martes, 15 de febrero de 2011

DE INTERNET AL PAPEL. PUBLICACION DEL RELATO DEL VIAJE A PABLO ACOSTA EN PERIÓDICO "EL TEDINES" DE AZUL



El periódico "El Tedines" sale de la imprenta una vez al mes y se distribuye en las localidades de Azul, Pablo Acosta, Tedin Uriburu, Benito Juárez, 16 de Julio y Chillar y los establecimientos agropecuarios de la zona.
Un espacio de encuentro muy lindo en el que no solo se relatan historias y notas sobre los habitantes de los pueblos sino que cumplen el esencial rol de difusor de notas sociales y noticias de actualidad que son de interés de los que viven en esa zona tan linda de la Provincia que tuve oportunidad de visitar.
El Director y editor de la publicación, Claudio Marcos Iribe, se contactó conmigo para pedirme permiso y publicar en El Tedines el relato que hiciera -hace poco más de un año- de un viaje en bici entre Tandil y Azul pasando por Gardey, Pablo Acosta y Boca de la Sierra.
Imposible negarme, por el contrario muy emocionado por que el relato y las impresiones allí volcadas sean confrontadas por aquellos que viven -en el amplio sentido de la palabra- en esas extensiones que enamoran a todo aquel que las visita y ni hablar al ciclista.
Acá les paso copia de la nota y espero la disfruten.
Jorge
Link al sitio de internet del periódico: http://eltedines.com.ar/

martes, 25 de enero de 2011

A TODO PEDAL POR “LA FELIZ”. DESCUBRIENDO EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE MAR DEL PLATA. TERCERA PARTE.

La casa del Balcón
Edificio de la Municipalidad. Obra de Alejandro Bustillo.
La Torre de Agua. Hermosa construcción en lo más alto de la loma Stella Maris. Se trata de un impresionante tanque de agua y depósitos auxiliares.
Las torres amenazan a los típicos chalets. Son patrimonio municipal pero ...
El famoso Torreón del Monje. Antigua sede del Pigeon Club.

A TODO PEDAL POR “LA FELIZ”. DESCUBRIENDO EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE MAR DEL PLATA. SEGUNDA PARTE.

Villa Ortiz Basualdo. Hoy es el Museo Castagnino.
Entrada al cementerio de la calle Alem
La Casa del Puente o Casa del Arroyo. El predio actualmente esta cerrado. El parque bien cuidado y la casa en proceso de restauración. Es obra del Arquitecto Amancio Williams.

Hermosa foto desde la Plaza Colón
Complejo Bristol de A. Bustillo.

lunes, 24 de enero de 2011

A TODO PEDAL POR “LA FELIZ”. DESCUBRIENDO EL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO DE MAR DEL PLATA. PRIMERA PARTE.

Simpática casita en la Loma, resistiendo entre las torres. Parece que se las quieren comer.
Emblemáticos rascacielos de Mar del Plata. A la izquierda el "Demetrio Elíades" conocido por todos como "Edificio Havanna". A la derecha se divisa el Cosmos o "Pepsi". Todos ellos, además del Palacio Edén entre otros fueron construidos por la empresa "Delco". Un sello de Mar del Plata.
Panorámica de la Plaza Colón y sus característicos colores. A la derecha sobresale el Palacio Eden.
Típica foto con el Lobo Marino!
Hermoso Chalet. Actualmente sede del Juzgado Federal N°3 de Mar del Plata.

Mar del Plata, más conocida como “La Feliz” es, como dijo mi periodista favorito, una “causa nacional” y es cierto ya que nos representa a los argentinos por esa conjunción de cosas que hacen que en determinado momento del año todo el país y sus distintos actores sociales se encuentren bajo el mismo cielo a orillas del Atlántico.

Además, Mar del Plata nos cuenta su historia por medio de los ladrillos que conforman su enorme patrimonio arquitectónico que nos relata los vaivenes del país: el balneario aristócrata del primer centenario, el boom de la construcción en los ‘60, la destrucción del patrimonio arquitectónico por parte de insaciables constructoras y la actual revalorización patrimonial y cultural.

Me propuse hacer una recorrida por los puntos más emblemáticos de la ciudad arriba de la bici. GPS en mano fui uniendo los distintos puntos previamente seleccionados lo que me insumió unas buenas horas y casi 30 km –que por la geografía de Marpla se sienten como si fuesen mucho más- por avenidas, callecitas, senderos y vías del tren.

Imponentes rascacielos, chalets pintoresquistas, las clásicas casas “marplatenses” del constructor Alula Baldassarini, hermosos paseos, iglesias y edificios públicos.

