realidad nació en una estancia de la zona, llamada La Unión. La casa pertenece al Partido Justicialista y tiene objetos muy interesantes.
Saliendo de Los Toldos visité el monumento al Indio y la llamada “Tribu”, la laguna La Azotea y el boliche La Colorada.
Cruce la RP 65 y me interné en el medio de la llanura alcanzando el partido de 9 de Julio. Así llegué al pueblo de Carlos María Naón, pueblo que se asienta sobre el ramal del FCO que une a la vía principal de dicha línea desde Olascoaga hasta General Pico. La vía está más o menos y hay señales de que cada tanto pasa un carga.
Naón es un pueblo grande con un club, capilla y una estación que se encuentra en estado regular. En el Club compré unas empanadas que comí en la plaza y rajé para el lado de Olascoaga siguiendo la ruta identificada con el N°70 que es de tierra y te lleva hasta Bragado. El viento se puso en contra y el tramo fue duro. Cruzando el arroyo Mercante divisé una antena, señal de que me acercaba a Olascoaga.
La estación Olascoaga se asienta sobre la vía principal del FCO que va a Toay. Tiene una importante infraestructura ferroviaria ya que en ese punto se une el ramal antes citado que pasa por Naón. Se destaca el cabin de señales, casas para el personal, un vagón hermoso de principios del siglo XX convertido en vivienda. En los galpones graneros aparentemente funciona un centro cultural mapuche. El ramal esta activo y pasa el tren que va de Once a Pehuajó.
Hablé con una persona quien me refirió de cómo quedó el pueblo después de la sistemática destrucción del aparato productivo de nuestro país: la desaparición de fábricas de queso, el desguace del ferrocarril y el vaciamiento del pueblo. Se destaca el hermoso edificio escolar y el estado de la estación.
Salí de Olascoaga por lo que llaman el “camino real” que corre paralelo a la vía del tren y te deja en la plaza principal de Bragado. Como despedida el clima me regaló un frio intenso y un viento violento en contra, como para no olvidar que estamos llegando al invierno.
Fueron 190 kilómetros muy entretenidos e interesantes pero que por efecto del viento se sintieron en las piernas como si hubiesen sido 250. La zona tiene aún muchas cosas para conocer por lo que hay que planificar algo para el mes de julio.
Jorge
Nota final: Llama la atención la cantidad de escuelas que hay a lo largo y ancho de la provincia. Siempre se habla de los trenes y como se ha desarticulado el sistema de transporte férreo, pero casi nadie menciona como se ha desarmado el sistema educativo: escuelas casi vacías que resisten con pocos alumnos ya que la gente se ha desplazado para las ciudades, maestros que no tienen incentivos para quedarse en los pueblos en los que se asientan los colegios, etc. En el viaje pude ver dos casos que hablan por sí solos: la escuela de Olascoaga, edificio preparado para la gloria, en un estado lamentable, con vidrios rotos y un frente sucio (no juzgo lo que pasa adentro, lo que seguramente es genial por obra y gracia de los maestros y los chicos) y la Escuela N°27 entre la mencionada localidad y Bragado -típico edificio escolar rural bonaerense- totalmente abandonado y ocupado por palomas.
Algunos links interesantes:
- Todas las fotos de la salida: http://picasaweb.google.com/jorgelusona/BRAGADOLOSTOLDOS
- Los Toldos: http://www.descubrilostoldos.gov.ar/ , http://www.evitadelostoldos.org
y http://www.museolostoldos.com.ar/
- Crónica de viaje en tren por la zona: http://www.sateliteferroviario.com.ar/lincoln/



domingo, 31 de mayo de 2009

SAN ANDRES DE GILES - ESPORA

Foto grupal


"I don't want to be buried in a Pet Sematary ..." (The Ramones)


Al fondo el cementerio abandonado de San Andrés de Giles.




Barro a full (Foto Luciano)




Brindis en Giles (Foto Luciano)


Estación Espora y la zorrita de los Amigos de la Trocha Angosta


Sobre la trocha métrica -cerca de Espora-, al fondo uno de los "túneles" verdes propio de nuestras vías.





Recorrido en el Google Earth



Una recorrida por la zona de San Andrés de Giles pasando por la estación ferroviaria de Espora (Compañía General) y el cementerio abandonado de la primera localidad.



Muchísimo barro al final de la jornada y un combo “frio y lluvia” que nos acompañó en toda la jornada, salvo al momento del almuerzo y los brindis en una generosa parrilla de San Andrés de Giles, cuna del Presidente Héctor José Cámpora.





