domingo, 3 de febrero de 2013

A MAR DEL PLATA CON ALFORJAS. LA ESQUINA DE ARGUAS Y LOS CAMINOS DE MAR CHIQUITA.

Misión cumplida y qué día que nos tocó para llegar!!!

Día 1: 

Una vez más a Mar del Plata en bicicleta. Esta vez con variantes, algunas planificadas y otras imprevistas. Esta vez el plan era hacer gran parte del recorrido por tierra y esperábamos encontrarnos con el viento norte, que sopla hacia nuestro destino en la mayor parte del verano. Logramos completar el recorrido, en el tiempo previsto pero el terrible viento en contra nos puso a prueba y vaya que nos hizo patear. 
El grupo fue el mismo, un grupo de fierro que le da para adelante como sea: Carlos, Silvia, Norberto y quien escribe.   
A las 7 AM salimos de la estación Alejandro Korn y por asfalto le pegamos hasta Brandsen. De ahí tomamos caminos secundarios pasando por distintos pueblos que tienen estaciones sobre las vías del FFCC Roca a Mar del Plata: Jeppener, Altamirano, Gándara y al toque Chascomús donde paramos a almorzar. En todas las postas hay muchas cosas para conocer -viejas casas, almacenes, canchas de pelota paleta, etc- pero los tiempos nos obligaban a seguir Fue una buena idea clavarnos unas pastas para recargar energías.
Cancha de pelota paleta abandonada en el púeblo de Altamirano.

Estación Gándara del FFCC Roca. Ya no funciona la industria láctea y ahora casi no pasa el tren. Pobre Gándara.
El viento se hizo sentir en esta etapa y pudimos ver lo fuerte que era por el efecto que producía sobre la laguna de Chascomús: levantaba enormes olas que pegaban sobre el paseo costanero.

El viento juega con el agua en la Laguna de Chascomús.
A partir de Chascomús tomamos la autovía 2, circulando por la banquina, bien alejados de los autos carnívoros, llegamos sin pausa hasta el puente sobre el Río Salado. En ese punto comienza el Partido de Castelli y se puede divisar el casco de la Estancia Guerrero. El hecho de estar ya al sur del Salado nos dio impulso para llegar a Dolores, donde haríamos noche.


Gran golpe anímico positivo: el km 200. Necesario saberlo después de tanto cansancio por el viento en contra.
A Dolores entramos por la vieja y fantasmal traza de la ruta 2, nos acomodamos en un hotel, a cenar y dormir. 

Día 2:
Ni bien me levanté noté que las piernas habían acusado recibo del esfuerzo. Las alforjas y el viento en contra son un cóctel explosivo.
Hermoso puente adoquinado -seriamente dañado- que fue parte del viejo camino a Mar del Plata.

Detalle que da cuenta del año de construcción del puente por parte del
Ministerio de Obras Públicas de la Provincia de Buenos Aires. 
Siguiendo por la Ruta 2 vimos varios puentes de lo que fue el viejo camino a Mar del Plata. Unos puentes muy lindos, de metal, con la calzada empedrada. Uno de ellos, ubicado a pocos km de Maipú, es de 1925 y muestra importantes marcas de deterioro.
El viento en contra no cedía (wind gurú no se equivocó) y por eso decidimos almorzar bien y no caer en el sanguche. Por eso fuimos al restaurante AMA GOZUA (Mamá Dulce en vasco) parada obligada en Maipú. Como faltaba mucho por pedalear le esquivamos a las morcillas y chorizos que hacen allí mismo. Por si no era suficiente nos habíamos hecho de unos bizcochos de gentileza que repartían en el peaje de Las Armas.
Tras dejar atrás el pueblo de General Pirán, y a unos 20 km de otro militar: General Vidal, abandonamos la autovía y nos internamos en el campo por un camino de tierra (¡Al fin silencio!) para llegar a nuestro destino del día: el Paraje Esquina de Arguas, cruce de caminos en los que solo están la pulpería (dicen que es de 1817, no lo se, pero que es del siglo XIX no hay dudas) y la escuela que es de 1887. Es decir un paraje que es anterior a cualquier línea ferrea, y a los caminos que hoy conocemos como "de siempre".
La Esquina de Arguas y nuestras bicis.
Llegamos a la Pulpería con los últimos rayos de sol. Nos esperaba su encargado, un tipo copado que conoce la zona y su gente como nadie. La pulpería es realmente hermosa, se conserva tal cual era en sus tiempos de gloria, con su barra protegida con barrotes de hierro que terminan en pinchudas puntas por si a alguien se le ocurre atacar al pulpero.
Sentado en la barra, con una picada la naturaleza nos regaló este extraordinario atardecer y gratis.
No solo nos prepararon una cena excelente -a la que llegamos previa picada- y un cuarto donde pasar la noche. Salvo algún ocasional turista, a la pulpería la visitan aquellas personas que siguen trabajando en el campo, una especie en extinción.