Los invito a ver las fotos y, si tienen la oportunidad, visitar la ciudad con la bici y luego clavarse una caja de Havannas –de seis unidades, obvio-, o unas medialunas de la Boston, o churros de Manolo o un sándwich de Pandy, sin culpas.

Jorge

Link con todas las fotos: http://picasaweb.google.com/jorgelusona/RECORRIDAPATRIMONIOARQUITECTONICOMDP

viernes, 14 de enero de 2011

NECOCHEA - PARAJE LAS CASCADAS

Monolito que da cuenta de la inauguración de la RP 86 que une Necochea con B. Juárez. Abajo del logo de vialidad se ve una hermosa piedra tallada que muestra una playa con un sol enorme. Levantado durante la gobernación de Fresco, gran hacedor de obras públicas en la provincia hacia los años '30.
Las cascadas desde un entretenido sendero.
Primeros saltos de agua en el rio Quequen.
Restos del viejo puente ferroviario del FFCC Roca que hacía que el tren llegase hasta Necochea.
Acá hubo un anden.

Un clásico de Necochea. Ir a visitar el Paraje Las Cascadas por el hermoso camino que bordea al río Quequén Grande.

Tantas veces lo visité de chico con la familia que me resulta familiar. Pero en bicicleta es otra cosa. Se lo vive de otra manera.

Salí de Necochea tomando como punto de partida la vieja estación ferroviaria –desactivada tras la inundación que tiró abajo el puente sobre el Quequén- y que hoy es asiento de la escuela municipal de arte. Pude encontrar el cartel nomenclador en lo que fue la punta del anden –hoy una zona llena de pastizales- al borde del barranco que mira a la orilla sur del rio.

Del puente ferroviario quedan los pilotes de ladrillo y cemento y gran parte del terraplen –lado de Necochea- es utilizado por un importante club de la Ciudad.

El camino a Las Cascadas es hermoso. A los pocos kilómetros empiezan los primeros saltos de agua. Durante el recorrido se pueden ver miles de aves –cisnes, patos, entre otros- y sentir un hermoso aroma a eucaliptus.

El Paraje Las Cascadas esta muy lindo. Hay parrillas y lugar para acampar. Han levantado un recordatorio de Ceferino Namuncurá y se puede visitar la estación de piscicultura.

Advertí que han instalado entre los saltos del rio cables y postas para los que practican kayac.

Entre ida y vuelta son poco más de 32 km que se pasan volando.

Jorge

LAS SALIDAS RURALES SON MEJORES CON FERROCARRILES. LAS SIERRAS DE BALCARCE. UN RECORRIDO ENTRE MECHONGUE – LOS PINOS – SAN AGUSTIN y LAS NUTRIAS.

Recorrido en el Google Earth. Se advierten las rutas 55 (Necochea - Balcarce - Cnel. Vidal) y la N°226 (Olavarría - Tandil - Balcarce y Mar del Plata)
Estación Mechongué. Impecable. En el edificio amarillo del fondo funciona una radio comunitaria.
Al fondo las sierras de Balcarce. Lo que me costó que la bicicleta -no tiene pie- quede parada para la foto.
Hermoso aljibe en la Estación San Agustín.
Raro cartel de la estación. En el Roca uno ve los clásicos carteles de cemento (como el de Mechongué que se ve en la foto de más arriba). El edificio -incluido el cartel- son patrimonio histórico, arquitectónico y cultural de Balcarce.

Aprovechando mi estadía en la costa me fui hacia la localidad de Mechongué –a 70 km de Mar del Plata- con la finalidad de recorrer las zonas que lindan a las sierras de Tandilia en el Partido de Balcarce. Pueblos que tienen sus respectivas estaciones ferroviarias con el distintivo “toque” del Roca.

La zona es hermosa. Esa transición entre sierra y llanura, en una época del año muy linda con los cultivos a pleno y un clima ideal para pedalear.

Dejé el auto en la impecable estación de Mechongué que se asienta en el inactivo ramal que une San Ignacio con Otamendi y Mar del Plata. En uno de los edificios anexos de la estación funciona una radio comunitaria cuya normal transmisión interrumpí sin querer al preguntarle al conductor del programa si podía dejar el auto ahí cerquita.

Tomé el camino de tierra hacia el NE, hacia las sierras, por lo que la primera parte de la salida fue un tanto dura por la escalada y el viento en contra. Los paisajes lindos, plantaciones, alguna invadida por un chancho intruso que se cobraba sus propias retenciones comiéndose las plantas de soja, algún almacén abandonado, muchos pájaros y lagunas formadas entre las extensas lomadas. A medida que avanzaba se iban viendo afloramientos de roca, crucé el arroyo Vigilancia y me interné en el partido de Balcarce.