Compartimos la salida Fernanda, Jackie, Matías, Luciano, Marcelo y yo.




Jorge

domingo, 24 de mayo de 2009

ALBERTI - MECHITA - BRAGADO - PALENTELEN - PLA

Vieja balanza en panadería de Pla

Caballo cerca de Pla


Viejo cartel anuncia entrada a Palentelen


Estación Bragado


Mural en la estación Bragado


Estación Mechita con el tren que hace el servicio local a Bragado


El Salado




Mapa (Google Earth)


Aprovechando un viaje a Alberti (BA) por motivos académicos, me propuse visitar algunos pueblos de la zona atravesando los ya conocidos caminos de arena, típicos de la cuenca del Río Salado. El trayecto programado era cubrir aproximadamente 70 km pasando por Mechita, Bragado, Palentelen y Pla.


El plan incluía, también, probar mi nueva bicicleta por las duras condiciones que propone la tierra arenosa ya que solo la había hecho girar por el amable asfalto de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires con los Olleros bikers.


Salí de la ciudad de Alberti pasadas las 14 hs a un ritmo de 25/27 km/h en sentido hacia la ciudad de Bragado. La idea era no aflojar el tranco ya que en esta época del año oscurece temprano y no es cuestión de quedarte de noche en el medio del campo sin GPS (lo perdí en una salida por Open Door). El trayecto programado era cubrir aproximadamente 70 km pasando por Mechita, Bragado, Palentelen y Pla.


Al rato pasé por la localidad de Mechita, hermoso pueblo siempre apegado al tren y todo lo que éste representa. En la estación de Mechita pude ver una pequeña formación ferroviaria: coche pasajeros clase turista y una locomotora Brissonneau & Lotz que presta el servicio local Mechita – Bragado (próximamente se extenderá a Alberti).


Pasando Mechita, en paralelo a la vía del ferrocarril, bordeando la laguna de Bragado, entré a la ciudad homónima y aproveché para recorrer su hermoso trazado de calles anchas. Super recomendable visitar el parque y la plaza principal con sus históricos edificios engalanados con banderas argentinas con motivo de las fiestas mayas.


Después de tomar algo salí para el lado de la ruta 46 y al poco de cruzar la RN 5 agarré un desvío de tierra con destino al pueblo de Palentelen.


El trayecto a Pelentelen lo hice a full ya que la arena estaba asentada y permitía alcanzar los 30 km/h sin mayores esfuerzos. El paisaje muy lindo matizado con los atractivos colores del otoño.
Palentelen es un caserío que creció a la vera de la estación de tren del FFCC Compañía General. No vi a nadie y parece estar medio abandonado todo. La estación esta descuidada y ocupada parcialmente. Hoy por hoy funciona como un improvisado palomar ya que los techos están invadidos por palomas.


Bordeando el trazado del viejo FFCC y con creciente arena en el camino llegué al pueblo de Pla, pueblo que está muy activo gracias a la actividad de los silos que se levantaron al lado de la vieja estación del FFCC Compañía General. Entré a una vieja panadería que se encuentra frente a la estación, la cual conserva el viejo mobiliario de principios del siglo XX y tiene una balanza impresionante que aún se la utiliza.


Salí raudamente de Pla, ya que se estaba haciendo de noche, con destino a Alberti. Por obra de los camiones que trasladan cereal, la traza estaba muy movida y la arena exigió peaje a las piernas que venían tirando más de sesenta kilómetros sin parar. Duro el tramo final.

Pasé el puente sobre el Salado, el cruce de la RN 5 y entré a Alberti finalizando la salida.



¡NUEVA BIKE!



Mi nueva bici, la Tassajara de Gary Fisher, en el living de mi casa. Anda 10 puntos. Mi Vairo sigue en carrera.
Jorge
Link: http://www.fisherbikes.com/bike/model/tassajara

lunes, 6 de abril de 2009

DOBLE BRAGADO TERRA 2009

Medalla
Cena al final del día en Chivilcoy



Antes de partir en el Parque Municipal de Alberti


Fue mi primera carrera de rural bike y no creo que sea la última. Fue una experiencia hasta ese momento para mí desconocida, una mezcla de improvisación –de parte mía-, dolor, sed, cansancio, esfuerzo, alegría, reiterados golpes y emoción.

Cuando Marcelo Adam me dijo de participar pensé que me estaba cargando, no solo estaba debidamente preparado sino que mi bici no se encontraba en condiciones de ponerla en carrera. Finalmente me anoté por internet, corrí a la bicicletería a comprar cubiertas nuevas y acondicioné la máquina.