El portero de la Esquina.
Luna llena en la noche de Mar Chiquita.
La luna llena y un cielo limpio de luz artificial nos regalaron un panorama espectacular. Tras la sobremesa de rigor a dormir.
Detalle de una cuenta de 1947. 
Día 3:
Nos levantamos temprano y re bien. En la matera nos esperaban unos mates y agua caliente. Pudimos ver la infructuosa lucha del pulpero contra los pollos que le picaban la tierra de la cancha de bochas.
Puente de hierro en el camino que vincula a la Esquina de Arguas con Nahuel Rucá y más allá La Laguna de los Padres.

Nos despedimos de la gente de la pulpería prometiendo volver y agarramos por un lindo camino de tierra hasta Nahuel Rucá, camino cuya antiguedad quedó en evidencia por sus hermosos puentes metálicos. Por comentarios de nuestros amigos de la Esquina se trata de una ruta que pasando por Laguna de los Padres te dejaba en Mar del Plata antes de que exista la ruta 2.
Divisando las construcciones de Vivoratá, pero sin entrar en el pueblo, tomamos el llamado camino de los Espinillos y por fin, tras más de 350 km de viento en contra, eolo nos empezó a ayudar. Ese camino te deja en la localidad de Mar de Cobo. Intentamos tomar otro camino para llegar -sin tocar la ruta 11- Camet norte pero no encontramos la forma y perdimos tiempo. 
Finalmente divisamos la ruta 11. Hicimos unos pocos km rezando para que no nos lleve puesto algún relajado turista de esos a los que le gusta viajar con su familia jugando de cerca con la muerte circulando a muy alta velocidad.
Bicisenda a Mar del Plata!!!
Llegamos a Santa Clara del Mar sedientos. Repusimos líquido y tomamos la bicisenda que te lleva directo a Mar del Plata, ciudad que nos recibió pasado el mediodía con un sol espectacular.
Fueron 422 km en total en el que volvimos a comprobar que más allá de la bici que tengas, el entrenamiento que hayas acumulado, el viento que te toque, lo más importante para llegar es tener amigos como Norberto, Silvia y Carlos que le ponen la mejor onda y empujan a mil.

Jorge 


sábado, 14 de julio de 2012

RECORRIENDO LA EX RUTA NACIONAL 195. LA AVENIDA DEL LIBERTADOR.


Viejo mapa de las memorias de la Dirección Nacional de Vialidad  (1936).  La calidad es mala ya que no te permiten  obtener copias del libro y solo tenía mi ajetreado celular a mano.

La Av. Del Libertador es una avenida recontrapedaleada. Cualquier ciclista que ya se anima a salir del barrio toma esa vía y se va al Tigre en tren de aventura. Así lo hice yo hace años y era realmente toda una odisea. Para los que la circulamos seguido en tren de paseo o de entrenamiento parece no decirnos ya nada pero, considerando que lo que hoy es una transitada vía fue una vieja ruta nacional, bautizada en su momento como "Ruta Nacional de Capital Federal a Tigre", que tuvo como fin ser una vinculación -en la naciente era del automotor en Argentina- con el puerto fluvial, despierta algo de curiosidad.
Mi curiosidad se despertó cuando vi una vieja foto en el N°91 de la revista Todo Trenes (http://revistatodotrenes.blogspot.com.ar/) que mostraba el puente ferroviario del FFCC Belgrano Norte que corre paralelo a la Av. Gral. Paz y que cruza Libertador. Un puente famoso para los que leímos la historieta El Eternauta ya que allí se libró la "Batalla de la General Paz" con los extraterrestres que invadieron nuestra ciudad tras la mortal nevada. 