De golpe me persiguen unos perros, un cruce de caminos y aparece al costado del camino una escuelita y de ella sale un nene que acostumbrado a los que paran allí para preguntar por algún campo empezó a indicarme a dónde me llevaban las distintas sendas. Le dije que iba a Los Pinos para darle el gusto y no se a dónde me señaló. Saludé a la mamá –la maestra- y seguí mi camino.

Seguía subiendo y por momentos se hacía sufrido el trayecto. A algún lado me tenía que llevar esa pendiente y fue a un lugar perfecto. Superado el tope, tras una curva se me presentó un paisaje ESPECTACULAR –con mayúsculas-, una vista a las sierras de Balcarce y los campos que las rodean, una vista que permitía ver más allá de lo que me señalaba el GPS.

Por si la alegría no fuera suficiente a partir de allí fue una bestial bajada por casi cinco kilómetros en las que no hacía falta pedalear para alcanzar los 40 km/h.

Llegué a Los Pino a la hora de la siesta. El pueblo es precioso y está lleno de “pinos”. Se nota que hubo gran actividad por las canteras de piedra que explotaban la roca de la sierra “Los Pinos” y por la producción de ajo –hoy desaparecida-. En la estación hay una estructura –hoy inutilizable- que sirvió para traspasar la piedra a las formaciones de carga y rodeando el pueblo pude divisar los restos de un desvío ferroviario que entraba hasta la misma cantera.

La estación está muy linda y el ramal esta activo –se trata de la vía del Roca que une Balcarce con Lobería- con señales del paso reciente de trenes cargueros. A la sombra del alero de la estación me tomé un agua con una barra de cereal. Luego visité la plaza que esta impecable con miles de plantas y todas llenas de flores. La sierra muestra evidentes señales de depredación ya que estuvo siendo literalmente “comida” por las actividades mineras.

Partí hacia el siguiente destino: San Agustín, pueblo que se asienta sobre el mismo ramal que el de Los Pinos. Hay que desviarse ya que no hay camino paralelo a las vías. Fue un toque ya que el ripio estaba parejito y con viento a favor lo hice a un promedio de 32 km/h.

San Agustín es un pueblo hermoso. La estación es preciosa. Tiene un aljibe y un extraño cartel nomenclador que identifica a la estación, distinto a los típicos del Roca, más viejo, de loza con letras blancas y fondo azul profundo. Como todo pueblo se nota que tuvo un pasado más activo. De eso hablan las dos canchas de pelota abandonadas y varios edificios viejísimos otrora comercios.

La estación parece ser asiento de una cuadrilla de vía y obras. También es un excelente lugar para almorzar. Me hice preparar un sanguche de esos en los que te cortan el fiambre sobre el pan abierto. Un placer.

A poco de salir de San Agustín sobre la vía advertí los restos de un cabin de señales en donde se encuentra el inactivo Empalme Kilo 485 (es decir 485 km de estación Constitución), de donde sale la vía de la que hablé antes y que pasa por Mechongué.

Ya en San Agustín se terminan las ondulaciones y se entra en la llanura. Un hermoso camino que corre paralelo a la ruta asfaltada que une la ruta 88 con la 55, me dejó en Mechongué cuando ya caía la tarde.

Fueron 82 km en total, una de las mejores salidas que hice, en las que tuve sierras, llanura, piedra y barro, ferrocarriles activos e inactivos, pueblos, un clima precioso, viento a favor y en contra, subidas y bajadas , y hasta una refrescante e inesperada ducha provocada por el riego artificial. Qué más se puede pedir para una salida rural. Ojalá todos puedan correrse hasta ese hermoso rincón de la provincia y visitarlo!

Jorge

PD: Al volver en el auto a Buenos Aires desde Necochea y habiendo tomado la Ruta 55 que me lleva a la Autovía 2 pasé por Las Nutrias. Paraje del que solo queda la estación –a la que se llega por un camino lleno de pasto- y los restos de una imponente cancha de paleta!!! Uno ve el entorno, el hermoso edificio de la estación y esa mole de cemento para que hoy nadie juegue y se queda pensando en qué pasó para que hoy este todo abandonado pese a que se trata de una zona tan rica. A las fotos me remito.

Link con más fotos:

http://picasaweb.google.com/jorgelusona/MECHONGUELOSPINOSSANAGUSTINLASNUTRIAS

LA SEQUÍA AFECTA AL CICLISTA. TERRIBLE POLVAREDA EN LA VUELTA POR SIERRA DE LOS PADRES (MDQ) Y VILLA LAGUNA LA BRAVA (BALCARCE)

Imagen de Google Earth en la que se aprecia MDQ, el océano y el recorrido en la bici
Imagen panorámica de la Laguna La Brava desde el club de pescadores.
Hermoso camino cortando la sierra. Pasa por la Estancia La Brava (Pdo. de Balcarce).
La sierra y a sus pies trigo, girasol y cardo. Todo se puede comer menos la sierra.
A medio camino restos de una vieja casa en medio de la nada. Me han dicho que allí había una vertiente de agua mineral que motivo la construcción de la casa hoy en ruinas. No se el resto de la historia y su veracidad.