La premisa era llegar descansado al día del evento pero ya nos habíamos comprometido a asistir a una cita ineludible: la primera salida del año con los Mega. Fue así que el sábado 28/03 tiramos con Ale Pol y amigos más de 85 km por el Delta y si bien los hice tranquilo me dejaron un leve cansancio que se hizo sentir al día siguiente, en la “Doble Bragado Terra”.

Salimos para la localidad de Alberti –punto de partida de la carrera- Marcelo, Nico, Dany y yo y llegamos a eso de las 11.30 hs. Allá nos esperaban Omar, Lionel, Grace, entre otros.

Tras habernos acreditado y almorzar frugalmente, le pusimos los números de identificación a las bicicletas y fuimos para la plaza de la ciudad de Alberti. Cuando llegamos vimos que toda la gente daba vueltas por la ciudad haciendo un enorme círculo y de ese modo “calentar” las piernas para la inminente llegada. Advertí en ese momento que la gran mayoría de la gente ya tenía experiencia en este tipo de eventos y que casi todos montaban unos fierros impresionantes. Mi Vairo 4.0 no se iba a quedar atrás pero el nivel de bicicletas era muy bueno. Antes de salir tuve la precaución de tomarme un litro y medio de líquido pero esa actitud previsora al poco tiempo despertó al necesidad de evacuar la vejiga para lo cual me separé del grupo de corredores que daban vueltas a la plaza como si fuese la Meca y entonces encaré para el cuartel de bomberos de Alberti. Al tratar de subirme a la vereda se produjo la primera caída de la tarde: mordí mal el cordón y di de lleno contra la vereda. Me pegué un golpe enorme y me raspé el brazo. Así arranqué: golpeado y con un hilo de sangre cayendo por el brazo. Un campeón.

A las 14.00 y tras colocarnos en la “manga” salimos al ruedo. Al toque la tierra, gente pasando a mil y nubes de polvo. Arranqué tranquilo: 22 km/h pero como el camino era angosto y la densidad de ciclistas altísima traté de pasar a algunos pero era casi imposible.

A los 20 km me puse de acuerdo con una competidora que conocía muy bien los caminos y tirando un rato cada uno me alertó de lo que se venía en materia de arena. A los pocos kilómetros se me alejó y no la pude alcanzar. Seguí pedaleando, esta vez a la par de un flaco que me volvió a repetir lo mismo: “Después del cruce de la ruta 46 se viene el arenal, no te quemes”.

Para ese momento la necesidad de agua se me hizo insoportable. Ya había pasado a mucha gente que buscaba líquido por todos lados. Vi ciclistas golpeando la ventanilla de una ambulancia reclamando agua, otros entrando a campos a buscar ayuda en las casas. Un panorama por momentos dantesco.

Finalmente llegó el médano famoso. Criminal. Imposible pedalear, tras una caída tuve que renunciar al pedaleo y seguir caminando, arrastrando la bici como podía. Así fue hasta llegar a Bragado: parte caminando y parte pedaleando. En total me habré ido a la arena unas siete u ocho veces. En el peor momento de la carrera –sed, calor- apareció una ayuda inesperada en el medio de la nada: unos muchachos que estaban con un camión de soda me dieron un cubito de hielo.

La entrada a la ciudad de Bragado no fue muy feliz ya que al padecimiento de la sed –insoportable- se le sumó los malos olores provenientes de un frigorífico. Casi vomito.

Ya en el ejido urbano llegó la salvación gracias a los vecinos que le proporcionaban a los ciclistas agua y un manguerazo salvador. Todo fue mucho mejor después de ese gesto.

Atravesamos la ciudad bajo el muy bien organizado control de tránsito a cargo de policías y boy scouts. Desde la hermosa plaza principal de Bragado bajé hacia el lado de la laguna a más de 30 km/h y entré al Acceso Juan D. Perón. La gente al costado del camino aplaudía y alentaba, fue muy copado.

Pasé el esperado –y ya tardío- puesto de hidratación (a 50 km de la largada) y encaré el tramo final de la competencia con muchas más pilas.

Entré pila pila al camino que corre en paralelo a las vías del FFCC Sarmiento con sentido a Mechita. Allí vi una cosa que me llamó la atención: un competidor tirado en el piso, re duro y asistido por una ambulancia. La bicicleta tirada a un costado. Un pibe que venía delante de mí se acercó y yo pensé que era para ver o brindar ayuda pero no! Agarró la caramañola del convaleciente y se tomó el contenido. A lo que lleva la desesperación…

Uno de los momentos más lindos de la carrera fue entrar a Mechita. La gente en la calle saludando, brindando su colaboración con botellas de agua para los ciclistas. Pasé el pueblo a toda velocidad -ya que el estado de las calles lo permitía- con destino a la abandonada estación Larrea del FCO.