Foto obtenida de la revista Todo Trenes. Es de 1940 y no solo muestra una linda formación Ganz, sino también el cartel auspiciado por el ACA que da cuenta de la ruta a Tigre.

El mismo puente 70 años después. Construcciones descontroladas y publicidad al cuete. Parece cierto de que en algunas cosas todo pasado fue mejor.
Recurrí a los registros de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV) -http://www.vialidad.gov.ar/servicios/biblioteca.php- ya que la carretera fue de jurisdicción de la Nación hasta 1980.  No encontré casi nada. Tan sólo unos mapas que dan cuenta del trazado de la ruta, dibujo que hoy se mantiene y sobre el que fue creciendo la zona norte.
Decía una memoria de la DNV redactada en 1936: "La ruta 195 es el camino que va de la Capital Federal a Tigre. Su importancia es considerable sobre todo por la gran cantidad de viajeros que lo utilizan particularmente en la época veraniega. Ruta existente desde hace tiempo pero de ancho insuficiente para el gran volumen de tránsito que soporta, las obras proyectadas tienden a acrecentar esa capacidad con el ensanche a 12 metros de la calzada -como mínimo- en la totalidad de la extensión del camino. Con tal objeto se realizan las respectivas negociaciones con las municipalidades de Vicente López, San Isidro y San Fernando, directamente interesadas en que la circulación se realice fácilmente".
En efecto, han existido tantos ensanches y obras que de la vieja ruta pocas señales y detalles quedan.
KM 0. Plaza del Congreso. Ciudad de Buenos Aires.
Para hacerla bien me fui paseando por la ciudad hasta el KM 0 de todas las rutas nacionales. Se encuentra en la plaza del Congreso y se salva del vandalismo por unas rejas que no impidieron se afanen algunas placas de bronce. Luego tomé hacia el bajo y llegué al "0" de la Av. Del Libertador denominada así hacia 1950. Avenida anchísima que ha absorbido viejas calles que fueron delineando la geografía urbana de Buenos Aires (el caminito llamado "Del Bajo" o "de las Cañitas", Paseo de Julio, Av. Leandro N. Alem, Av. Alvear, Av. Virrey Vértiz y la calle Blandengues -último tramo antes de llegar a la Av. Gral Paz).
El inició de la actual Av. Del Libertador en Retiro.
El tramo de la vieja ruta que corre por Vicente López es el que ha sufrido mayores transformaciones. Si no fuese por los puentes ferroviarios que la pasan por arriba (el del Belgrano y el del viejo FCByR -hoy Tren de la Costa) y que obligan a reducir el ancho de la cinta asfáltica, uno pensaría que siempre fue una avenida amplísima. Pero no.
El viejo puente ferroviario del ramal a Tigre "R" del Compañía Nacional de Ferrocarriles Pobladores Argentinos y después FFCC Buenos Aires y Rosario quedó escondido tras las reformas del llamado Tren de la Costa. Al fondo se ve como la avenida se eleva trepando la barranca del río.
Luego del segundo puente ferroviario la ruta trepa la barranca del Rio de la Plata, algo que los autos no perciben pero quienes vamos a pedal lo sentimos y cómo!
Tras la trepada la avenida se vuelve ancha hasta el casco histórico de San Isidro. A ese tramo le tenía fe ya que en esa zona todo esta igual desde hace años, incluso la ruta que en ese sector se abre en dos partes -la avenida del Libertador y la calle 25 de Mayo- y mantiene el empedrado y ancho de calzada original.
Casco histórico de San Isidro.
Fue una grata sorpresa encontrar detrás de un tacho de basura y unos postes de teléfono o cable, sobre la Av. 25 de Mayo, una señal que marca el KM 22 desde el KM 0 en la Capital. Es lo único que pude hallar en todo el tramo.
Sobre la calle 25 de Mayo sobrevive esta señal indicadora de kilometraje desde el KM 0 en la Ciudad de Buenos Aires.