Aprovechando mi estadía en Mar del Plata me fui a la Sierra de los Padres, hermoso lugar que la gente que está en La Feliz visita en masa cuando los días están feos. Pero hoy tiene vida propia y está muy lindo para poner a prueba la MTB.

Me propuse tomar caminos de tierra hasta llegar al pueblo de Villa Laguna La Brava, en el Partido de Balcarce.

Salí de Sierra de los Padres antes del mediodía –lo que fue un error por el calor- y tome hacia el Este rodeando hermosos paisajes serranos que tan lindo combinan con los campos sembrados de trigo y girasol. Los caminos como los de Tandil –subidas y bajadas- con algunas pendientes bastante pronunciadas para lo que son los hábitos de los que vivimos en Buenos Aires.

A poco de andar advertí que la cosa no iba a ser fácil. Uno por suerte pedalea en zonas en las que no vive y no conoce la situación que reina en el ambiente. En la zona persiste una severa sequia que hizo que los caminos –que están trazados sobre piedra caliza propia de las sierras- estén cubiertos por un colchón de “talco” muy denso y que hacía que no solo se dificulten las trepadas sino las subidas. Algunos tramos eran realmente intransitables. Más allá de eso, hermosos caminos. Algunos parecían túneles por la tupida vegetación y cada tanto un pintoresco arroyito.

Atravesando la estancia La Brava –con 45 km a cuestas- ya estaba medio quemado. Al toque divisé la Laguna La Brava, hermoso espejo de agua al que no se podía acceder desde ahí y por tal motivo tuve que rodearla por caminos de tierra –polvo- hasta llegar a la ruta 226 –autopista que une Tandil con MDQ- y de ahí al toque en la Villa.

Es una hermosa laguna rodeada de sierras, con un aire de los lagos del sur. La encargada del club de pesca me dejó pasar y pude reponer energías y mejorar mi estado que a ese momento era deplorable por culpa de la dureza del camino.

Salí de la Villa y tome la mano aun no habilitada de la autovía con un fuerte viento en contra que vino a reemplazar al polvo n la finalidad de hacer sacrificado al paseo.

Pasé la estación del peaje –sin pagar- y sorteando sendos controles de la Policía y la Gendarmería y ahí me cayó la ficha acerca de un extraño incidente que había vivido una hora y media atrás. En medio de un solitario camino que desemboca a la RN 206 se detuvo un auto que venía en sentido contrario. Arriba de él iban tres pibes con unas caripelas siniestras. Al toque pensé que me la iban a dar ya que las preguntas que hacia el conductor tenían un tono raro y manteniendo la mirada esquiva. Quería saber si ese camino lo llevaba a algún lado y luego dijo que tenía que ir a buscar a una señora. Quizás sea mi imaginación pero esos pibes querían zafar de los controles que no pasaban ni a ganchos. Lo cierto es que los caminos rurales ofrecen alternativas a las rutas principales y garantizan impunidad. Basta con ver los autos quemados que vemos en las salidas, los lugares donde aparecen cadáveres producto de crímenes mafiosos o fuera del delito, los vehículos detenidos con dos ocupantes en los que solo se ve una cabecita tras la luneta trasera.

Llegué al Barrio Colinas Verdes y me salí de la ruta ya que me genera pánico poder ser atropellado por un auto. Tomé un camino de tierra que arranca donde se asienta la embotelladora de agua mineral que se llama como la localidad: Sierra de los Padres.

En ese tramo ya se empiezan a divisar quintas de kiwi y otras verduras que del Gran Mar del Plata un importante mercado frutihortícola.

Cuando llegué a Sierra con ganas de tirar todo por el cansancio descubro que tenía un último desafío: cambiar la goma delantera del auto que estaba pinchada. Ultimo esfuerzo –después de 75 km de duro pedaleo- pero feliz por poder hacerlo!

La cuestión es que si te gusta el MTB y estas en la costa, a pocos minutos tenéis hermosas sierras y caminos que dan que hablar.

Jorge

Link con más fotos:

http://picasaweb.google.com/jorgelusona/SIERRADELOSPADRESLABRAVA012011


SALIDA NOCTURNA CON LOS AGUILAS DEL SUR. UNIENDO ALEJANDRO KORN – BUCHANAN – BRANDSEN Y DOMSELAAR.