Por más que quería no podía superar los 24 km/h y venía solo. Por suerte a unos pocos km de la llegada se me acerco un grupo de ciclistas y arreglamos en ir tirando 500 metros cada uno y llegar en banda a Alberti. Así llegamos a la ciudad con un promedio de 27 km/h.

Al toque divisamos el Cementerio de Alberti y el asfalto. Ahí tiré lo más que pude: 30/32 km/h. Unas cuadras de tierra por adentro de la ciudad, el parque municipal, una vuelta y a lo lejos el arco de llegada. Una emoción total sentir los aplausos de la gente y a unos cincuenta metros de cruzar la meta oír tu nombre en los altoparlantes. Crucé la línea con todo y lo primero que busqué fue agua o cualquier cosa para tomar. Sin que me diera cuenta me colocaron una medalla en el cuello y le sacaron el número identificatorio (el 209) a la bici.

Llegamos todos los de la banda que partimos de Buenos Aires y eso, en definitiva, fue lo mejor: que la hayamos terminado todos.

Para la próxima espero estar mejor preparado, tomar referencias del camino, cuidar lo de la hidratación y lograr que algunos padecimientos no se lleven el protagonismo de la competencia.
Muy buena la nota aparecida en la página http://www.infobiker.com.ar/, a la que remito ver: http://www.infobiker.com.ar/noticias.php?idnoticia=7406

Hasta la próxima.

Jorge

Fotos: mías y de Marcelo Adam

sábado, 14 de marzo de 2009

Fotos salida Pilar 14/03/2009









Posted by Picasa

UNA VUELTA POR PILAR: BARRO, CAIDAS Y ROSETAS

El sábado 14 de marzo salimos con Marcelo, Andrea y Omar a dar unas vueltas por la zona de Pilar, Provincia de Buenos Aires.

La premisa era volver temprano para ocuparse cada uno de obligaciones impostergables (¿?).

A las 09.00 hs salimos de la estación Pilar del Ferrocarril Gral. San Martín (trocha ancha).

Saliendo de Pilar agarramos para la autopista RN8 y entramos a la zona del Parque Industrial de Pilar por uno de los accesos en el que encontramos enorme cantidad de camiones que tornan muy peligroso el trayecto.

Dejando atrás el Parque Industrial el camino -hasta ese momento asfaltado y que te lleva hasta la localidad de Los Cardales- se torna de tierra una vez que se cruzan las vías del Ferrocarril General Belgrano (trocha angosta).

Debido a las fuertes lluvias que tuvimos en la semana nos encontramos con sectores de mucho barro en los que nos costó cruzar debiéndolo hacer a pie en algunos casos, pedaleando gloriosamente bajo el agua (Marcelo) o accidentadamente (yo y creo que Omar en uno de los fangales).

Tras cruzar la Ruta 6 vimos que el GPS anunciaba la presencia de una estación –sobre la trocha del Belgrano- que nunca habíamos sentido hablar: Estación Carlos Lemee.

Por una senda de tierra llegamos a la traza ferroviaria y decidimos mandarnos por las vías para llegar a la precitada estación. Después de 500 mts de ajetreo entre durmientes, balasto y pasto llegamos por un túnel vegetal a los restos de la estación en la que pudimos detectar un pequeño edificio y restos del anden. Ni cartel ni nada. Todo cubierto de maleza.

Cabe aclarar que la vía esta activa por lo que tuvimos atención a la posible pasada de un tren.
Tomamos la desacertada (¿?) decisión de seguir por las vías hacia el norte hasta el paso a nivel de un camino que nos llevaría hacia el Oeste y pegar la vuelta para Pilar.

Al poco de rodar notamos que todas las ruedas estaban llenas de rosetas, miles de pinches que atentan contra la tranquilidad del ciclista. Tratando de zafar llegamos al cruce y nos dirigimos hacia las vías del FFCC Urquiza (trocha media) avanzando en paralelo a ellas con destino hacia Pilar.

Cruzamos la RN 8 y entramos al Barrio Sakura. Saliendo del barrio agarramos la Ruta 6 por un kilómetro para adentrarnos en un camino de tierra que nos llevaría a la pintoresca localidad de Fátima.

En pocos minutos estábamos entrando al Pueblo de Pilar, pinchados, embarrados pero por sobre todo contentos.