Biblioteca popular de San Isidro. La ruta se encuentra decorada con generosos frutales.
Saliendo del centro de San Isidro la ruta sigue una traza sinuosa que responde al diseño original de la ruta 195. En este tramo llama la atención la cantidad de carteles que dan cuenta de la prohibición de circulación de bicicletas. Supongo que obedece a la calificación de ruta de lo que hoy es claramente una avenida.
Tramo sinuoso de la Ruta 195.
En el partido de San Fernando la ruta vuelve a su ancho originario y así hasta el canal San Fernando. En la esquina que choca contra el canal hay huellas de placas conmemorativas de las que solo queda un perfil dibujado en la mugre de la pared. ¿Tendrían relación con la ruta y su historia? Ya nadie lo puede saber.
Según los planos de la DNV el tramo que pasa por el partido de Tigre (antes Partido de las Conchas) terminaba en el puente que cruza el río homónimo y que fue construido en la década del 30 del siglo pasado.
Estación Fluvial en Tigre. Al fondo el puente en el que culmina la traza de la vieja ruta 195.
Si uno visitase todos los puntos de interés que se encuentran cerca de esta gran vía del Gran Buenos Aires -en su momento la columna vertebral de la zona norte, bueno, al menos hasta antes de que la Panamericana se hiciera presente- tardaría un mes en recorrerla. 
Pero lo copado es que la tenemos cerca, sigue siendo más o menos amigable con los ciclistas, y se puede emular a los viejos "viajeros" de épocas veraniegas que la recorrían hacia la primera mitad del siglo XX,  llegar al Tigre y vivir.

Jorge

domingo, 1 de julio de 2012

¡A SALTO CON LOS MEGABIKERS! RECORRIDA POR LA INVENCIBLE, BERDIER Y LOS ANGELES

Sábado:


El llamado de los Mega era para recorrer la zona de Salto (BA) y como estaba en Trenque Lauquen tomé la ruta 5 y luego pasando Alberti la ruta 51 para luego empalmar en la Ruta Provincial N°32 que es de tierra. En el viaje pisé una liebre y consecuentemente rompí el panel delantero del auto, divisé varios palomares y encontré una escuela abandonada (la N°35) del estilo "Gob. Fresco", todo en un marco de frío tremendo. El último tramo hasta salto fue entretenido ya que crucé varias vías, la del FCO, Cia. Gral y BAP y hasta di con el pueblo de Los Angeles.



Escuela N°35. Lamentablemente abandonada. No es la primera vez que doy con un cuadro semejante. Ver: http://biketripargentina.blogspot.com.ar/2009/06/bragado-gral-obrien-san-emilio-los.html



Estación Los Angeles y la clásica estampa afrancesada.


Entrando a Salto te das cuenta de que es una ciudad pujante, que ha crecido mucho y que combina un rico pasado y un desarrollo constante. Me acomodé en un hotel y ni bien asomé la bici a la vereda, sin que pasen 10 minutos ya había hecho amigos ciclistas. Por esas cosas de la vida se acercó Luis, referente del grupo Aventuras a Pedal. Y como la bici abre puertas a los pocos minutos estaba en su casa armando todo para hacer una recorrida grupal hasta el pueblo de "La Invencible" (qué nombre!).
Recorrimos el centro de la ciudad, el impresionante balneario y, tras ver un hermoso bebedero que se alimenta de un manantial, tomamos un sendero muy piola que bordea el rio. Con el grupo ya conformado pasamos por el Cementerio de la ciudad en donde vimos el santuario de Pancho Sierra, sanador que nació en la ciudad en 1831. Al toque vi el cruce a nivel de las trochas del Cia. Gral y el FCGU, no pude llegar al cabin ya que estaba todo ocupado. Una pena por las vías y por la gente que se ve empujada a vivir así.


El balneario de Salto sobre el río homónimo. Lo que se ve es el rio encajonado en una especie de pileta que se usa a mil en verano.



Restos del Molino Harinero que usaba fuerza hidráulica para mover sus máquinas. Un incendio puso fin a su existencia allá hacia 1931.