Cruzando -como se podía- profundas zanjas
Estación Buchanan. Allí cenamos y pasamos excelentes momentos.
Ojo con la momia!

Me encantan las perspectivas que ofrecen las vías. Cerca de la ruta 6, a punto de amanecer sobre las vías del FFCC Roca.

Los chicos del grupo Aguilas del Sur me invitaron a una salida que resultó ser muy especial –más allá de que se hizo el 25/12, día de Navidad- ya que nunca había vivido una experiencia tan emocionante como la de pedalear de noche a la luz de la luna, en medio del campo, todo por caminos rurales, senderos y terraplenes de vías férreas.

Es toda una experiencia, con mucha adrenalina y donde hay que darle mucha bola a uno de los cinco sentidos: el oído. Sentir las voces y estar atento a las indicaciones de los compañeros y los sonidos del ambiente es algo fundamental para llegar sano y contento a destino.

Es fundamental que se hagan estas salidas con un grupo humano tan copado como el de Las Aguilas ya que hay que acompañarse en todo momento y darse una mano entre todos anunciando pozos, obstáculos y hasta la presencia de víboras!

En fin, tomamos el tren en Constitución y llegamos a Alejandro Korn pasadas las 21,00 hs. Media hora después dejamos una ciudad recontra calurosa y ni bien entramos al campo fue como ingresar a una cámara frigorífica. Un cambio de temperatura súper brusco, lo que nos da una idea de que vivimos en una ciudad con el ambiente completamente alterado -para mal-.

Primer sobresalto de la noche: ni bien entramos a la tierra apareció una culebra que se salvó de que la pise y que Aldo –muy conocedor de los reptiles- agarró gustoso. El resto de la noche se sintieron ladridos, los cri cri de miles de bichos y el croar de miles de sapos. También vimos lechuzas en acción, y algo que ya no se ve por Buenos Aires y alrededores: luminosas luciérnagas.

Subimos al terraplen de la trocha angosta (ex FFCC Cia. Gral) que iba a la ciudad de La Plata y fue toda una aventura ya que cada tanto teníamos que superar alcantarillas en las que las vías no tenían soporte ni durmientes. Otras veces tuvimos que bajar de la vía para ir por el costado ya que la traza resultaba intransitable para las bicis y menos de noche.

Llegando a la solitaria y hermosa estación de Buchanan los chicos me llevaron a ver un extraño y enorme aljibe que en medio de la noche, lejos de todo, traía recuerdos de todo tipo de películas de terror asociadas a pozos y ahogamientos.

En el anden de Buchanan compartimos una improvisada cena con las viandas que llevamos y realmente fue un momento excelente para compartir con los amigos, charlando e intercambiando anécdotas sin perjuicio de alguna joda aprovechando el libreto que ofrece la noche y tan solitario paraje.

Pasada la medianoche tomamos la ruta 53 –ripio- hasta Brandsen. A las 03.00 AM no había gente en las calles de Bransden salvo los chicos que en esta época del año no tienen nada que hacer y vagan por el pueblo al pedo total (qué lindo cuando hacía eso!!!).

En Brandsen paramos en el único kiosko abierto –frente a la plaza- y medio me pintó el sueño y sufrí un poco el frío (no había llevado abrigo ya que en Buenos Aires había hecho mucho calor).

Tomamos el camino paralelo a la vía del FFCC Roca y llegamos a Domselaar. Con las primeras señales del nuevo día en el horizonte y alternando entre las vías y un improvisado sendero lleno de pisadas de vaca llegamos pedaleando a Alejandro Korn a eso de las 06,00 AM para tomar el primer tren de la mañana.

La imagen del tren a la vuelta –todos desparramados en el furgón dormitando- me hizo acordar a alguna escena de The Warriors cuando la bando volvía al barrio después de una noche agitada.

Fueron poco más de 90 km sumando la salida y los tramos que van de mi casa a la estación Constitución.

La primera vez que pedaleaba de noche por el campo. Fue una vivencia única y con gente de primera. Gracias Aldo, Carlos y Juan Franco!

Jorge

Link con las fotos:

http://picasaweb.google.com/jorgelusona/SALIDANOCTURNACONLASAGUILASDELSURPORALEJANDROKORNBUCHANANBRANDSEN

jueves, 16 de diciembre de 2010

LOS PUENTES SOBRE EL SALADO. RAMON BIAUS - ACHUPALLAS - GDOR. UGARTE

Extraña señal que marca el límite entre los Partidos de Alberti y 25 de Mayo.
Quienes llegaron???
Puente del FFCC Cia. Gral. caído
Estación Achupallas
Paisaje desde el terraplén ferroviario.

Gracias a Elsa que propuso hacer la afamada travesía por los puentes ferroviarios que sortean el Río Salado, pude volver al inagotable oeste provincial. Me refiero a ese sector cercano a las ciudades de Chivilcoy, Alberti y Bragado que es atravesado por varias líneas ferroviarias –desactivadas casi todas- y también por las huellas del Salado que de algún modo rompe con la monotonía topográfica que impone la llanura pampeana.

Qué linda que es la zona! Y para confirmarlo desde el principio bastó con salir desde Ramón Biaus, un pueblo que era visitado por el ferrocarril Compañía General y que pese a que hoy no se puede llegar sino por caminos de tierra, el lugar va para arriba y parece tener mucha actividad. La estación –con su estilo afrancesado- está muy bien cuidada y recientemente se reinauguró un restaurante muy lindo en el que tuvimos el gusto de tomar y comer algo a la vuelta de la vuelta que nos llevó hasta Achupallas y Gobernador Ugarte.

Entre los puntos a visitar se interpone el Salado -y sus tributarios-, rio que parece aburrido, amable, de llanura, pero que tiene su carácter y como prueba se puede ver cómo quedaron volteados los puentes ferroviarios por los que ya no pasan trenes. No hay caminos directos entre Ramón Biaus y Achupallas y es por eso que para llegar hay que trepar a las vías, pasar los puentes volteados parcialmente, cruzar campos sembrados –hermosos trigales, maizales, plantíos de soja súper prolijos por efecto del venenoso glifosato-, pastizales y terrenos indescriptibles, de todas las texturas, durezas y niveles de humedad, campos llenos de cardos y la dolorosa combinación de cardo/maíz/alambre de púas/yuyo urticante.

Tras pasar extensos trigales que estaban siendo cosechados llegamos al cruce de las vías del FFCC Compañía General y el FFCC Oeste –Ramal Gorostiaga / Anderson-, paso a nivel que permite tener un mirador de más de diez metros de altura en medio del campo.

Trepando terraplenes de la trocha angosta y superando puentes cruzamos luego el arroyo Chivilcoy y finalmente el Salado. Tras atravesar un campo plantado con maíz -que ya están queriendo alcanzar los dos metros de altura- llegamos a Achupallas.

Almorzamos muy bien en Las Tinajas, restaurante atendido por sus dueños que tiene un jardín que se prestó para echarnos una siesta copada, todos tirados en el piso como una jauría de perros salvajes después de haberse comido un buey en el Serengeti.

Daba para dormir un poco más pero tuvimos que partir, pasamos por la estación –inmaculada- y salimos para el pueblo Gobernador Ugarte. Dicen que en Ugarte pasan cosas raras pero ese día estaba todo bien, algo de arena al ingreso, pero finalmente uno llega a la estación y está muy linda, con una decoración muy loca pero impecable. Ugarte esta partido en dos por el límite entre los partidos de Alberti y 25 de Mayo y llamó la atención una curiosa señal –que funciona a modo de hito- que señala la línea divisoria.

Volviendo a Biaus llegamos al puente del FCO sobre el Salado. Imponente obra que hoy se encuentra deteriorada pero en pie. Y justamente al pie del puente nos echamos a descansar y se dio justo uno de esos momentos en que se alinean los ánimos, el clima es ideal, la brisa sopla a la velocidad más copada y el sol ilumina pero no jode. La pasamos muy bien en ese momento.

Para salir de ese oasis nos encontramos con pastizales violentos y altísimos pero la onda de la salida era: “Ok, el camino queda para allá. Pero hay un pastizal de dos metros de altura, alambrados y un campo plantado de maíz en el medio, no importa, los atravesamos!”.

Llamativamente nadie pinchó y eso que las ruedas pisaron los terrenos más raros, verdadero y auténtico rural bike.

Jorge

Link con fotos:

http://picasaweb.google.com/jorgelusona/FOTOSSALIDABIAUSACHUPALLASUGARTE

martes, 23 de noviembre de 2010

A LA BÚSQUEDA DEL APEADERO MECHA. LA LAGUNA DE BRAGADO Y ALBERTI.

Atardecer ferroviario en Mechita. Mirando el horizonte y la puesta del sol uno se da cuenta de por qué el Ferrocarril Sarmiento se llamaba Ferrocarril Oeste.
Barrio Ferroviario en Mechita
Apeadero Mecha. A poca distancia de la estación Mechita.
El servicio local con destino a Bragado.
Monumento en la entrada de la ciudad de Bragado. A pocos metros se pueden ver caballos de carne y hueso haciendo la misma pose.