Curvas, sitios históricos y varios puentes -todos centenarios, tanto viales como ferroviarios- que cruzan el serpenteante rio Salto o alguno de sus tributarios, pasaron por mi vista hasta llegar a La Invencible. Hermoso pueblo y la estación de chapa HERMOSA! El lugar esta cuidado -según lo que mis compas de pedal- con mucho esmero por un único empleado municipal. 



Hermosa estación La Invencible y algo de eso tiene ya que esta como nueva pese a los años. Qué noble la chapa.



Solo la bici te remite al siglo XXI. El pueblo de "La Invencible".



Estación Salto del FCGU
De vuelta en Salto fui convidado no solo con unas facturas, pasteles y mates, sino con la gran compañía de un grupo de gente con la que espero podamos hacer varias salidas más.



Chau sábado! Un espectacular atardecer. Puente ferroviario sobre el río Salto.


Domingo:


Tras un sábado a pleno y el silencio reinante en la mañana de domingo en Salto no resultó extraño que me quedase dormido pero un ¿ángel? me levantó (no sonó el despertador) y llegué a tiempo al lugar de encuentro con los Megabikers: la plaza central de Salto en la que descubrimos uno de los "Hitos de la Argentinidad" (lo que merecerá otro relato).



Puente peatonal.



Visita nocturna al santuario de Pancho Sierra - Cementerio de Salto.


Recorrimos la ciudad y salimos derecho a la localidad de Berdier, un pueblo hermoso por el que pasaba el FFCC Cia. Gral. A la estación -con su clásico estilo francés- llegarían por vez primera y tras un arduo trabajo de limpieza de vía los Amigos del FFCC Belgrano (amigosdelferrocarrilbelgrano.blogspot.com.ar) con sus zorritas.
Llegamos justo a tiempo. Esperaba el intendente de Salto, la comunidad de Berdier, las familias de los amigos de la trocha angosta y una inesperada banda de ciclistas. Hicimos un pic nic aprovechando el agradable sol de otoño y tras recorrer el pueblo partimos hacia otra de las estaciones de la línea: Los Ángeles, antítesis de la ciudad homónima sita en USA.



Llegan las zorras a Berdier!!! 


En el camino nos desviamos un toque para ir a conocer el casco ¿abandonado? de lo que fue la Estancia La Chica de 1874. Queda poco de lo que fue pero es de destacar la herrería, el granero y un pozo de agua.
En Los Angeles ha quedado poca gente y muhas ruinas, restos de tiempos mejores. Frente a la estación hay un almacén abandonada en la que aún se pueden ver los clásicos anaqueles de los almacenes de ramos generales, altos superando los tres metros de altura.



Casco de estancia abandonado. Detrás se ve el granero.


En el cuadro de la estación aprovechamos para festejar el cumple de nuestro amigo Alejandro -con tortas que llegaron en un vehículo al efecto- y ya cayendo la tarde tomamos la ruta 32, la misma que tomé con el auto el día anterior, aprovechando a hacer una linda tiradita a casi 30 km/h con viento en contra por más de 17 km hasta llegar a Salto. 

Una nueva salida con los Mega y, como siempre, una garantía de que la pasas genial. 

Jorge

martes, 21 de febrero de 2012

RECORRIDA POR EL CAMINO GENERAL BELGRANO EN SU CENTENARIO. A LA BÚSQUEDA DE MOJONES DESDE AVELLANEDA A LA PLATA. LOS "RAMALES" A FLORENCIO VARELA Y VILLA ELISA.