Cuando voy a Alberti a dar clases no solo llevo el material de estudio sino la bicicleta y siempre hago negocio ya que hay lugares fantásticos para visitar en un radio de 30 kilómetros. Además en esta época del año los días son más largos, el clima esta precioso y el campo explota de vida.
La idea era no hacer un recorrido muy largo ya que estaba partiendo de Alberti a las 16 hs. Pasé por una almacén en donde me anunciaron enormes arenales en los caminos pero se que la gente de Alberti a veces exagera un poco y esta vez no fue distinto. Había arena –algunos tramos con mucho polvo- pero menos que en otras oportunidades.
Tomando el camino de tierra que te lleva a Villa María y Coronel Seguí rodeado de trigales que empiezan a dorarse y plantaciones de maíz, y con un acentuado viendo cruzado empecé a ver un montón de bichos: una imprudente culebrita verde que estaba tomando sol en medio del camino, un enorme lagarto haciendo lo mismo y que luego se ocultó en una especie de cueva. Miles de aves y más aún en los sectores bajos en los que se acumula agua.
Gran parte del trayecto que hice es el mismo que el de la carrera “Doble Bragado Terra”, pero sin el vértigo de la competencia. Más lindo.
Una vez que agarré para el oeste crucé el rio Salado y me adentré en el partido de Bragado. Por caminos muy lindos llegue a la ruta 42 para luego tomar la N°46 y entrar al parque municipal que se asienta sobre la laguna de Bragado que ofrecía una hermosa imagen con el reflejo del sol en retirada.
Pude ver que han hecho nuevas obras hidráulicas en la laguna que regulan el flujo de agua que va a parar al llamado Canal Bragado que conecta al espejo de agua con el rio Salado.
El día estaba muy lindo y había mucha gente pescando en el canal que esta resguardado por dos terraplenes de más de diez metros que surgieron cuando se construyó el canal.
Siguiendo la línea de tren del FCO visualicé el apeadero Mecha. Parada ferroviaria que se utiliza para la gente que vive o trabaja en los viejos talleres de Mechita. No tiene cartel nomenclador en el prolijo andén pero si uno viene circulando por el camino que se encuentra al sur de la vía puede ubicarlo por una señal instalada recientemente.
Poco antes de llegar al apeadero vi pasar el ten que cubre el servicio local que va a Bragado encabezado por una B & L naranja furioso.
Visité el edificio de la oficina de Control Mecha, el barrio ferroviario de Mechita con sus callecitas angostas y casas muy pintorescas.
Tomé un refrigerio y como se hacía de noche apuré el paso. A mitad de camino, cerca de la abandonada estación Larrea vi un extraño hito con base de cemento al costado del camino y llegué al salado en el que retozaban dos coipos ajenos a todo. Hermoso momento del día con el sol poniéndose y una paz total.
Ya de noche divisé el perfil del imponente frente del cementerio de Alberti para terminar una nueva vuelta por el oeste bonaerense que promete más y más.
Jorge


domingo, 31 de octubre de 2010

CHACABUCO - O'BRIEN - SAN EMILIO - LOS TOLDOS - ZAVALIA - MORSE - IRALA CON LOS MEGABIKERS!!!

Chacra de la comunidad mapuche con el estandarte que los distingue. Cerca de Los Toldos.
Típica campana suministrada por la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires.
El grupo completo con los amigos de Los Toldos en la Escuela Olegario Andrade.
Las sombras proyectadas desde la ruta. Volviendo a Los Toldos.
Mapa con el recorrido y los lugares visitados. Como referencia se pueden ver las ciudades de Junin, Bragado y Alberti.
Cuando Ale Pol propuso una nueva salida con alforjas no lo dude un instante ya que el grupo Megabikers tiene muy buena onda y siempre es gratificante salir juntos. Además el recorrido propuesto -que tocaba algunos lugares que ya había visitado (ver http://biketripargentina.blogspot.com/2009/06/bragado-gral-obrien-san-emilio-los.html ) era muy tentador.
Fue así que nos encontramos bien temprano un sábado de octubre en la Ciudad de Chacabuco, ciudad enorme y pujante. Desde la lindísima plaza principal partimos hacia el sud oeste pasando por el cementerio de la ciudad con sus enormes paredones por si se escapan los muertos.
Al toque cuando le dijimos adios al asfalto descubrimos lo que sería nuestra compañía a lo largo del viaje: la arena, si, la arena, esa arena tan propia de la zona que hace que te partas las piernas para avanzar. Por suerte teníamos un lindo viento a favor que nos ayudó a superar sin inconvenientes el primer tramo sin paradas hasta la localidad de O'Brien.
Tras atravezar el Río Salado, llegamos a O'Brien fuimos atendidos por la gente del museo que se asienta en la Estación de lo que fuera el FCO. La onda de la gente fue genial. Improvisamos un almuerzo en la plaza, donde al igual que en otras partes del pueblo los árboles fueron bautizados por la gente con nombres tales como “El Solitario” -enorme eucalipto a la entrada del pueblo- y “Los gemelos” para dos cipreses añosos.
Hasta O'Brien se acercaron los amigos del grupo toldense “Ciclo Aventura” de Lisandro Coliqueo, quienes nos acompañaron hasta la próxima parada en San Emilio y luego hasta Los Toldos. Qué buena onda el grupo de Coliqueo, realmente copados por la compañía y el aguante que le hizo a muchos compañeros que venían cansados por el inevitable desgaste físico producto de arena.
En San Emilio visitamos el museo que al igual que en O'Brien se asienta en la Estación. DE San Emilio a Los Toldos solo fue un rato pero los casi 80 km acumulados se hicieron sentir.
En Los Toldos todo fue una fiesta. La pasamos muy pero muy bien.
El domingo, tras desayunar, nos fuimos de recorrida por la inagotable localidad de Los Toldos que ofrece lugares que no solo gratifican la vista sino el espítitu. Visitamos la casa natal de Evita, y previa escala en la hermosa casa de Lisandro, iniciamos un hermoso recorrido por la zona que se conoce como “La Tribu” por que es asiento de la comunidad mapuche toldense. Nos contó Lisandro que fue Mitre quien le entregó al Cacique Coliqueo miles de hectareas como retibución por los servicios prestado en la protección de la mal llamada frontera que separó a la mal llamada civilización de los pueblos originarios. Hoy es una zona que ofrece al que la visita un interesantísmo acervo cultural. Llama la atención la cantidad de escuelas rurales que se han levantado en otros tiempos y que hoy siguen funcionando pese al éxodo que ha sufrido el entorno rural.
El recorrido fue espectacular. Por caminos angostos y sinuosos, atravezando médanos, y tras pasar por varias chacras en las que se hacía flamear la bandera del pueblo mapuche, llegamos al Centro energético La Olla. Impresionante formación topográfica, un verdadero “crater” formado por el asentamiento de médanos otrora vivos que reinaban en la zona hace muchos años atrás. Haciéndome el piola me mandé a la olla con la bici lo que me sirvió para descubriri que pese a la energía del lugar no es sencillo salir de ella pedaleando y que estaba lleno de rosetas que terminaron adheridas a las cubiertas. En la olla -con el debido respeto- improvisamos una danza ritual que nos hizo cagar de risa (Ver video de Dario: www.youtube.com/watch?v=h-HqWNYvAj8 )Con un hambre indescriptible y cansado de tanto pedaleo, pero con el espíritu por las nubes llegamos a la Escuela Rural N°18 “Olegario Andrade” donde la mestra y su cocinera nos recibieron con empanadas, choripanes y variedad de bebidas. Fue un momento genial todos sentados en el comedor del colegio comiendo y riendo. De postre pintaron unas tortitas negras y café. La escuelita esta espectacular y la disfrutan los actuales estudiantes -solo cinco- y lo harán todos los que vendrán en el futuro.
Pasamos luego por la fábrica de quesos “El Holandes” y por el Monasterio Benedictino para llegar a Los Toldos cuando la noche estaba ganando la jornada.
Al día siguiente -con pesar- emprendimos la vuelta a Chacabuco. Salimos de Los Toldos con un notable viento en contra -que nos acompañaría hasta el final- pero con el apoyo y compañía de la gente de Lisandro.
Fue sufrido el pedaleo, pero llegamos al pueblo de Zavalía -pueblo que se asienta en el ramal del FCO que va de Suipacha a Bayauca- ayudándonos entre todos y gracias al energizante más efectivo: la buena onda del grupo.
Con el viento golpeándonos la cara llegamos al pueblo de Morse, que se asienta en el partido de Junin. “Cuna de cosecheros” reza el cartel de la entrada y así parece ser. En su ejido pudsimos ver que tiene un museo a cielo abierto con gran cantidad de maquinaria agrícola usada en los tiempos en los que no existían los motores ni el GPS. Almorzamos en la plaza, visitamos la estación y viajando en paralelo al ramal Chacabuco – Germania del BAP, llegamos al siguiente punto: Irala. Un pueblo hermosísimo y un verdadero oasis después de lo que nos hizo tributar el durísimo camino.
Siguiendo las vías del BAP llegamos a la abadonada estación Villafañe -rodeada de vegetación, casi impenetrable- y luego por la estación Coliqueo, ya cerca de destino.
Espectaculares tres días con los Mega, la gente de Los Toldos y Chacabuco y dos compañeros que no nos abandonaron: el viento y la arena.
Jorge