No es una lápida. Es uno de los mojones que sobreviven después de 100 años. Este se encuentra como  "curiosidad" en el edificio de la municipalidad de Avellaneda.
Las salidas urbanas en bici siempre rinden. Pedaleando se descubren cosas que de otro modo las pasas de largo. Y en una ciudad como la nuestra, con tanta historia, idas y venidas, cosas hechas, otras a medio hacer y muchas más mal hechas o "por hacer", hay señales que hay que salir a buscarlas y si es en dos ruedas sin motor mejor.
Alepol venía proponiendo ir a recorrer el llamado "Camino General Belgrano" o conocido también como "Camino Afirmado de Avellaneda a La Plata" y finalmente se dio, y justo en el centenario del camino ya que se lo empezó a construir en 1912 y se lo terminó en 1916. Poco sabía de ese "camino", salvo que era nombrado reiteradamente como una clásica vía de la zona sur. De las noticias y comentarios varios lo pintan como un camino peligroso y bañado por barrios marginales. No es así. La mejor referencia que tenía eran los relatos volcados a las novelas de Jorge Asis, en las que el personaje de Salim salía a caminar por el camino en busca de posibles clientes de los bagallos que vendía.
Lo que vimos, la posta, es lo que trato de relatar en estas líneas.

Esta "placa se encuentra debajo del viaducto que pasa sobre las vías del FFCC Roca. La saqué otro día de la salida. Fui en tren hasta Gerli y me tuve que tirar a las vías y caminar ya que no hay acceso peatonal hasta el lugar. Da cuenta de la habilitación del viaducto "General Belgrano" en 1922. Sobrevive a pintadas políticas y años años años de mugre.

El viaducto desde la punta del anden de la Estación Gerli.
El viaducto hacia el Sur.

Del Riachuelo al Sur.
Salí temprano de casa y atravesé la ciudad hasta Plaza Constitución, nuestro punto de encuentro. Por Hornos y en medio de barracas llegamos hasta el viejo puente Pueyrredón, que sigue lindo tras su última restauración. Nos desviamos unos metros hasta llegar al viejo edificio de la Municipalidad de Avellaneda en el que se encuentra -a su entrada  pero no en su emplazamiento original- uno de los mojones de piedra finamente tallados en la "Fábrica de adoquines y pedregullo de Sierra Chica" y que debía ser uno de los primeros colocados en su momento ya que anunciaba que restaban 51 km hasta la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires.
Pedaleamos por Avellaneda hasta llegar a Gerli. Pudimos ver algunas viejas cámaras transformadoras de la Cia Italo de Electricidad y una de las chimeneas de las cloacas máximas y descubrir que los terrenos en las que se ubican son alquilados a empleados de AySA para que vivan con su familia.
Tomamos la denominada Ruta 14 -que no es otra que el Cno. Gral. Belgrano- y subimos el llamado "Puente Gerli" que cruza la parrilla de vías del FFCC Roca que van a Temperley. El puente en realidad es el "Viaducto General Belgrano" y data de 1922, diez años después del inicio de los trabajos de construcción del camino a recorrer. Por lo visto en algún momento la ruta cruzaba a nivel las vías del tren.
Es muy lindo el viaducto y te deja en el centro de Gerli. Así llegamos al viejo cine - teatro Amado Nervo que esta cerrado y del que se dice será futuro centro cultural.
A las pocas cuadras tuvimos que hacer varias cuadras pasando por un barrio muy humilde pero no nos pasó nada salvo mojar las bicis ya que estaba inundada la calle y gran parte de las precarias veredas.
Luego fue una sucesión de barrios sociales, industrias de todo tipo -chicas, medianas y grandes, en actividad o cerradas- y cada tanto puentes que cruzaban arroyos (incluso algunos ya entubados) -todos los que vimos eran de dos tipos como los que se pueden ver en las fotos- y que aguantan el paso de intenso tráfico pesado algo que no creo fuese pensado en 1912.
En pocos minutos cruzamos lo que fue la traza del FFCC Provincial -que esta casi toda tomada por gente que ha levantado sus casas- y visitamos lo que quedó de la Estación o parada "A.A. Fernández": solo su cartel nomenclador. Ya en Monte Chingolo pasamos por la entrada del cuartel de arsenales Domingo Viejobueno, devenido en parque industrial y con la carga de su agitada historia (Ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Ataque_al_Batall%C3%B3n_de_Monte_Chingolo ). 
Cuando no el Gdor. Fresco presente en las obras que hoy siguen muy presentes en la provincia (no es un elogio, solo un hecho constatable). Habilitación del Camino de Cintura en 1939
Uno de los arroyos en los que la industria aporta quien sabe qué sustancias.  Acá esta nuestro Famatina pero no lo queremos ver.
Una de las tantas estaciones de servicio que hoy se encuentran abandonadas. Señales de tiempos de esplendor del Camino General Belgrano.

Salvo por los puentes no veíamos ninguna señal del original camino Gel. Belgrano y menos aún mojones. Pero Ale pudo descubrir un interesante mojón que daba cuenta de la habilitación en 1939 y por parte del Gobernador Fresco, del "Camino de Cintura". La señal sobrevive en la plazoleta de se encuentra en la intersección del Camino y la Av. Lamadrid, frente al Frigorífico Penta.
Los "ramales" a Florencio Varela y Villa Elisa.
Llegando a Flotrencio Varela visitamos los viejos laboratorios de YPF (actual sede de la Universidad de Varela) entramos a una vieja quinta con una chalet muy lindo pero en estado de abandono y que hoy es un predio destinado a la práctica de "paintball", pobre destino y seguro final.
Ex Laboratorios de YPF, hoy futura sede de la Universidad de Florencio Varela.
Ale tenía el dato de que el Canino tenía "ramales" y efectivamente se llamaba así a los desvíos tributarios del principal. Extraña terminología pero quisiera pensar que en 1912 se hablaba de "ramales" por que lo poco que se conocía como tránsito era de trenes.  Y no es la única particularidad del camino ya que es como una gran recta desde Gerli a La Plata. Su traza rompe todas las geometrías de los ejidos barriales que se fueron formando después de su construcción.
Así entonces entramos al centro de Varela por el "ramal" y en la Avenida San Martín pudimos ver un mojón del "Ramal a Florencio Varela". Almorzamos en el Centro y volvimos al Camino.
Mojón del "Ramal" a Florencio Varela
A la altura de Varela se ven restos de viejas estaciones de servicio, otrora abastecedoras de combustibles "gran vía del sur" y hoy restos nada más. Luego pasamos las vías del FFCC Roca -vía a Bosques- y visitamos la Estación Sourigues. 
Dos máquinas. La Vairo y la GT22CW-2 A911 del Roca.

Pasando la autopista que va a la rotonda de Alpargatas el paisaje cambia radicalmente. Empiezan los barrios cerrados y countries. Nos llamó la atención un enorme portal con imágenes bíblicas. Es de la "Iglesia Cheil" de origen coreano. Impresionante predio.
Luego entramos al Parque Pereyra Iraola con sus hermosos -y descuidados- portales disfrutando del aire puro y de la enorme arboleda. Antes de salir del parque descubrimos un nuevo mojón y nos entusiasmamos con poder encontrar otros en el tramo final.
Portal de ingreso al Parque Pereyra Iraola
Clásico puente del Camino General Belgrano.

En cruce con muchos comercios divisamos un enorme mojón que señalaba el inicio del "ramal" a Villa Elisa que termina en la estación homónima. En el trayecto -muy lindo para hacerlo en bici- descubrimos otros dos mojones.
Mojón que señala el comienzo del ramal a Villa Elisa.
Empedrado original. Detrás de la bici se puede ver el mojón que da cuenta del final del ramal a Villa Elisa, a pocos metros de la estación de trenes.

Descubriendo un mojón que estaba bien oculto.
Llegando a La Plata el camino se hace apacible. No tiene tanto tránsito y así se pasea lindo por las localidades de City Bell, Gonnet y Tolosa. Los puentes se suceden uno a uno y así se llega hasta la avenida 32 dónde el camino que avanzó por todo el Sur del Gran Buenos Aires rompiendo todo cae rendido a la particular geometría del ejido platense.
Hermoso puente de arco sobre ramal ferroviario.

A la entrada de La Plata un reloj solar. Atrasaba.
Puente sobre un arroyo que ya corre entubado.
 Nos fuimos hasta la Plaza Italia -lugar que señalaban los mojones como punto final del camino- para ver si pescábamos algún mojón, pero nada.
Apuramos el pedaleo hasta la estación de trenes y logramos alcanzar servicio que nos devolvió a la Plaza Constitución, nuestro punto de partida, ya entrada la noche.

Jorge